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El presentador Jordi Cruz  ASIS AYERBE (PENGUIN)

Jordi Cruz: “Acabé asumiendo que iba a seguir siendo el de ‘Art Attack’ mientras se emitiera”

El presentador de televisión publica una autobiografía que recorre los años más importantes de su vida y relata los altos y bajos de su carrera

13 min

El mítico presentador de televisión Jordi Cruz marcó la infancia de millones de niños en España con programas como Art AttackClub Disney y Megatrix. A lo largo de su carrera no ha dejado de trabajar para cumplir su sueño. Ahora el comunicador publica Mejor no te lo creas, una autobiografía que recorre los años más importantes de su vida y relata con honestidad los altos y bajos de su carrera.

"Yo nunca he relacionado mi trabajo con el éxito o con la fama. Siempre he tenido muy claro que el éxito y la fama es un reflejo de mi trabajo", reflexiona Cruz en una entrevista con Crónica Directo. "La gente te da mucho cariño cuando sales por la tele, lo que tú nunca puedes hacer es utilizar ese cariño a tu favor para conseguir algo", asegura sobre estar en el foco mediático.

--Pregunta: ¿Cómo decide escribir un libro?

--Respuesta: Me lo proponen desde Penguin Random House, la editora. Estaba empaquetando las cosas en casa de mi padre, habían pasado dos o tres semanas desde que había fallecido y me llamaron porque habían revisado entrevistas y consideraban que tenía una historia que contar. Al principio no quería, porque me daba mucho respeto, pero después de muchas conversaciones encontré el hilo desde donde yo me podía sentir cómodo y satisfecho a la hora de hacer este libro. Más allá de que sean mis anécdotas y mi vida en estos 45 años, también son muchas lecciones que he aprendido.

--Dice en el libro que escribirlo y recordar todo le ha dado años de vida.

--Para afrontar este libro, cogí una página en blanco y fui año tras año repasando mi vida. Ahí me doy cuenta de que nos olvidamos de muchas cosas y algunas muy importantes. A mi madre la perdí con 29 años, ahora tengo 45, y me había olvidado de muchas cosas. No es adrede, sino que la vida sigue y van pasando cosas. La propuesta del libro coincide con la marcha de mi padre y vi que era una muy buena oportunidad para que quedara todo por escrito y no olvidarlo nunca más. Es un regalo que te den la oportunidad de dejar tu vida escrita.

--¿Cómo recuerda su infancia?

--Muy especial. Yo era consciente de lo que quería, lo que me emocionaba, y también me daba cuenta de que era difícil comunicarlo porque la gente lo iba a entender de otra forma. Me decían que era infantil, que no tenía los pies en el suelo, que vivía en un mundo de fantasía. A mí me parecía la bomba vivir en ese mundo de fantasía y no quería renegar de ello. Cuando te lo intentan quitar, lo que tienes que hacer es vivirlo en secreto. Por eso hago la comparación con el mundo de los superhéroes. No es que tuviese un superpoder de destruir paredes con los ojos o de volar, sino que mi superpoder era saber perfectamente lo que yo quería y lo que podía conseguir con todo eso.

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'Mejor no te lo creas' de Jordi Cruz / PENGUIN RANDOM HOUSE

--¿Fue mal estudiante?

--Sí. El colegio era memorizar y aprender y yo, cuando llegaba a mi casa, mi habitación se transformaba en un programa de televisión. Las ciencias naturales, la lengua y las matemáticas quedaban en un segundo plano. La verdad que me arrepiento mucho, porque si me hubiese aplicado, tenía unos padres que crecieron profesionalmente y podría haber aprovechado esas oportunidades que no mucha gente tiene, pero yo estaba en mi mundo. Cuando vi lo que podía conseguir, me lo empecé a tomar en serio, aprobé todo e hice la selectividad del tirón.

--¿Cómo fue?

--El cambio de colegio para mí fue para mucho mejor. Pasé a un colegio en el que, de repente, podía hacer un taller de radio. Yo me puse a retransmitir en directo todos los mediodías y a la hora del patio en el colegio. Ahí yo vi por primera vez que la constancia tiene sus resultados y que luego esa constancia también es valorada por la gente que tienes a tu alrededor. Para afrontar cualquier aventura hay que tomársela en serio. Si lo abandonas a los dos días, ¿cómo quieres que funcione?

--¿Cómo ha ido cambiando con el paso del tiempo su concepción sobre el éxito?

--Yo nunca he relacionado mi trabajo con el éxito o con la fama. Siempre he tenido muy claro que el éxito y la fama es un reflejo de mi trabajo. Tuve la gran suerte de trabajar al principio en programas infantiles, donde yo tenía muy claro que mi público eran los niños. Creo que siempre he tenido como muy claro dónde estoy, cuál es mi público, y he huido mucho de verme en destellos de fama y éxito. También he tenido la suerte de que presenté un programa de televisión que fue creciendo con los años y que se ha ido transformando en un fetiche y en un recuerdo fantástico para mucha gente. Y eso cuando lo grababa no lo tenía en la cabeza. Aunque creo que, si hubiese tenido un hitazo, hubiese sido la misma persona porque son cosas que uno tiene.

