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La actriz María Botto / JC

María Botto: “La cultura hay que saborearla, todo lo demás es información, ansiedad y angustia"

La actriz, muy comprometida, lamenta que la insulten por defender sus ideales: "A veces es duro, agotador, duele”

12 min

María Botto (Buenos Aires, 1974) es una actriz con una trayectoria internacional y sobre todo una persona reconocida por su compromiso con la sociedad. Se la ha visto en diversas manifestaciones de la izquierda, feministas y proderechos, así como en los movimientos del No a la guerra.

Desde el 14 de mayo y hasta el 30 del mismo mes, este compromiso lo escenifica dando voz a Alfonsina Storni en la Sala Mirador de Madrid con Van psando mujeres. Junto a ella están su hermana, Nur Levi, y su madre, Cristina Rota, quien dirige a ambas.

Compromiso

Su amor por esta poeta humanista y feminista surge del mismo lugar del mismo lugar de donde sale su compromiso político, de ella misma y de la propia familia. Sólo hace falta escuchar a la Rota para darse cuenta.

Pero la Botto tiene voz propia, se ha ganado un espacio en el cine español con el sudor de su frente y pese a los problemas que le pueda suponer hablar abiertamente de sus convicciones. A veces, admite que le duele, sobre todo la falta de empatía, pero ya no tiene miedo. Como tampoco lo tuvo Alfonsina en su época.

María Botto, Cristina Rota y Nur Levi en el cartel de 'Van pasando mujeres'

 

 

María Botto, Cristina Rota y Nur Levi en el cartel de 'Van pasando mujeres'

--Pregunta: ¿Cuándo se sintió atraída por primera vez por la actuación?

--Respuesta: Con seis o siete años. Recuerdo que ya hacíamos improvisaciones con mi hermano, le hacíamos sketch a mi madre, yo dirigía… si por esa edad. Ya no tenía escapatoria (ríe).

--¿Se siente más actriz de teatro?

--Me siento actriz (ríe). A mí me da igual, en la televisión, el cine, el teatro, encima de un cajón… si tienes algo que contar a otro…

--Usted también lleva unos años dirigiendo, ¿qué es lo que más le motiva a la hora de dirigir? ¿Cuándo le picó el gusanillo?

--La verdad es que no es algo que yo haya elegido. La gente me decía que debía hacerlo, pero es algo que el resto de la gente ve en mí que todavía no veo. Contar historias es algo que me fascina, contar qué pasa a nuestro alrededor, contar lo que otros no cuentan. En el espectáculo de La Katarsis del tomatazo, que es cabaret puro, hablamos mucho de los desamparados, y los desamparados que encuentran un lugar en el teatro. Contar la historia de los que no tienen lugar, pero encuentra un lugar me apetecía mucho.

--¿Cómo surgió el proyecto de Van Pasando Mujeres?

--No te podría decir exactamente, porque a veces hablamos de proyectos y quedan aparcados, no recuerdo cuando surgió Alfonsina. Creo que hace año y medio, a raíz de las ganas que teníamos de hacer ciclos de poesía surgió el nombre. Juan [Diego Botto] y Nur hicieron Walt Whitman, luego íbamos a hacer uno sobre Hölderlin, vino la pandemia y se cayó, y como habíamos hablado de Alfonsina, Cristina se puso a investigar y a hacer una versión.

--¿Cómo es ser dirigida por su madre?

--Nos lo hemos pasado muy bien, la verdad. En este momento de la vida, ha sido muy dulce todo el proceso, sobre todo, porque tanto Nur como yo conocíamos y amamos a Alfonsina, entonces entendíamos lo que nos pedía Cristina en todo momento. Ha sido muy placentero.

--¿Cómo es el montaje?

--Es una lectura. Hay un piano que acompaña a los poemas y los textos de Alfonsina. El planteamiento es que se establezca una charla, un diálogo con el público. No es que la gente venga a verme, sino que la poesía sea cercana.

--El título de la obra es Van pasando mujeres ¿Es una lectura con resignación o como reivindicación?

--Yo el título lo defendí muchísimo porque lo entendí como una marcha, van entrando y van teniendo un espacio, un lugar, que hay un sueño.

--¿Faltan voces feministas en el teatro?

--No sé si faltan voces feministas, porque creo que hay cantidad de mujeres que luchan por la igualdad, se necesitan oídos abiertos y aliados. La lucha feminista no es de las mujeres, el feminismo es humanidad y en este sentido se humanidad y en ese sentido se necesita a toda una sociedad más humanista.

--¿Y cómo ve las voces feministas que están contra la llama da ley trans porque supone el borrado de las mujeres?

