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La actriz Beatriz Rico / GUS GEIJO

Beatriz Rico: "Tuve cabeza suficiente para dejar fama y dinero y volver a mi escuela de teatro"

La actriz triunfa en Madrid con el éxito de Jordi Galcerán 'Palabras encadenadas' y prepara un nuevo espectáculo propio

23 min

Beatriz Rico (1970) empezó a ser conocida desde muy joven. Fue azafata de El precio justo y fue uno de los rostros más populares de los 90 por sus programas infantiles en Telecinco que casi la encasilla. Por suerte, siempre tuvo las ideas muy claras. Recordó que abandonó su Gijón con la voluntad de ser artista y regresó a su escuela de teatro.

Tuvo suerte, lo admite. Un mes después ya la llamaron para protagonizar su primera película con Gabino Diego, Los hombres siempre mienten. Fue por empeño de Antonio del Real, quien tuvo que enfrentarse a mucha gente para conseguir que estuviera allí. La cinta fue un éxito.

Larga trayectoria

Tras este film llegaron decenas más con grandes nombres del cine español, pero uno especial fue determinante para ella, el de Fernando Fernán-Gómez, con quien trabajó para cine y teatro y con quien entabló una gran amistad. Ella todavía se emociona al recordar a su amigo.

Crónica Directo aprovecha que la actriz triunfa en el Teatro Bellas Artes de Madrid con Palabras encadenadas, para hablar con ella de esta obra de éxito y repasar su carrera así como hablar de sus compromisos sociales, que no son pocos. Y es que como dice ella: "los que tenemos caras conocidas también tenemos un deber moral".

--Pregunta: ¿Cuál cree que es el secreto del éxito de estas 'Palabras encadenadas' con las que lleva más de dos años de gira?

--Respuesta: Se llama Jordi Galcerán. Un texto suyo es una fórmula de éxito. Por otra parte, es una función que el público define como una montaña rusa y lo que quiere el espectador cuando paga una entrada es estar entretenido. Esto es un thriller psicológico en el que los papeles cambian constantemente y la gente se siente parte de la función, unas veces se ponen a favor de él, luego de ella y cambian. Asimismo, es un muestrario muy grande de sentimientos humanos y emociones que nos da vergüenza reconocer y que se ven allí reflejados. Además, hemos trabajado mucho sobre el texto y, después de dos años, David Gutiérrez y yo hemos conseguido una fluidez en el escenario. A eso se le suma que en los momentos de máxima tensión le da un toque de humor que el espectador agradece para luego volverlo a coger del cuello. Para mí es como una novela de Stephen King.

--Debe ser cansado pasar por todas esas emociones.

--Las emociones, la agresividad, los tonos de voz... Cuando es sólo una función lo disfrutamos tanto, que para los que nos dedicamos a esto y tenemos vocación es una maravilla poder pasar por tantos matices y jugar. Cuando terminamos estamos reventados, pero allí arriba es tal la adrenalina que no lo sientes. Nos alimentamos mucho de la energía del público también. Es un disfrute máximo, agotador pero máximo.

--Habla de la vocación. Usted la tiene desde muy joven, que ya la vimos en 'El precio justo', y desde entonces no se detiene. ¿De dónde nace esa vocación?

--Desde muchísimo antes de eso, incluso. Yo ya desde muy pequeñita le decía a mi madre aquello de "mamá, quiero ser artista,", no actriz, artista. Y me dedico a ello, tengo una banda de rock, escribo... Me gusta el mundo de la creatividad y desde chiquitina me han llamado los escenarios. Recuerdo que con 11 años dirigí una representación que hicimos... No recuerdo haber querido ser otra cosa que esto. Es vocacional, no tenía plan B. Cuando eres pequeñita a los padres y familia de Gijón les hace mucha gracia, pero cuando eres mayor. eso sigue y te quieres ir a Madrid ya no les hizo tanta gracia. Pero sabían que era vocacional y me fui. Me podría haber salido mal, pero cuando tienes esas ganas y ese empuje de la vocación no había otra salida.

--Y esa pasión la ha llevado a trabajar en cine con nombres como Fernando Fernán-Gómez, Pedro Masó, Garci, Fernández Armero... La lista es larga, ¿pero cuál de ellos le ha impactado más a lo largo de su carrera y su vida?

