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Melyssa, Olga y Tom en el juego de recompensa / MEDIASET

Los pecados más oscuros de los supervivientes

Los concursantes han tenido que desvelar algunos secretos para poder acceder a la recompensa en uno de los últimos juegos

2 min

Los concursantes se encuentran ya en la recta final de Supervivientes y esta noche se ha realizado el último juego de recompensa. Olga Moreno ha sido la clara ganadora, pero ha habido un incidente que ha cambiado el rumbo del juego. 

Durante la prueba, en la que tenían que sostener unos bidones, Gianmarco se ha caído y ha empujado a Alejandro, cosa que ha hecho se tambalee y, por lo tanto, que quede descalificado de la prueba. Eso ha provocado una reacción en cadena en la que el resto de sus compañeros han perdido

Pecados nunca confesados

La dirección del programa se ha debatido entre Lara y Jorge Javier por cómo solucionar este problema. Finalmente, han optado por seguir la siguiente mecánica: los concursantes debían confesar sus pecados más oscuros y Olga tenía que elegir cuál era el peor para poder compartir con ella la recompensa: un gran costillar con patatas

Melyssa ha confesado que de pequeña espiaba a sus padres en su habitación para ver si los pillaba haciendo algo indebido. Lola, por su parte, vendió unas bargas usadas por internet. Tom ha explicado que tuvo una relación con la secretaria de su padre y él no lo sabía, mientras que Gianmarco utilizó un calabazín mientras mantenía relaciones sexuales con su pareja. 

Recompensa

Al final, Olga ha elegido que el pecado más oscuro se trataba el de Lola. En cuanto a Alejandro, han decidido que podía compartir la recompensa con ellas. Los tres supervivientes han tenido, entonces, dos minutos para comerse toda la comida, una gran recompensa después de esas oscuras confesiones.