--El feminismo es un abismo. Dentro del feminismo uno tiene que luchar por lo que es justo, por la justicia, solidarizarse con el otro. Las personas transexuales han sido siempre aliadas de las mujeres y quien no haya vivido eso no sabe quiénes son nuestros aliados.

--¿Se echa de menos la poesía en el teatro, o este tipo de poesía?

--Creo que lo que hay que reivindicar son los espacios donde nos podamos comunicar. Hay mucho movimiento teatral y necesidad de esos espacios. Pero ahora mismo, sí hay espectáculos o lecturas de este tipo de evento en las salas independientes. No sé si necesitamos más, pero sí consolidar lugares donde exista la comunicación más allá de nuestra casa.

--¿Qué le dice Alfonsina al público de hoy?

--Hay una madurez en Alfonsina, una mirada crítica que creo que hemos perdido. Ahora mismo, nuestra sociedad está tan angustiada que el otro es alguien ajeno, que no traemos hacia nosotros. Todo es yo, yo, yo, mi, mi, mi. Y lo que hemos vivido en Madrid muestra que más allá del otro o de empatizarnos con el otro está el propio bienestar. Y en Alfonsina, en sus poemas siempre hay una necesidad de transformar y necesitar al otro.

--¿Cómo ha vivido los resultados de las elecciones de la Comunidad Madrid?

--Madrid ha hablado. Creo que tenemos que seguir trabajando, luchando día a día por las causas sociales, por nuestros derechos, por una educación y sanidad pública… Seguir luchando. Pero evidentemente, Madrid ha hablado y eso es indiscutible.

--Usted es una mujer comprometida, de izquierdas y combativa, ¿le ha supuesto muchos palos?

--En los últimos años sí, pero honestamente me da igual (ríe). Hombre, en los últimos años ya no se establece un diálogo que para mí es importante: poder escucharte, que tú me escuches y llegar a un acuerdo y no lo hacemos, encontrar puntos en común y seguir discutiendo en lo que no estamos de acuerdo. Pero en esta última época es muy difícil, se pasa de plantear el problema a los insultos directamente. Recibir insultos de forma constante, como personaje visible, a veces es duro, agotador, duele. Una cosa que me ha ayudado mucho es pensar que no va sobre mí, que me insulten, me da igual. Lo importante es que se hable de las injusticias, de las leyes que tienen que salir adelante, de los robos, de los ladrones.

La actriz María Botto en la escuela de Cristina Rota / JC

 

 

La actriz María Botto en la escuela de Cristina Rota / JC

--¿Cree que falta ese compromiso o ese miedo dentro de la profesión a decir lo que uno piensa?

--Supongo que sí. No te puedo decir porque no puedo hablar por otros.

--¿No siente ese miedo?

--Lo que sí siento es que hay muy poca empatía, que por encima del dolor del otro prevalece lo que me pueda pasar a mí. Si a uno lo están apaleando tienes dos opciones: salvarlo o pensar qué va a pensar el otro si lo salvas, en ese tiempo ya has perdido la batalla.

--¿Cree que el teatro, el cine o la televisión son un espacio para la reivindicación, además de ofrecer entretenimiento?

--Ahora mismo, creo que las cosas se van a cambiar creando y tejiendo redes. No creo que desde las televisiones podamos cambiar nada, ni creo que es el momento que los medios estén dispuestos a dar el mensaje de solidaridad, no es el momento. Y, por supuesto, saldrá una película maravillosa, pero con toda la información que recibimos todo el rato, series… La cultura hay que saborearla, todo lo demás es información, ansiedad y nuestra propia angustia. La cultura hay que saborearla y discutirla con otro. Si uno ve muchas series en casa solo es una paja.

--Por tanto, ¿considera que las plataformas pueden ir en contra del mismo sector?

--No lo sé. No lo puedo decir ahora, porque todavía no podemos analizar algo que estamos viviendo, en lo que estamos metidas. Quizá dentro de seis o siete años si se puede analizar cómo afecta, pero no me quiero aventurar y me parece ridículo hacer un análisis en el que yo también estoy metida.

--¿Qué proyectos tiene ahora en cartera?

--Tenemos Alfonsina hasta el 30 de mayo. Estoy con la película Proyecto emperador, dirigida por Jorge Coira, protagonizada por Luís Tosar. Empiezo de nuevo, la película Hasel, con Adam Sandler y tengo un proyecto en Argentina, que empezamos en junio que se llama Badgamon.

--¿Qué relación tiene con Argentina, donde nació?

--Yo me desvinculé mucho y asumí que era española. En los últimos dos años retomé el contacto por diferentes compañeras de la lucha feminista y he vuelto a contar con Argentina en los últimos año y medio, dos años.