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Carme Pla y Marta Pérez, T de Teatre, en un ensayo / MARC SIRISI

T de Teatre se embarca en una reversión de Chéjov en formato comedia

Carme Pla y Marta Pérez presentan su nuevo espectáculo teatral y repasan los más de 30 años de la compañía

18 min

Llevar más de 30 años en pie como compañía no es una tarea fácil. Si además es en teatro, todo se vuelve más difícil y si es para hacer comedia, más todavía. Aun así, las de T de Teatre lo han conseguido y siguen con gran éxito y nuevo espectáculo, La meravellosa família Hardwicke, que se estrena el 9 de septiembre en La Villarroel de Barcelona.

Se trata de la adaptación al catalán de Cristina Genebat del texto de Christopher Durang Vanya and Sonia and Masha and Spike que, como se deduce del título, extrae diversos personajes de las obras de Chéjov para llevarlos a la comedia, un género que estas catalanas dominan a la perfección.

Nuevo espectáculo

Para esta nueva aventura, que aterriza el 9 de septiembre en La Villarroel de Barcelona, repiten con David Selvas en la dirección tras la exitosa T'estimo si he begut. A Marta Pérez y Carme Pla, que son las protagonistas, se les unen Alejandro Bordanove, Paula Jornet, Albert Ribalta y Lide Uranga.

Crónica Directo habla con Pla y Pérez para que den más detalles sobre esta pieza que promete hacer reír al público a carcajadas y para descubrir cúal es el secreto del éxito y la esencia de las T de Teatre.

--Pregunta: ¿Qué peculiaridades tiene esta familia Hardwicke?

Carme Pla (C.P.):Te diría que como todas. Hay gente que se entiende mejor y peor con unos y otros, hay tensiones entre ellos y cositas. Los personajes, por eso, son algo más excéntricos de lo habitual.

Marta Pérez (M.P.): Además en este caso, todos lo son.

C.P: No se salva nadie.

--Y a su vez es una especie de obra que recopila a varios personajes del teatro de Chéjov.

M.P.: Coge muchos referentes de muchas obras y la gente que conozca un poco la obra de Chéjov encontrará cosas que le recuerden a una obra y otra, así como algunos patrones suyos. Es como si el autor hubiera cogido recortes de varios sitios, no solo de Chéjov, porque también hay algo de El crepúsculo de los dioses y otros. Huele a muchas cosas. Lo chulo es que lo reconoces.

--Tiene sentido esta última referencia cuando el conflicto se desata cuando una de las hermanas, que es actriz, regresa y quiere vender la casa familiar. ¿Cómo definirían a este personaje?

M.P.: Yo soy Masha, una actriz entrada en una etapa de madurez, que actuó en cine pero en películas de serie B. Un lugar donde ella no encuentra que encaje, pero del que es una estrella de los filmes sexy-killer. De entrada es frívola, ha tenido cinco maridos y ahora está con un chico joven y decide regresar a casa de la familia por algo que no diremos y con un interés. Además, ese joven y ella hacen que se produzca un tsunami dentro del hogar. Es muy manipuladora, se lleva mal de siempre con su hermana Silvia y no tanto con su hermano, pero tienen una relación tormentosa, digamos.

--¿Cómo es esa Sonia, Carme?

C.P.: Es un personaje que siempre ha envidiado a Masha porque es su contrario. Ella siempre se ha quedado en casa, junto a su hermano Vania han cuidado a los padres hasta que se han muerto y se siente menos. En un momento, llega a decir que es adoptada y, por tanto, no de sangre por lo que se siente inferior y Masha la trata así. Se queja mucho, tiene brotes de mala leche, porque aguanta, pero al final estalla. Es como esos personajes de Chéjov que no han dado un palo al agua, más allá de ayudar a sus padres, porque quien mantiene la casa es Masha. Por eso es complejo.

M.P.: Masha, de todos modos, tampoco ha sido feliz del todo. Ningún personaje está contento del todo y no es oro todo lo que reluce.

C.P: No hay ni uno que sea feliz del todo, en esto sí son como los personajes de las obras de Chéjov. ¡Pero en todo esto hay comedia, eh!

Carme Pla y Marta Pérez / MARC SIRISI
Carme Pla y Marta Pérez / MARC SIRISI

--Curiosa una comedia en la que nadie es feliz, ¿no?

C.P: Exacto.

M.P.: Totalmente, pero lo guay es ver ese arco de todos los personajes, cómo evolucionan. Están todos amargados y es comedia.

C.P.: Si todos fueran felices no haría tanta gracia, seguramente.