--Yo tuve la suerte que ya en tele trabajé con los más grandes: Antonio Resines, Pilar Bardem, Carmen Maura... Verlos trabajar fue la mejor escuela. Y en televisión, con la velocidad en que se trabaja, fue un privilegio. En cine, sin desmerecer a nadie porque todos me han enseñado latín, siempre digo que Fernando Fernán-Gómez marcó un antes y un después. No sólo porque me dio un prestigio que no tenía, sino también porque me dio una confianza en mí misma que yo no tenía. Además tuvimos una relación personal que nos unió mucho. Y todos hablan de lo gran orador que era Fernán-Gómez y no de lo gran escuchador que era. Yo lo llamaba y quedábamos. Me he pasado horas desahogándome con él con tonterías de juventud y él las valoraba en su medida y me ayudaba. Era un caballero, educadisimo. Todavía se me hace un nudo cuando le nombro... Esa relación que tuve con él me marcó muchísimo acerca de la vida, la dignidad, la fortaleza y la humildad que me han convertido en la persona que soy hoy. Es un maestro en mayúsculas.

La actriz Beatriz Rico / CEDIDA
La actriz Beatriz Rico CEDIDA

--Ha hablado de su paso por televisión. Ahora está en auge, pero usted sigue fiel al teatro. ¿Es porque la televisión ha cambiado mucho, por las ofertas que recibe...?

--La tele ha ido cambiando, afortunadamente para bien. Estamos a la altura de grandes producciones internacionales. La última serie que hice fue un bombazo fue Un paso adelante. He hecho otras cosas, trabajé con María Barranco, Ana Obregón y Teté Delgado en Ellas y el sexo débil, que pasó más desapercibida, Manos a la obra... Pero después de UPA, que marcó un antes y un después en aquel entonces, o me llega un papel que me entusiasme o prefiero seguir en el teatro, que me da muchas satisfacciones. Ahora mismo estoy con dos obras en cartel. En esta profesión lo ideal para no acomodarte es poder compaginarlo todo en su justa medida. Me encantaría hacer televisión, pero no cualquier cosa sino algo que me llene.

--¿Qué tiene entonces el teatro que la atrapa más? Porque, lamentablemente, da menos visibilidad, por ejemplo.

--En las épocas de crisis, las recaudaciones de teatro se disparan porque los espectadores buscan la evasión más fuerte. En Palabras encadenadas lo vemos. Es agosto y el teatro está prácticamente lleno todos los días. De todos modos, mi llegada al teatro no fue elección mía. Yo escribía mis cosas y Gabino Diego, me dijo, has de contar esas cosas que me cuentas a la gente. A mí me daba mucha vergüenza, pero llegó la crisis de 2008 y se me fue de golpe y fui a ello. Resultó que los monólogos que escribía empezaron a funcionar como aviones y los teatros se me llenaban y me llamaban. La vida me ha llevado por ahí. Y, en sentido práctico y suene un poco frívolo, las giras ahora son de fin de semana y tienes toda la semana para ti. Eso también es importante llegado a un punto de tu vida, y muchas madres me entenderán. Yo me he pasado muchos años de mi vida trabajando todos los días de la semana. Y tener tiempo para mí, hacer deporte, poder escribir, hacer mi voluntariado... El tiempo es vida, como decía José Luis Sampedro. Tener el público allí compensa porque nos mandan una energía, amor y fuera que creo que nos alimentamos con eso los que vivimos de la interpretación.

--Ha hecho referencia a las obras que usted escribe. Lleva cinco años con 'Antes muerta que convicta', pero antes hizo 'Mejor viuda que mal casada'... Vemos una actitud algo pesimista allí.

--(ríe). Mejor viuda que mal casada era un texto que no era mío, que me vino con el título dado y que pude cambiar el 80%. Como funcionó tan bien, con esta convicta que es la hermana de esa viuda busqué un título que recordara el anterior. Pero busco que sean títulos que gusten a la gente. Yo quiero pensar ya en mi nuevo espectáculo tras cinco años porque tengo más cosas para contar pero me lo siguen pidiendo. Eso sí, el tercer título sigue la estela, seguimos en la línea, porque cuando algo funciona para qué cambiarlo. El humor evoluciona y hay cosas nuevas que hay que contar. Soy una gran privilegiada porque después de tantos años y tras haber empezado como presentadora de programas infantiles, que era un handicap, pude dar el salto a la interpretación y desde entonces no me han faltado trabajos. Este año estreno Camping movie, de J.K. Álvarez que fue nominada al Goya en 2021.

--¿Por qué dijo que fue un hándicap presentar un programa infantil?

