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El monologuista David Guapo / JC

David Guapo, sobre la pandemia: “'Tragedia global' me parece un término muy absurdo”

El monologuista de Barcelona desgrana algunas de las claves de su éxito y todo el trabajo que hay detrás

16 min

David Guapo (Barcelona, 1980) lleva cerca de 20 años en los escenarios. Guionista en Buenafuente y El Hormiguero, su imagen pública empezó a crecer con El club de la comedia, y de allí pasó a tener una carrera de monologuista imparable.

¿La clave? Una guitarra y una palabra, frungir. Su último espectáculo, Que no nos frunjan la fiesta, que triunfa en el Teatro Victoria de Barcelona y en el Gran Teatro Caixabank Príncipe Pío de Madrid, son una prueba de ello. Aunque él dice que hay mucho más, una estrategia muy bien estudiada.

Estrategia

El catalán apuesta por un humor con carácter mayoritario, poco molesto. Nada de política, ni polémicas puede encontrar un espectador que vaya a sus obras. Una estrategia muy buscada.

Durante la conversación con Crónica Directo, Guapo no pierde el sentido del humor y cuida mucho de mojarse en temas controvertidos. Controla todos los elementos de su trabajo y le gusta. De hecho, este es para él el secreto de su triunfo.

--Pregunta: ¿Cuánto tiempo llevas frungiendo?

--Respuesta: Yo creo que desde los 14, que fue de la primera vez. Y de allí ya…

--¿Y con el espectáculo?

--En el espectáculo no se frunge, pero en los escenarios llevo cerca de unos 20 años.

--¿Cómo ha cambiado desde entonces la obra?

--En esencia, es el mismo, pero el contenido es mejor cada año. Como no paro de hacerlo lo voy puliendo y metiendo y sacando cositas. Creo que está mejor ahora de lo que estaba hace años.

--¿Qué crees que engancha tanto al público?

--Teniendo de base una calidad y un ritmo, yo creo que es la naturalidad. No parece que ves un espectáculo, sino que estás con los colegas. Al no ser un actor al uso y no crear una cuarta pared el público se siente muy involucrado. Algo tiene que haber ¿no? No será sólo una cara bonita y un cuerpo con posibilidades.

--¿Tenías algún referente?

--No. Yo  No venía del mundo del monólogo, venía de en bares de Estados Unidos. Yo no era monologuista y cuando me convertí en uno los he empezado a descubrir. Pero sí hay cómicos que me gustan mucho.

--¿Cuáles son?

--JJ Vaquero más que un referente ha sido un padrino, junto con Carolina Noriega, que además me parecen de lo mejor que hay en el panorama Nacional. Personalmente me gustan mucho Txabi Franquesa, su show “Escozor” con el que está ahora de gira es canillita fina, Goyo Giménez y luego ya en otra liga está Santiago Segura, como humorista , cómico, actor , guionista… me parece un tesoro nacional del humor. 

--¿Por qué crees que hay menos mujeres?

--No creo que sea un problema de género y de hecho no me gusta especificar. Llenar un teatro no es solo ser gracioso, tiene una constancia, un trabajo, una imagen de marca y un mecanismo que hay detrás que si no lo tienes no basta con ser gracioso. Es como decir que para llenar un estadio basta con cantar bien. Las personas que no han triunfado, sean hombres o mujeres, igual ha sido porque no han tirado por un humor más blanco. Hay cómicos por ejemplo que van a un humor muy masculino y no acaban de triunfar y viceversa porque se quedan con un segmento. Es una decisión muy personal y artística, pero hay también una decisión empresarial.

--¿Te consideras una empresa de ti mismo?

--Siempre me he tratado así, en comedia y para todo. Intento ofrecer la mejor versión de mi mismo, no quiero mirar atrás y ver que llevo haciendo lo mismo. Soy muy consciente del público, qué quieren de mí, qué buscan. Si pierdes de vista todo esto, el público te pierde de vista a ti. Yo estoy muy pendiente del público, lo trato bien, lo integro.