--Una conversación con su padre da título al libro, 'Mejor no te lo creas’. ¿Realmente nunca llegó a creérselo?

--No. Yo cuento las cosas de mi trabajo con la naturalidad con las que las cuentan mis amigos de los suyos. Yo jugaba a ser presentador de televisión en mi habitación desde que era pequeño, así que puedo sentirme realizado haciendo el trabajo que a mí me gusta. La gente te da mucho cariño cuando sales por la tele, lo que tú nunca puedes hacer es utilizar ese cariño a tu favor para conseguir algo. También soy bastante tímido. La gente cuando me para por la calle a veces puede pensar que soy un creído o un rancio, pero realmente me bloqueo totalmente. No soy nada relaciones públicas y eso es algo que me pesa, pero ya lo he asumido.

--¿Alguna vez le ha afectado en su trabajo?

--Sí, porque yo creo que al final las relaciones públicas, los contactos, conocer a gente y tener esa dinámica y esa forma de relacionarte juega a veces a tu favor. Lo he asumido y a veces he intentado dejarme ver más, pero luego tienes que ser sincero contigo mismo. Cuando estoy en una fiesta pienso: "En realidad me quiero ir a mi casa, con mis amigos, a ver la tele, ¿qué hago aquí hablando con esta gente que no conozco de nada y que mañana no van a saber quién soy?". Soy muy realista. Nunca he tenido esa necesidad de exponerme y de que la gente sepa quién soy y dónde estoy.

--¿Sintió alguna vez responsabilidad al tener un público tan joven?

--No. Cuando empezamos a hacer Club Disney nos cargaban con esa responsabilidad, pero yo me negaba. Nosotros estamos aquí para entretener de una forma blanca y divertida, el hecho de poner límites está en el colegio y en casa. Me acuerdo de que en Megatrix nos dieron un premio y la gente nos silbó porque emitíamos Shin-chan y decían que era una aberración. Yo veía Mazinger Z y Los Payasos de la Tele y no pasaba nada. Vuestros hijos no van a salir unos depravados por ver Shin-chan, deja que se entretengan y, si no te gusta, cambias el canal y decides lo que quieres ver.

El presentador Jordi Cruz en 'Art Attack' / INSTAGRAM
El presentador Jordi Cruz en 'Art Attack' / INSTAGRAM

--¿Perdió algún trabajo de adulto por haber hecho programas para niños?

--En mi caso se junta otro efecto que es que yo ya no estaba grabando Art Attack, pero se seguía emitiendo. Cuando yo me juntaba con alguien relacionado con la profesión, pensaban que lo seguía haciendo. Yo acabé asumiendo que, mientras se siguiera emitiendo, iba a seguir siendo el de Art Attack. De hecho, iba a hacer Caiga quien caiga y de repente Antena 3 anunció que iba a emitir Art Attack. Me llamaron de Telecinco y me dijeron que no podía estar el viernes por la tarde rompiendo la pana en Caiga quien caiga y el sábado por la mañana súper naíf contando manualidades.

--Si deja de aparecer en televisión parece que ya no trabaje. ¿Cómo vive esto?

--Nunca me sentía dolido o atacado cuando me preguntaban si no hacía nada. Tampoco tienes que estar dando explicaciones a todo el mundo. Claro que hacía cosas, mogollón, lo que pasa es que yo tenía un trabajo que duraba 15 días al año y luego me tenía que espabilar de alguna forma. Hacía talleres de manualidades, ayudaba a mis amigos en Mallorca a montar las decoraciones, pinchaba... Me sentía creativo y buscaba los proyectos donde sentirme realizado y pasarlo bien.

--Explica que su padre siempre quiso que estuviera en el negocio familiar. A pesar de ello, ¿se sentía orgulloso?

--Sí. Además, yo me enteraba por otras personas. Mi padre siempre ha sido una persona que no te decía las cosas buenas, pero no porque no las creyera, sino porque lo que no quería era que de repente te subes a la parra. Yo me siento orgulloso de haber cumplido la promesa que le hice, que era que, con 36 años, si no había ningún proyecto que me atara iría a trabajar a su empresa. Me hizo aprender lo que era el negocio familiar. Ahora que no está y ese negocio está en mis manos y en las de mi hermano, es muy diferente que si no hubiese hecho eso en su momento. Mucha gente lo ve como un paso atrás, yo lo puedo llegar a entender, pero yo simplemente decidí disfrutar de la experiencia. Tenía un horario, una mesa, un teléfono... Yo eso nunca lo había tenido en mi vida y me apetecía estabilidad.