Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
El rey emérito Juan Carlos I / EP

El padre del rey Juan Carlos creyó que su hijo era chino cuando nació

El abuelo del monarca, Alfonso XIII, quiso castigar a don Juan por no estar presente en el nacimiento de su primogénito y le gastó esta pesada broma

3 min

Con motivo del 83 cumpleaños de don Juan Carlos I, la periodista y escritora Pilar Eyre ha contado una anécdota nunca conocida del nacimiento del monarca. Una broma cruel realizada por el abuelo del emérito, Alfonso XIII, a don Juan de Borbón, su padre.

Según la experta de la Casa Real, Alfonso XIII quiso que su hijo pasara un mal rato como escarmiento por no estar presente en el momento del nacimiento de su nieto. Un castigo severo que realizó dado que el retraso de don Juan se debía a que estaba con una amante. ¿La broma? Que durante un breve periodo de tiempo, hizo que creyera que Juan Carlos I era chino.

Lo cambió por otro niño 

Pilar Eyre ha desvelado uno de los episodios más increíbles de la familia real en el último número de la revista Lecturas. Una broma que tuvo lugar aquél 5 de enero de 1938, y que fue todo un escarmiento para don Juan. Alfonso XIII estaba muy enfadado con su hijo y sus escapes con una amante. Por ello, para castigarlo, le hizo creer que Juan Carlos I no era hijo suyo.

“La mujer del representante de la legación china tuvo un hijo en la habitación contigua a la de María --la madre de Juan Carlos I--. Un bebé con los ojos rasgados y el pelo muy negro”, cuenta Eyre en su columna. “Don Alfonso lo pidió prestado un momento y bajó con él a la planta baja de la clínica diciéndole solemnemente a su hijo: 'He aquí al heredero de la Corona española'".

La broma duró poco

En ese momento, don Juan no pudo disimular el enfado al ver que el bebé no le correspondía. “Juan cogió emocionado el bulto que le tendía su padre, bajó la mantita que le ocultaba el rostro y al ver los rasgos inequívocos de un hijo del Celeste Imperio soltó un '¡coño!' que hizo temblar las vetustas piedras romanas", narra Eyre en Lecturas.

"Antes de que la cosa fuera a mayores y se pusiera en duda la intachable honorabilidad de la princesa de Asturias, don Alfonso se apresuró a gritar: “¡No es el tuyo, no es el tuyo!”. Y es que la cara que puso el padre del emérito hizo que su abuelo desmintiera rápidamente la broma para que no pasara la cosa a mayores. Para darle un toque más de humor a la historia, Eyre añade que la madre, siempre sincera, "cuando contaba esta anécdota añadía desenfadadamente: 'Juanito era tan feo que los dos hubiéramos preferido el chino'", termina el relato de la periodista.