--¿O sea que estás atento a lo que pasa a tu alrededor para integrarlo?

--Sí, pero a un nivel muy general. Lo que me llega no es tanto por estudio, pero hay que ver cuáles son los factores comunes.

--¿Cuáles son?

--Yo que sé. Depende del espacio en el que te mueves. Yo toco tecnología, parejas, cómo son los hombres, las mujeres, reparto juego. El factor común es un humor blanco, muy familiar. No hago nunca apología de drogas ni de sexo.

--¿Política tampoco?

--No trato. Hablo de la familia real, pero desde un punto de vista familiar.

--¿Eso ayuda en Cataluña, donde hay mucha polarización y tienes tanto éxito? Porque haces un espectáculo en castellano y no te tachan de nada.

--Volvemos a la decisión empresarial. Para mí, hacerlo en castellano no es una decisión ideológica sino de público. En catalán, mi público se reduce a Cataluña y en castellano, se amplía a Latinoamérica y al segundo o tercer idioma más hablado del mundo, que es el español. Llevarlo al terreno político sería superabsurdo.

David Guapo / EP
David Guapo / EP

--Pero bueno, sabes que hay actores y gente de la cultura que los han machacado por eso.

--¿Han machacado a actores catalanes por...?

--Te pongo un ejemplo. A Rosa María Sardá le criticaban su catalanidad por hablar castellano

--No lo sé. No me había ni enterado, la verdad, pero creo que define más al que lo dice que a Rosa María Sardà. ¿Cuáles son tus prioridades para decir si uno u otro es catalán? Es absurdo. No sabía tampoco que había niveles de catalanidad, es algo que también me llega de nuevo. 

--Lo que sí incorporas es la música.

--Sobre todo lo hago porque soy yo y me gusta mucho. Es novedoso, introduce un elemento. Me permite controlar el tiempo y el ritmo y suma a nivel emocional.

--Y tú que has estado en el Teatro Capitol tanto tiempo, ¿te sientes heredero de Pepe Rubianes?              

--Me encantaría decir que sí. Desde el punto de vista de que es uno de los grandes de Cataluña y haciendo humor en castellano y era un tío reivindicativo, muy consciente de lo que era exportar un producto a todo el mundo. No tiene sentido imponer un lenguaje a alguien que no lo entiende. En este sentido, sí. Vale, compro. A nivel de monólogo, no. Porque él era más teatral y su humor mucho más bestia y yo no soy de palabrotas ni tan plástico.

--¿Te afectó el cierre del Capitol?

No me afectó porque al cerrar fui una temporada al Borrás y porque iba alineado además en mi perspectiva de carrera de no hacer tanta temporada y tan larga. Más allá de decisiones políticas o artísticas era una etapa que se tenía que cerrar para mi. Esto también pasa mucho, cuando se cierra todo es teatro, pero cuando estaba abierto nada iba. De repente, todo importa cuando no lo tienes. Es algo muy intrínseco en el ser humano.

--¿Y la pandemia, cómo la viviste?

--Personalmente, me ha servido para crecer mucho y muy bien. Me lo tomé como un reto personal, sacar algo positivo y crecer a todos los niveles personal, físico, laboral. Hice un programa con Cabronazi, estudié cosas de medicina, hice ejercicio. A nivel económico y global ha sido un golpe, sí. Pero quien ya hemos sufrido algún otro golpe, sabemos que no es una tragedia tan bestia a nivel personal como otras cosas.

--¿De qué tragedias personales hablas?

--Yo perdí a mi hermano muy joven. Por eso, tragedia es lo que lleva viviendo el ser humano durante siglos. Dile a uno que esté en guerra que no puede salir de casa, pero porque le matan. A poco que relativices, “tragedia global” me parece un término absurdo y muy condicional y condicionante.

--¿Te sirvió para incorporarlo a tu obra?

