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La cineasta Mabel Lozano / CEDIDA

Mabel Lozano: "No se puede hablar de pornografía sin hablar de prostitución"

La directora nominada al Goya por 'Biografía del cadáver de una mujer' denuncia la "falta de voluntad política" en la lucha contra la trata

19 min

Mabel Lozano fue conocida en la década de 1990 y a principios de los 2000 por aparecer en programas de entretenimiento en la tele e incluso acaparaba portadas de las revistas del corazón. Hasta que un día dio un vuelco a su vida. Dejó la televisión y la actuación y estudió dirección de cine.

Su carrera desde entonces ha dado un giro extraordinario. Su primer trabajo en la dirección fue Mujeres que triunfan (2014). Pero poco después se centró en investigar sobre la trata de personas y la prostitución. Su primer largometraje fue el documental Chicas nuevas 24 horas, recibió varios premios e incluso fue nominada a los Goya. Luego vino su primero libro, El proxeneta, que llegó con un corto bajo el brazo, El proxeneta. Paso corto, mala leche.

Nueva nominación

Mujer comprometida con la causa en la que trabaja ha seguido su trabajo de investigación y con su nuevo corto, Biografía del cadáver de una mujer, ha vuelto a ser multirreconocida y candidata a los premios de la Academia.

Se trata de un documental nada usual. Narra la historia de Yamiled Giraldo, una mujer que fue asesinada tras denunciar a su proxeneta. Y eso que era testigo protegida. Los datos los ofrece el comisario encargado del caso; las consecuencias las muestra el hijo de la víctima.

 

 

'Biografía del cadáver de una mujer'

--Pregunta: ¿Cómo llegó a esta historia?

--Respuesta: Me la contó Miguel El Músico, el exproxeneta con el que trabajé durante muchos años para hacer mi primer libro y su corto. Paso corto, mala leche. Él fue condenado y sentenciado por prostitución coactiva y uno de los grandes ideólogos de la trata y expropietario de muchos de los mejores macroburdeles. Durante esos años en los que yo quise saber de todo, me contó de mujeres que eran asesinadas por el simple hecho de que les pudieran denunciar. No como una venganza, sino como modo de decir al resto "mira lo que te va a pasar". Me parecía extraño que hubiera tan pocas denuncias contra la trata y se debe al miedo, a las coacciones, a las amenazas que reciben estas mujeres. Esto es lo que le ha pasado a Yamiled Giraldo y me habló de su caso.

--O sea, que viene de lejos…

--Sí, y le quería dedicar un capítulo aparte, pero no era el momento. Primero quería contar todo lo que escondía el proxenetismo: cómo se blanqueaba el dinero, todo el sistema financiero que sustenta la delincuencia... porque no es otra cosa que delincuencia organizada. Ya cuando terminé todo esto, di un par de saltos a Pamplona, hablé con la Guardia Civil, la Comunidad Foral de Navarra, inicié la investigación e inicié las relaciones con los familiares de Yamiled Giraldo.

--¿Por qué ella?

--Yamiled Giraldo cumple todos los tópicos de la prostitución. Vive en Colombia y no tiene para dar de comer a sus dos hijos. Es muy valiente y cruza el mundo para ayudar a sus hijos. En cuanto baja del avión, el proxeneta la mete en el coche y la viola de camino al puticlub. Una vez allí, le dice que le debe 6.000 euros y deber ejercer la prostitución para pagarle. Y ya está allí, el tío que entra ve en ella una prostituta. ¿Lo es? No, es una mujer prostituida que ha sido engañada, violada, coaccionada… Y cuando es valiente y le denuncia, la mata para decirle a las otras "esto es lo que os va a pasar". Ese ejemplo es el 90% de la situación de las mujeres prostituidas de este país.

--Si era una testigo protegida, ¿cómo puede ser que venga un sicario y la mate?

--Lo dice el comandante: no sé por qué le decimos que denuncie si luego no somos capaces… Tras la denuncia y la condena, el puticlub estaba abierto. No lo pudieron cerrar porque no tenían herramientas para hacerlo. Mientras el tipo está en la cárcel, tiene dinero para matarla. Los testigos protegidos no funcionan en este país. Son mujeres vulnerables frente a mafias. Hoy por hoy no se ha cerrado. Es de una vergüenza…

--¿Se lo han puesto fácil para investigar? ¿Ha encontrado problemas o dificultades?

--Yo tengo la suerte, en este caso, de que esta investigación la llevó la Guardia Civil. Yo había colaborado con ellos en una campaña contra la trata laboral. Y yo trabajé con el comandante de este ámbito que había llevado el caso de Yamiled, por lo que fue mi fácil tener acceso a toda la información y documentación de cómo había sido el asesinato. Lo que resultó realmente difícil, y es lo extraordinario de la película, es el lado humano, que son sus hijos. Esa es la mirada única e inédita, no solo lo que cuenta el comandante Remacha. Lo extraordinario es el testimonio de Cristofer.

