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La actriz Teté Delgado / JAVIER NAVAL

Teté Delgado: "La clase política en España está muy regular, se dedica a crispar"

La actriz se enfrenta a un gran reto profesional con 'El amor enamorado', su primera obra de teatro en verso

15 min

María Teresa Delgado (Ferrol, 1965), más conocida como Teté Delgado lleva 30 años dedicada a la interpretación, en todos los sentidos. Tanto te actúa, como te canta con su banda de rock, como pone voz a un programa de televisión. La pasión por la cultura la mueve.

La actriz arranca este verano con una obra que le reta en muchos aspectos, se trata de El amor enamorado. El texto de Lope de Vega, adaptado por Fernando Sansegundo y dirigido por Borja Rodríguez supone su primera obra en verso y meterse en la piel de una diosa griega, en una versión libre de este mundo mitológico.

Retos y miedos

Pese a la impresión inicial, la intérprete reconoce que todos esos miedos se disipan cuando pisa las tablas, por difícil que sea. Es carne de escenario y lo transmite al hablar de su trabajo.

Crónica Directo habla con ella días antes de su debut en el Festival Iberoamericano del Siglo de Oro de Alcalá (Madrid) este 11 de junio y de su paso por Festival de Almagro (Ciudad Real) el 22 y 23 de julio, dos escenarios que le impresionan.

El equipo de 'El amor enamorado' / JAVIER NAVAL
El equipo de 'El amor enamorado' JAVIER NAVAL

--Pregunta: Primera obra en verso. ¿Supone un gran reto?

--Respuesta: Un gran reto que supuso un poquito de gran seguridad al principio. Tenía la garantía de Borja, que sí podía y cuando alguien como él te dice "confía en mí", pues yo: "en tus manos encomiendo tu espíritu y hazte en mi" (bromea). Le tenía un respeto muy grande al verso. Además, los ensayos fueron de una manera a la que yo no estaba acostumbrada, pero que me ha encantado. Me gusta trabajar con Borja y cómo te hace llegar a dónde quiere. Yo normalmente me planteo quién es esta mujer y actúo conforme creo que ella actuaría ante las situaciones y de allí enriquecer. En esta no era así. ¡Esta no! ¡Y es una diosa! ¿Cómo enfrentas a una diosa? ¿Como a un personaje de carne y hueso. Empecé a investigar, y a mi que me encanta la mitología, me hice con el libro Mythos de Stephen Fry. Pero yo tenía que hacer lo que dice Lope. Me he ido creando el personaje y aprendiendo. Yo creo que es una Venus muy distinta de las que se han visto hasta ahora. No quería una Venus lánguida, sino otras facetas. Se ve una diosa muy iracunda, enfadadísima, vengativa... Una cosa muy de todos los días en los dioses: venganzas, celos, matanzas... Se ve un abanico grande de caras de Venus. Quería una Venus potente y aquí la tiene.

--A usted tras tantos años ya se la considera una actriz de carácter. ¿Lo da la experiencia?

--Llevo más de 30 años en esta profesión. Sí me ha marcado mucho la comedia, porque tengo esa suerte de poder tener esa vis cómica, pero estaba un poco encasillada hasta que llegó Gorda, donde demostré que podía hacer más cosas. ¡Y ahora verso! Estoy imparable!

--Acaba de definir un poco el personaje, ¿puede darnos más pistas sobre la obra y esta Venus para quién no conozca el texto?

--Esta función es la lucha de un pueblo que se une para luchar contra algo, un bicho maligno que no puedo decir qué es, pero como ahora que nos enfrentamos todos contra el Covid. Si el pueblo se une podemos conseguir lo que nos dé la gana. También de los dioses. Me gusta cuando dice: los dioses no lo serían si decidimos olvidarlos, los dioses si no son un buen ejemplo podemos olvidarlos... El poder de los dioses, de los políticos está en la gente. Si la gente dice nones, se van. Hay celos, venganzas, amores, acoso... Por ejemplo, Borja quería plantear una cosa muy distinta de Dafne y Febo. Siempre parece una historia muy romántica ¡y eso nada! ¡Eso es un grandísimo acoso! Te dice que no y la amenazas y la maltratas y la persigues... y luego pasa lo que pasa.

--¿O sea que la obra es una reinterpretación de la original?

--Busca verlo desde otro punto de vista. Es una versión de Fernando Sansegundo que ha aligerado sin desprestigiar la función, porque a no ser que seas un devoto de Lope es complicado el endecasílabo.

--¿Tiene miedo de que el público esté más receloso por el hecho de que sea en verso?

--Todos los miedos y tonterías que se me puedan pasar por la cabeza quedan detrás cuando piso el escenario. Allí soy la reina del mambo, la diosa Venus y no me tose nadie. Yo sí pensaba si iba a quedar como una estúpida o a cagarla... Pero impone Alcalá, la gente que conoce el verso y espero hacerlo bien y que mi personaje tenga fundamento.

--Alcalá, Almagro...

--No me lo digas, que impone más (ríe), pero vamos todos muy preparados y con todo. Se canta, se baila, es muy espectacular, es un no parar de celos, venganza, sexo, acosos... Yo me pongo en la piel del espectador que nunca ha visto verso y no le digo que no le va a costar nada, en absoluto. Se dice todo tan bonito y tan bien que el verso, bien tratado como lo hacemos nosotros, no tiene ninguna dificultad para el que no lo haya visto nunca. Esperemos que guste y sea una iniciación del verso.

--Y que aborda temas de actualidad. Como el endiosamiento. ¿Se endiosa muy rápido?

