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Los miembros de Café Quijano / EP

De León a 'Manhattan': 25 años de sonido Quijano

Raúl Quijano hace un repaso a estas dos décadas de la banda como lo hace también su nuevo disco, que lleva el nombre del distrito neoyorquino

10 min

Café Quijano sigue con su gira que arrancó el pasado enero por buena parte de España y que este 30 de julio les lleva hasta las Noches Mágicas de La Granja, en Segovia. El grupo lo hace "con mucha ilusión", como todos los músicos que están "en un momento de efervescencia", confiesa Raúl Quijano a Crónica Directo.

Este concierto, como los más de 40 que llevan ya a sus espaldas, sirve de carta de presentación de su nuevo disco, Manhattan, un trabajo que aparece cuando se cumplen casi 25 años del lanzamiento de su primer álbum de estudio, La taberna del Buda.

De aniversario

"Se cumplían 20 años de ese disco y creíamos que era el momento oportuno para hacer como una segunda parte de esa Taberna del Buda. Una segunda parte en lo que se refiere a la parte instrumental, musical e incluso la parte sensitiva de la música. Cómo esas historias llegaban al público desde la emoción", revela Raúl Quijano. El resultado es tal cual eso. Un regreso a las esencias cuyo "nacimiento fue inmejorable, entró al número uno de ventas nacionales y es la justificación de algún modo de esta gira".

La banda asegura "que este disco tiene un poco de compilación" de toda su carrera. "Hay un poco de todas nuestras fases y etapas, por eso decimos que este quizás es uno de nuestros discos más completos. Es un disco con nuevas composiciones, pero que camina por todos los caminos que hemos hecho". Y hay tres canciones en las que eso se ve claramente.

Carátula del disco 'Manhattan'
Carátula del disco 'Manhattan'

Compendio perfecto

La jamaicana, título que abre el disco, recuerda a esa Lola que les dio a conocer mundialmente. Tampoco olvidan su trilogía del bolero con la que regresaron tras unos años de carrera por separado como demuestran en Ayer se fue, mientras que Alma negra es un canto de despecho, desamor y dolor. Una letra que puede parecer diferente, pero que para Raúl tiene todo el sentido. "Nosotros cantamos a la vida y a todo lo que pertenece a lo humano. El desamor es como la varicela, nos va a tocar a todos, decía un amigo. Forma parte de todos y ¿por qué no contarlo? Es una especie de catarsis para quien la escucha e incluso para nosotros mismos", detalla. "Lo que no le cuentas a un psicólogo lo cuentas en una canción", bromea.

Lo más curioso y destacado, en todo caso, es un tema como Quiero, donde por primera vez hablan no solo de mujeres y relaciones, sino de maltrato y la violencia machista. "Nos apetecía contar y dar protagonismo a quien no quisiéramos dárselo, porque nunca queremos dárselo a nadie que no se lo merece. Pero creíamos que era el momento de poner en evidencia al mayor de los cobardes, que es aquel que se atreve a maltratar a la mujer y a cualquier persona. Nos apetecía contar esa violencia", revela Quijano. Se trataba, insiste, de "poner en evidencia el comportamiento más ruin del hombre".

Más desenfadados que canallas

Quizás por eso, por la connotación tan negativa que tiene el término canalla, no se sienten muy a gusto con esa etiqueta que durante este cuarto de siglo les han puesto. "En la música no tiene esa acepción tan peyorativa, la aceptamos y de buen grado, pero preferimos decir que contamos las cosas en una clave más desenfadada, denunciando sin caer en el insulto. Preferimos definirnos como un grupo que hace canciones y música desenfadada, que intenta pasarlo bien y vivir y contar cosas con la música".

Eso no se les puede negar. Se lo han pasado de maravilla durante todos estos años de carrera. Su éxito ha sido internacional, los ha llevado desde León a Miami, donde vivieron una temporada, de allí que el título del disco, Manhattan, también tenga que ver con ellos, porque recuerdan sus viajes de fin de semana desde Florida a Nueva York.

Separación y balance

Todo en su nuevo disco forma parte de su esencia, que ni tras separarse perdieron. "El presidente de nuestra compañía nos dijo que igual si hubiéramos seguido juntos nos habríamos quemado, y ahora, después de haber sonado mucho tiempo y estar callados otro tiempo, regresamos sin estar quemados. Nos ha servido como nueva pintura, que ha cambiado el color, pero no está manida", apunta Quijano, quien aún no puede creerse todo lo que han vivido.

"El titular de estos 25 años sería: 'Nunca pensado'. Permanecer 25 años en la música es muy complicado. Las tendencias y las épocas cambian muy rápido. Hemos crecido con la música, hemos evolucionado y nos hemos hecho más mayores: mejores, peores...", pero allí siguen. Aunque son conscientes de que desde 1997 hasta ahora la industria musical "no tiene nada que ver". 

El grupo Café Quijano
El grupo Café Quijano

Cambios en la música

Quijano echa la vista atrás para recordar que cuando empezaron "apenas había Youtube, no había redes sociales, era otra manera de promocionar". En todos estos años "ha habido un cambio de formato, de la forma de consumir, comprar y escuchar la música. Lo que se ha mantenido son los conciertos. Se mantiene la dinámica en eso. De las patas de la música, los directos es la que menos ha sufrido, el resto ha cambiado muchísimo". 

Estudioso y conocedor de la música el miembro de la banda va al matiz, al ritmo o incluso a la estructura de las canciones. "Antes eran estrofa-estribillo-estrofa-estribillo, y ahora tienen hasta cuatro estribillos, que los cogen de aquí y de allá, los juntan y funcionan. A mí me gusta esta parte de la estructura. El tema rítmico... como todo".

Sonido Quijano

Estas palabras no significan que le hagan ascos al reguetón, "que ya es el nuevo pop". "Yo mismo considero que hay músicas que tienen una métrica muy bonita. La música al final es una expresión que a algunas personas les llega y a otras no", claro que su futuro está lejos de pasar por ahí. "Siempre quisimos cuidar esa parte sensitiva, como decía, incluso sensual. Hay diferentes formas de escuchar música y una es la rítmica".

De hecho, sus ritmos son muy latinos y casi inconfundibles. El artista considera que "lo que más caracteriza el sonido Quijano es la peculiaridad de la unión de las tres voces, haciendo armonía abriendo a dos, tres partes de armonía". "Eso sumado a la parte musical con una batería a cuatro, mezclada con la instrumentalización de las percusiones que le da esa sonoridad más latina y ese color que es casi de un empaste", prosigue.

Fidelidad y continuidad

A eso, un cuidado de la "parte sensitiva, incluso sensual" de sus canciones, se le suma el trabajo de las letras, que para él "son de la parte sensorial". Se trata de "contar algo con lo que la gente se pueda sentir identificada". "Siempre hemos tenido una misma línea, la de contar historias que nos parecen particulares, que nos han pasado, que le han pasado a una segunda persona o nos la cuenta una segunda acerca de una tercera persona", concluye.

Todo ello sigue presente en Manhattan y en sus canciones, que consideran "pequeños cortometrajes que describen una persona o historias determinadas". Y es que lo visual, incluso en los trajes que llevan en escena, forma parte de su esencia y de esa elegancia a la hora de contar una conquista amorosa, un flirteo o un desamor. Y pese a llevar más de 25 años de carrera a sus espaldas van a seguir así, advierten. "Quizás porque no sabemos hacer otra cosa", bromea.