--Es la segunda obra (y comedia) en la que repiten con David Selvas. ¿Suponemos que la experiencia en 'T'estimo si he begut' fue positiva?

C.P.: El hecho de que repitamos es que fue positiva. Nos entendemos bien, porque es muy trabajador y exigente. Al principio no te deja ni respirar, pero a la vez, él tiene su idea de la obra y permite que la descubramos conjuntamente. Tiene una parte de marcar y otra de dejar hacer y adaptarse a las cosas nuevas que puedan surgir y adaptarse. Todo eso hace que nos adaptemos muy bien.

M.P.: Él también es actor y eso hace que se mire las cosas desde un lugar muy cercano. Hemos hecho un trabajo muy intenso, sobre todo al principio, porque ha querido hacer un trabajo para ir a buscar en lo profundo de esta comedia, de estos conflictos. Ha sido muy chulo porque hemos realizado un trabajo profundo, desde cosas intensas para despegar luego hacia la comedia.

--Suena a que hay drama detrás de cada historia. ¿Habrá sitio para emocionarse.

Ambas: ¡Sí!

C.P.: No se queda en la comedia y ya. Hay momentos que te puede tocar. La gracia de las comedias es que tengan un poco de poso. La comedia pura y dura, superficial no tiene tanta gracia.

--Ustedes lo saben bien, porque llevan tres décadas haciendo comedia. ¿Cómo viven este éxito en un género tan difícil? ¿Se lo esperaban?

C.P.: No nos lo esperábamos, seguro. Empezamos con Petits contes misògins, a ver si iba bien. De hecho, formamos compañía para que nos pudieran contratar y nunca fue pretendido y mucho menos esperado. Además, nosotras tenemos una figura detrás que no se ve, Daniel López-Orós, que lleva la producción y el manejo de T de Teatre y sin esta figura hubiera sido muy difícil mantenerse 30 años. Yo, de hecho, a la gente joven que empiezan y quieren juntarse para hacer una obra siempre les remarco la importancia de que haya alguien dentro que vende el producto, porque este producto se ha de vender y generar uno tras otro. Es llevar una empresa, un carro cuya máquina no debe parar y esa figura ha sido fundamental para que nos podamos mantener.

M.P.: Lo es. Y otra cosa fundamental es que siempre hemos hecho lo que hemos querido, más allá de que sea comedia porque nos interesa. Hemos intentado romper ciertos patrones y abrirnos para que no se nos coma la fórmula que funcionaba. A riesgo de que no funcione intentamos reinventarnos desde un lugar genuino, porque es lo que nos apetece y aportar una cosita dentro del humor, que es básico para nosotros.

--Además, tienen un sello propio con estos cambios e incluso cuando no siempre actúan todas juntas en las obras. ¿Cómo definirían este sello?

M.P.: El humor peculiar y con un fondo. Normalmente, tocamos temas con los que la gente se siente identificada.

C.P.: En este sentido, a mí me hace gracia cuando la gente se acerca y dice: "No es como las obras que hacíais al principio", y la respuesta es que hace mucho tiempo que no hacemos las obras que hacíamos entonces. Nos hemos reinventado e ido adaptándonos, porque una cosa que teníamos muy clara es que queríamos disfrutar de lo que hacíamos y no sentirnos esclavas de una fórmula, no hacer lo que se espere de nosotras, sino hacer lo que nos apetezca y ver el resultado que tiene. Nuestra constante es esta variante. No sé en qué se nos reconoce, precisamente, por eso. El denominador común es una comedia de poso, con un fondo.

--¿Cuesta cada vez más hacer comedia con tantos prejuicios y etiquetas de blanco, negro, oscuro?

C.P.: Evidentemente ha evolucionado y el humor cambia. A veces vemos cosas que decíamos antes y depende qué cosas piensas que es una barbaridad, pero como antes que se fumaba en la tele. El humor se puede seguir haciendo, siempre. Es cierto que ahora has de vigilar con ciertas cosas, pero la gente sigue teniendo sentido del humor y necesidad de sentido del humor. Cuanto más nos aprieta la vida, más, y la gente lo agradece mucho. Además, en nuestras obras muchas veces conectan con cosas que han vivido ellos y hay esa catarsis.

M.P.: Es curioso revisar cosas de nuestros primeros espectáculos y ver que hay cosas que no podríamos decir ahora.

C.P.: Homes, por ejemplo, no se podría hacer porque es políticamente incorrecto.

M.P.: En su momento no nos lo planteábamos, pero ahora nos plantearíamos si hacer algunos sketches. Ahora igual, no les pasamos ninguna censura y no nos planteamos nada. No tengo conciencia, ni ahora ni antes, de que hayamos prescindido de nada en este sentido. Tal vez, porque hemos cambiado con la sociedad.