--Eso se hizo en el Siglo de Oro, pero para eso son clásicos porque hablan de temas, de hoy, ayer, mañana (bromea). Con el tema de los dioses, los poderosos, se trata de sacarles el poder dejando de creer en ellos, decidir olvidarte y te olvido, si no te creo, no te voto ni te adoro... Sí hay que tener un poquito de cabeza, y los humanos de esta obra, la tienen. Está bien cuestionar las cosas. Tiene mucho peligro eso. La amenaza de que si queremos poder os olvidamos y se os va el poder es muy potente.

--¿Cree que los políticos dan buen ejemplo, en estos días?

--No. La clase política en España está muy regular, se dedican a crispar a unos contra otros. Un país crispado es un país en crisis. De acuerdo, está todo muy polarizado pero hay que actuar en pro del país. No se trata de negar lo del otro por sistema, es absurdo. Se cae en descalificaciones, en insultos... muchos son de baja estofa.

--Cambiemos de tema, entonces. El teatro la vemos apasionada, pero antes se la veía en televisión y ahora no tanto. Sus apariciones son como voz.

--Sí, ¡de los Gipsy Kings! La pena es que no los conozco, me dan la voz y tengo que inventar con lo que los veo. Sería maravilloso ver lo que pasa y poner la voz encima. Es una nueva faceta que he descubierto gracias a Jacobo Aireos, que me vio en Me gustas tú, donde ponía la voz en off, quiso a esa chica y esa soy yo (ríe).

--¿Pero por qué no aparece? ¿Se ha desencantado, ha habido mucho cambio?

--No. Televisión llama a televisión, teatro a teatro y cine a cine y así, Llegó una época dorada de televisión en que si no estaba en dos cadenas me veías casi en cualquier canal (bromea). Aquellos 2000 tan maravillosos. De repente, empecé a hacer teatro y me empezaron a llamar de teatro. Y si de repente llaman para la tele, lo mismo. Está bien ir pimponeando. Me gustan todos los medios siempre que haya calidad, una buena dirección y buenos compañeros.

--Una de las cosas que consiguió el teatro es que la desencasillaran. Usted misma lo reconocía, ¿cuesta mucho que la saquen de esa casilla ?

--Me costó. La manera de desencasillarte es que te ofrezcan un personaje donde te puedan ofrecer otros registros. A mi me pasó con Gorda, donde demostré que podía hacer más cosas que hacer reír, transmitir otros sentimientos y emociones. Luego vinieron Los cuernos de Don Friolera, El pìsito... Aunque mucha gente, me vea como una buena cómica, he demostrado que puedo hacer otras cosas.

--¿Y haciendo comedia cuesta más que la valoren a una?

--No se valora ni en los Oscar, ni en los Goya, ni en el teatro. Muchas veces te dicen: a pasarla bien. No, a veces la pasas bien y otras no, porque no siempre estás bien por dentro. Y hacer comedia cuando estás mal por dentro es de las cosas más duras que hay y no te puedes despistar ni un minutos que en el teatro se ve todo. Y muchos piensan que hacer reír es contar un chiste, cuando tiene muchísimo trabajo, tiene que ver con el ritmo y aguantarlo hora y media. Es difícil también escribir una buena comedia, también.

--Y pese a los encasillamientos, triunfó. ¿Es difícil conservar esa pasión?

--No. Si tienes el bicho dentro y un poquito de suerte que te permita ir tirando, esa pasión no se acaba nunca. Siempre deseas que te venga un proyecto fantástico, y si viene uno que no lo es tanto, ya vendrá uno mejor. Y poner toda la carne en el asador en cualquier cosa pequeña que hagas sin perder nunca el respeto al público. ¡Claro que cuesta cuando llevas 200 funciones! Pero pisas el escenario y se acabó. Yo creo que eso es que te guste tu trabajo. Primero hice televisión, ahora estoy más en teatro y es más difícil que te llamen para la tele, pero voy a hacer una cosa para la televisión de Galicia, (susurra) ¡maravillosa!. Se llama Incombustibles y es un programa para aprender a envejecer, favorecer la intergeneracionalidad, acabar con el edadismo, recuperar el futuro de la gente mayor. ¡Estoy contentísima a todos los niveles, porque voy a hacer un programa que sirve para algo y en una función maravillosa!

--¡Edadismo! El gran tema, y la edad para hacer según qué papeles.

--Yo no tengo problemas en hacer de madre y podría hacer de abuela con 57. Yo creo que el no tener un físico muy espectacular y vivir de él, quizás a esta edad me ayude. No he sido una mujer espectacularmente bella y ahora tampoco e igual me ayude.

--Pero más allá de esto, ¿tiene algo más con tanta energía como tiene?

--Sigo con mi banda de rock, Teté y los ciclones, pero cuando haces teatro hipotecas los fines de semana y se vuelve todo muy complicado, pero seguimos ahí. Barcelona es cuna del rock & roll, así que ¡hola!

--¿Cómo nació esa banda?

--A mi me gustaba ir cantando y en octavo me dieron clase de guitarra y me acompañaba con la guitarra enganchada a la cadera, allí por el mundo y tocaba por las calles y por ahí. Nunca me lo planteé ¡hasta en los 80! Llegó Siniestro Total, lo vi en Aplauso y dije, pues si ¡son de aquí al lado! Y me animé. Monté una en Santiago y otra en Madrid y ahí seguimos. Cada vez está más complicado porque una vive en Galicia, otra en Sevilla y dos en Madrid pero no se deja. Y a lo mejor me monto otra cosa en Galicia, no sé. Es que me gusta muchísimo cantar, sobre todo, si te hacen unas letras a medida, una música que te gusta... Sales a venderlo como el mejor de los textos y me sale la fiera... ¡Es bárbaro!