--¿Fue fácil llegar a él?

--Al principio tenía miedo, pero ha sido muy generoso. Lo ha hecho, por un lado, como un homenaje a su madre, porque sino se hubiera borrado su nombre. Ella murió por ser valiente, para proteger a otras mujeres. Ella ya estaba libre y había rehecho su vida y denunció para que no le pasase lo mismo a otras. Esa generosidad le cuesta la vida. Y Cristofer, por otro lado, también lo ha hecho para ayudarnos a empujar y conseguir esa ley que queremos que proteja a las mujeres.

Cristofer, hijo de Yamiled Girado
Cristofer, hijo de Yamiled Girado

--De hecho, la historia de Yamiled se cuenta a través de los sentimientos y las consecuencias que ha tenido en Cristofer.

--Nunca se habla de las consecuencias. Cuando una mujer, una chica, es asesinada nadie se pregunta qué pasa con sus hijos y su familia. Por eso la voz de Cristofer es tan importante. Es la voz de las víctimas, se narra en qué situación se quedan. ¿Existen leyes que las protejan? Nunca se hacen esas preguntas.

--Precisamente el corto demuestra que no hay leyes que protejan a las víctimas de la trata y a las víctimas colaterales.

--Es que no existen estas leyes en España. La trata es un delito que está en el Código Penal desde 2010, pero una mujer tiene que demostrar que es víctima de trata y denunciar a su proxeneta para ser considerada víctima. Y hay pocas por el miedo, por las amenazas. No hay ninguna ley integral contra la trata en este país. Ha habido planes, planes que han caducado. Un primero que hizo Bibiana Aído desde el Ministerio de Igualdad (PSOE), un segundo plan nacional contra la trata de Susana Camarero, con el PP. Y yo he tenido la fortuna de poder colaborar en ambas. Pero no existe una ley integral que incluya la prevención, la reinserción. En 2005 había una ley que condenaba todas las caras del proxenetismo, pero se modificó ese año y las tercerías locativas no son un delito, es decir no todas sus caras están condenadas. Se trata de una reforma legislativa que no necesita de una dotación económica. Hay que condenar todas las caras del proxenetismo para que nadie pueda lucrarse de la prostitución ajena.

--¿Qué es lo que impide…?

--Voluntad política. Podríamos decirlo de una manera ambigua y contar una milonga. No. Falta voluntad política. Esta reforma, que es solo una ley que ya había, no necesita dotaciones. Vamos a hacerlo, regresemos a esa ley. Y no hay voluntad política.

--¿No es sorprendente que hablemos de la lucha contra el patriarcado y a favor del feminismo y no exista esa ley para algo que viene de lejos?

--La prostitución es de toda la vida, está consentida, admitida, arraigada... se legitima porque es de siempre. No se preguntan qué hay detrás de las luces de neón, en qué condiciones están esas mujeres. En España pasamos con nuestros coches y vemos todos los clubes con normalidad. En la mayoría de los casos las mujeres que están dentro están en régimen de esclavitud, en confinamiento porque son mujeres migrantes en busca de una oportunidad, sin papeles. Está tan legitimada, tan arraigada la prostitución en nuestro país que bajo ese paraguas se esconde la trata.

--La gente está en contra de la trata y no de la prostitución porque queremos que cada uno haga con su cuerpo lo que le da la gana. Pero estos fenómenos no pueden ir separados.

--La trata con fines de explotación sexual está definida por el Protocolo de Palermo e indica que su única finalidad es la prostitución, no tiene cabida de otra manera. Luego hay otro tipo de trata. Y el mercado prostitucional necesita de la trata, de la pobreza, de la desigualdad, de la falta de oportunidades, de la falta de leyes sexuales y reproductivas como pasa en Latinoamérica. Nosotros hicimos una actuación con Amnistía Internacional en Paraguay para sacar de la cárcel a una niña de 9 años porque la había violado su padre y sufrió un aborto de una manera espontánea, porque el aborto en ese país está penalizado en todas sus caras. Eso es carne de cañón para la trata, esas menores que tienen que hacerse cargo de sus hijos y que vienen de unos entornos con mucha violencia familiar son carne de cañón para las mafias. Eso es lo que estamos contando. En nuestro país, cuando uno va a un lugar donde hay mujeres en situación de prostitución no ves a mujeres francesas, ni inglesas, ni alemanas, ni siquiera casi españolas, sino mujeres migrantes. Hasta ahora, ¡ojo! Acaban de asesinar a la primera mujer española en situación de prostitución este año.

--¿A qué cree que se debe?