C.P.: Siempre hemos estado en un sentido del humor que no es muy bestia, tampoco es blanco del todo, tiene un punto gris (sonríe).

La actriz Carme Pla / MARC SIRISI
La actriz Carme Pla / MARC SIRISI

--Y dirigen a veces sus obras y también las dirigen a ustedes como ahora, por ejemplo. Siempre, además, grandes directores. ¿Los han ido a buscar o es a la inversa? ¿Creen que son un imán de talentos: Sanzol, David Selvas...?

C.P.: No sé si un imán. Lo cierto es que cuando somos solo nosotras, encontrar un texto con cuatro papeles equitativos es muy difícil. Por eso, desde hace un tiempo, proponemos a alguien que nos escriba una obra y, a veces, esa misma persona la dirige. No es el caso de ahora, pero siempre proponemos a alguien y es una persona con la que nos apetece trabajar.

M.P.: Además, hemos cogido gente que, en el momento, no eran famosos o conocidos, como el caso de Sanzol o Zorzoli. Daulte igual era el más conocido. Nos fijamos en gente que empieza a emerger, como Denise Despeyroux. En definitiva, conectamos con esa persona porque nos interesa. Si se da ese imán o luego son famosos, es cosa de la vida. No sé. Quien es visionario en esto es Dani, que tiene mucha intuición.

C.P.: Además los directores o directoras que aceptan trabajar con nosotras saben que será una producción bien hecha, porque Dani cuida mucho las cosas, lo quiere todo bien hecho. La factura final es perfecta porque no puedo soportarlo de esa manera. Nosotras aportamos la parte artística, y la trabajamos mucho, con generosidad y todo lo que podemos aportar. Por eso, cuando le ofrecemos un trabajo a alguien creo que lo ve.

--¿Ustedes son muy perfeccionistas, les cuesta ponerse de acuerdo?

M.P.: Nuestro trabajo, ahora que nos ponemos en manos de otros es intentar no meternos mucho (ríe). Al ponernos en sus manos también es una manera de renovarnos y no les cortamos las alas: si creen que ha de haber dos hombres, por ejemplo, estarán. Sí solemos decir que los roles sean más o menos equitativos, pero a partir de aquí no damos muchas más premisas. Nos dejamos llevar porque si empezamos a hablar no paramos (ríe).

C.P.: Queremos que la persona nos aporte lo que pueda, que por eso hemos contactado con ella.

--Ustedes conectan con ellos y con el público joven, algo muy difícil. ¿Cómo la consiguen? 

C.P.: No sé si atraemos a la gente joven. Ojalá, no lo sé. Creo que Jet Lag ha ayudado mucho a que gente joven nos vea y sea un reclamo.

M.P.: Es que hay gente joven que lo ve hoy. ¡Es increíble!

La actriz Marta Pérez / MARC SIRISI
La actriz Marta Pérez / MARC SIRISI

--¿Las marcó mucho? ¿Les dio mucha visibilidad?

C.P.: Totalmente. Muchísima. Al día siguiente de la emisión del primer capítulo un montón de gente, incluso en la calle, te decía cosas. En un día en televisión te ve muchísima más gente que no sé cuántos años en teatro.

M.P.: Nosotras llevábamos ya varios años en el teatro y lo decíamos: nos ha visto más gente en un día que todos estos años que hemos estado picando piedra.

--¿Y sabe mal cuando sucede?

C.P.: No, si esto sirve como un reclamo para que la gente te venga a ver al teatro, bienvenido sea. Es una plataforma. Sabe mal que no se vea la diferencia y el oficio que requiere también el teatro, donde no hay ningún tipo de trampa. Tener una carrera teatral es una base muy sólida.

--¿Tras 30 años, como ven la evolución del público del teatro que parece desencantado? Parece que hay una crisis de espectadores.

M.P.: Quiero pensar que es porque hemos pasado mucho tiempo encerrados y la gente está en desbandada haciendo otro tipo de actividades y que cambiará en otoño. Los estudios y los augurios no son muy halagüeños y los números cantan: no está yendo muy bien y no creo que sea porque no hay buen género en el mercado, porque lo hay.

C.P.: En el teatro siempre se ha hablado de crisis y quiero pensar que será una más. No sé si será la pandemia, la crisis, la inflación, que han subido los precios y no los sueldos... Creo que va a pasar, no sé cuándo, pero el teatro no se puede sustituir por otra cosa, por mucho audiovisual que haya. El teatro no va a desaparecer.

M.P.: El teatro genuino nos salvará la vida.