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La joven 'influencer' de Badalona, Dulceida, en su visita a 'El Hormiguero' / ATRESMEDIA

Dulceida confiesa en 'El Hormiguero' su manía más vergonzosa: "Así tengo los dientes"

La 'influencer' más importante de España visitó el programa de Pablo Motos para repasar su carrera y contar sus secretos mejor guardados

5 min

Aida Domènech es una joven barcelonesa, natural de Badalona, que a sus 31 años es una de las personas más importantes de España. El motivo de fama viene a ser su trabajo, el de influencer, el cual lleva a cabo bajo el seudónimo de Dulceida. Una aventura que empezó antes de que inventaran Instagram, con el Fotolog, hasta que decidió abrir un blog en internet.

“Sentía que tenía la necesidad de contar muchas cosas. Tanto de moda como de mi vida. Un día vi que mi blog fue visto por 20.000 personas, y me quedé...", ha confesado emocionada la blogera en su visita a El Hormiguero, donde también ha revelado el secreto más vergonzoso de su vida. Una manía que tiene "desde que nací".

La primera 'influencer' de España

Pablo Motos quiere abrir El Hormiguero a las nuevas generaciones, y para ello apuesta por los youtubers. Esta vez ha contado con la presencia de Dulceida, la primera influencer de España: “Empezaste a influenciar y no había gente a la que influenciar”, ha señalado el de Requena.

“No había ni Instagram. Empecé en Fotolog", ha respondido la influencer, quien asegura que sigue siendo Aida Domènech pese a ser "creadora de contenido". Los años pasan, la vida cambia, pero Dulceida es la misma de siempre. Prueba de ello es que, a sus 31 años y casada con su mujer, Alba Paul, aún es esa niña a la que le regalaron un chupete solo nacer y lo tiró para ponerse el dedo en la boca.

Las manías de Dulceida

"Desde que nací, me pusieron chupete. Y yo me puse el dedo... así tengo los dientes. Mi madre me decía que con 30 años seguiría chupándome el dedo… y mira, 31", ha confesado Dulceida antes de mostrarle cómo tiene el pulgar a Pablo Motos, con ampolla incluida después de pasar más de tres décadas en su boca.

Además de hacer la pipa, la joven influencer ha confesado a Pablo Motos que su otra manía es tocar orejas ajenas, algo que le encanta si están frías y que dice sin miedo al estar acostumbrada a las críticas. Y es que su trabajo "ha sido un aprendizaje con el tiempo", pero los haters ya no le afectan como antes: "En su momento lo boqueaba todo, ahora ya no. He recibido amenazas de muerte. La gente se cree que en redes sociales puedes decir de todo", ha asegurado la catalana.

El futuro de Aida Domènech

Sobre su trabajo, Dulceida jura que "siempre" le gusta lo que promociona, porque su público se daría cuenta si no fuera así. Además, pretende continuar con ello durante mucho tiempo, aunque también ha creado una empresa por si algún día termina su éxito en internet. De hecho, en un futuro, se ve en las redes... "pero sin tanto trabajoPor eso tengo mi empresa, y ese es mi futuro. Podré dedicarle más tiempo, pero siguiendo con las redes sociales".

En este sentido, Pablo Motos ha contado que el primer vídeo que vio de la bloguera fue en el que confesó que sentía algo por una chica. Una mujer que, a día de hoy, es su mujer: “La vi y me impactó, me sorprendió. Pensé 'qué chica más guapa’, pero no como lo había pensado hasta ahora. Era diferente. Un día, mi madre me dijo ‘te gusta la Alba’, me di cuenta y me dejé llevar”.