No. Primero, porque no tiene gracia. Y tampoco es “factor común”. Es algo que no forma parte de nosotros, es puntual. No hay “personas postencierro”. Lo de hacer dos etapas me pare tan absurdo… yo de un año para otro ya tengo una “nueva normalidad”.

--¿Ves a la gente con más ganas, como se dice?

--La gente tiene más predisposición, pero siempre han venido con ganas. Lo que sí que, a nivel económico, hay una conciencia de donde metes el dinero y a quién vas a ver.

--Dices que adaptas tus monólogos, ¿también cuando vas a distintas ciudades?

--No. Y a pesar de lo que digan de las fronteras, todo el mundo se ríe de las mismas cosas. Lo tengo demostrado. No hay fronteras para el humor bueno. Sí lo hay para los localistas.

--Aseveras que no es lo mismo ser actor que monologuista, pero tú has estado en ambos sitios.

--Me gusta muchísimo, pero todos los papeles me los llevo a mí. No soy muy partidario de la escuela de actores porque para mi lo importante es la personalidad. Hay cosas que no hace falta que te las enseñen en una escuela de actores. Yo he gestionado las emociones estando atento.

Cartel de 'Que no nos frunjan la fiesta'
Cartel de 'Que no nos frunjan la fiesta'

--¿También hiciste guiones para tele no?

--Empecé en Buenafuente que escribía guiones para mí. Pero El Hormiguero fue un cambio, porque hacía guiones para otros. Y allí tomé la decisión empresarial de rentabilizar este trabajo que hacía para otros rentabilizarlos mejor adaptándolos para mí.

--¿Cómo es trabajar con Pablo Motos?

--Para mí es un ejemplo no tanto de presentador sino como líder.

--¿No es duro?

--Cualquier persona que lleve una empresa con más de 200 empleados, con una facturación diaria como la que tiene y teniendo la responsabilidad que tiene imagino que un poco duro tiene que ser. Pero ser duro no es una cosa mala en este caso. Yo no creo que sea duro, es serio y profesional. Y para gente que no es seria ni profesional pensará que es duro. Yo defino a Pablo Motos como un líder natural, un ejemplo. Es el primero en llegar y el último en irse y no se le puede reprochar nada. Dice mucho de ti el equipo que tienen durante tantos años.

--¿Echas de menos la tele?

--No y no se gana mejor en tele, lo que te da es mayor proyección. Yo gano más en un teatro que en El club de la comedia, pero el beneficio mediático te lo da la tele.

--¿Confías en el teatro grabado?

--No, porque no funciona para el humor que ha de tener una parte de sorpresa y de improvisación que se pierde si lo grabas. Y a nivel empresarial tampoco, porque todo lo que se digitaliza se pierde. Pasó con la música, los libros…

--¿Y te gustaría hacer algún disco, ya que te gusta la música?

--No, porque la gente no me lo pide y no tengo un ego tan grande. Si me dices grabar un disco con Paul McCartney, sí.

--¿Tienes esperanza de que aguante 20 años más?

--No. Antes lo grabaré, lo meteré en Netflix y me sacaré un extra.

--¿Proyectos de futuro, por eso?

--En cine, A todo tren, con Santiago Segura. Y con él también estoy escribiendo una película, que lo digo como proyecto, pero en realidad es una excusa que tenemos para ir quedando. No sé si llegará a salir y si es así lo siento, pero nosotros nos reímos. También tengo proyectos de startups y personales, seguir creciendo en yoga, medicina, terapia neural…

--¿Qué son esas startups?

--Tengo una de hace años en la que soy vicepresidente que se llama GOI y que lo lidera mi prima, Yaiza Canosa, y que lo ha levantado todo como una jabata, y es un ejemplo a seguir.

--Tú que has vivido en Estados Unidos, ¿lo echas de menos?                                         

--No, porque cuando fui era pobre. Pero forma parte de mi crecimiento y no me arrepiento ni un pelo. Eso fue una escuela, como te dije. ¿Qué escuela te va a enseñar que no aprendas yéndote sólo a un país a buscarte la vida?