--Las fronteras están cerradas y el mercado prostitucional necesita carne. ¿Y de dónde va a salir? De mujeres españolas y niñas captadas a través de las TIC, las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

--De eso ha publicado también un libro, 'PornoXplotación', en el que conecta la pornografía en la red y la trata. ¿Hay una conexión?

--Este libro lo he escrito con un inspector de policía y experto en trata y explotación de personas. Los dos nos hemos encontrado con la pornografía trabajando contra la trata de explotación sexual. Hemos hallado la vinculación que tienen las redes, las mafias para explotar a las mujeres en la prostitución 2.0. Porque son los mismos proxenetas, pero con collares tecnológicos, que han tomado la web. Estamos viendo la migración a las fronteras digitales por parte de la mujer callejera. Venimos de una pandemia, la mujer que estaba en la calle o una rotonda no podía estar recibiendo a nadie y sigue necesitando el dinero para enviárselo a sus hijos. Esta mujer ha estado recibiendo a través de las TIC, de Instagram, WhatsApp, del sexting, incluso con páginas como OnlyFans. Nos lo hemos encontrado: no podemos hablar de pornografía sin hablar de prostitución.

Mabel Lozano durante el rodaje 'Biografía del cadáver de una mujer' / CEDIDA
Mabel Lozano durante el rodaje 'Biografía del cadáver de una mujer' / CEDIDA

--Es curioso que mencione OnlyFans. Ahora hay famosos que presumen de tener uno y lo anuncian como un juego.

--Eso es lo que le están diciendo a las niñas. Y ellas suben contenido erótico y se les hacen encargos para que envíen vídeos “más sexys” por más dinero. Eso es solo sexting. A partir de allí, la persona que recibe el mensaje lo puede compartir con 400 más y que ese vídeo, una vez está en red, no se puede bajar y puede aparecer en PornHub. Toda esa gente está banalizando algo muy serio y estamos viendo la captación de niñas para hacer esa pornografía amateur, ese sexting, esa pornografía en vivo, que no es otra cosa que las webcams, las sexcams. Pero esto que se trata en el libro es derivado de una investigación sobre la trata de seres humanos.

--¿Cree que son los jóvenes los que pueden ser los más perjudicados al verlo algo normal?

--Los chavales empiezan a ver pornografía a partir de los 9 años, está a golpe de un clic. Nunca ha sido tan accesible ni tan agresiva. Se está educando en la sexualidad a través de la pornografía, que es violenta y reproduce roles de sumisión y violencia extrema contra la mujer, que está absolutamente cosificada. Además, se visualiza en la calle, las manadas no son más que la ritualización de un gangbang, del sexo grupal, de una orgía. Por eso, cuando sus parejas no acceden a este tipo de conductas acuden al sexo de pago y detrás de ello está la trata, la pobreza…

--Hace mucho hincapié en el factor social.

--Hablamos de libertad, pero vemos mujeres migrantes y con necesidad. Y ahora va a ir a más porque la pandemia va a hacer más vulnerables a los vulnerables y más pobre a la gente pobre. La prostitución y la pornografía se ven como una salida laboral a esta situación.

--Aun así, hay gente, incluso algún sector feminista, que habla de legalizar la prostitución. ¿Qué piensa al respecto?

--Abogan por la legalización, pero ¿a que ahora no oyes a ninguna mujer que esté en situación de prostitución que abogue por esa ley? Ninguna. Incluso el sindicato catalán Otras no hablan de regularizar la prostitución, aboga por despenalizarla como en Nueva Zelanda. Ya saben que regularizarla, como en Holanda o Alemania, fomenta la explotación extrema, está pensado para explotar un ser humano. Ya se han dado cuenta. El resto de gente que habla de desregularizar lo hace desde su despacho, ninguna mujer que está dentro de un club. Se dice que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo, por eso eres abogada, periodista o lo que sea y no eres puta, ¿no? Como tú sí has podido elegir, no eres prostituta. Sí lo es quien no puede elegir, porque no tiene alternativa. No hay alternativa cuando no tienes ni para comer, cuando vives en Paraguay. ¿Y hablamos de libertad? ¿Qué es?

--Con todo lo que hay para contar, ¿por qué optó por el corto?

--Porque me quería centrar en la historia de Yamiled. El tema de la explotación y la trata ya lo he contado. Me interesaba centrarme en ella y en su familia, y en homenaje a todas. Ya hay 45 mujeres prostituidas que han fallecido a manos de sus proxenetas o personas que acuden a ellas.

--Por último, ¿cómo se encuentra?

--¿Del cáncer? Perfecto. Tuvimos la suerte de encontrarlo en un momento muy incipiente y el tratamiento fue solo radioterapia. Bueno, solo radio… el tratamiento es muy fuerte también, pero estoy muy bien. ¿No me ves lo guerrera que estoy?