--Ahora está más mezclado, pero entonces estar en Telecinco en la época de las Mamachicho, en la que estaba todo el día en la tele me conocía todo el mundo. A mi se me empezó a colgar el título de la Xuxa española y corres el peligro de dejarte llevar por eso. Los niños son un público tan entusiasta y yo trabajaba supercómoda con la gente con la que trabajaba, recibía cartas de todo el mundo pero un día me dí cuenta que dejé mi Gijón natal para ser actriz y que no se me iba a tomar en serio como actriz. Yo notaba que para muchos era la chica de la tele y yo era actriz. Me levanté un día y dejé mi contrato de Telecinco a la mitad, en contra de lo que me decía la gente. Volví a mi casa, estudié arte dramático y al cabo de un mes Antonio del Real me llamó para coprotagonizar, tras un casting, junto a Gabino Diego, Los hombres siempre mienten. El mismo Del Real cuando vio el éxito me contó que se la jugó porque no apostaban por mi algunos productores por salir en la tele. Salir seis meses por la tele te encasilla mucho, ante sy ahora. Gente que sale a diario en la tele no da mucho el salto a la interpretación o no tiene ninguna continuidad en este mundo. Tuve la cabeza suficiente para dejar la fama y el dinero y volver a mi escuela de teatro porque sino el precio a pagar sería muy caro. Y creo que tomé la decisión acertada.

David Gutiérrez y Beatriz Rico en 'Palabras encadenadas' / PENTACIÓN
David Gutiérrez y Beatriz Rico en 'Palabras encadenadas' / PENTACIÓN

--Y además de actuar, se sube a los escenarios y tiene su propia banda de música.

--Yo cantaba de pequeña delante del espejo y la música siempre fue una espinita que tenía. Me la sacaba con amigos que tienen bandas de rock y cantaba alguna de los Beatles o los Rolling Stones. Hace unos años, en Segovia, viendo a un grupo que hacía versiones se me acercó el guitarrista y me propuso meternos en un estudio a grabar y ver qué salía. Eso no lo tuve que luchar, pero luego sí, porque el mundo del rock y de la carretera hay que trabajarlo mucho y no esta tan bien pagado como debería. Llevamos ya más de 400 conciertos, hacemos versiones y grabamos un EP con temas propios. Me dicen que para tener prestigio es grabar temas propios pero ¿te piensas que yo busco el prestigio en el rock? A mi me gusta hacer versiones de Guns N'Roses, Bon Jovi, AC/DC, Led Zeppelin... y es un gran privilegio. Tengo sí otra espinita que es hacer un musical en el Broadway madrileño que es la Gran Vía. Yo tiro la caña a ver si hay suerte.

--¿Tiene alguno que le encantaría hacer?

--Sí. De pequeñita vi My fair lady y tenía claro que quería hacerla y, mira tú por donde, luego se hizo un musical. Ahora que ya soy mayor, al ver que había un musical de Tina Turner pensé que quería hacer algo parecido. Tina es mucha Tina, pero algo como Mamma Mía, me encantaría.

--Todo eso, lo compagina como mencionó antes con sus voluntariados en hospitales y su compromiso social con los animales, las víctimas de violencia de género, el Sáhara...

--¡Con Palestina! Cuando eres conocida es muy fácil ayudar. Cristina del Valle y yo hace años visitamos muchísimos albergues de mujeres en situación de maltrato y les prometimos que sus voces siempre iban a estar en nuestras gargantas. Eso lo apliqué a todas las injusticias que veo en la vida. A los que estén en situación de injusticia y a los que no se les escucha porque no interesa siempre estoy dispuesta a poner la voz. Echar una mano, a veces, es muy fácil en redes sociales o donde sea. A los políticos, cuando les pones un espejo delante públicamente, a veces se involucran y mueven, aunque sea porque mucha gente los ve y los pone en evidencia. Colaboro con seis ONGs todos los meses: Médicos sin fronteras, Agua Pura --con la que construimos pozos de agua potable en África y de la que con orgullo soy vicepresidenta honoraria--, Greenpeace, Luna gatuna --que crean albergues para perros y gatos, Fundación Josep Carreras y Cáritas. Además colaboro en una protectora de Colmenar que se llama Ageraa, formo parte de Sahara Libre, soy socia de honor de Anima Naturalis y madrina de la AsociaciónWolf Hirchshorn, que ayuda a niños afectados que sufren esta patología considerada “enfermeras raras”. Pero vamos, yo me organizo como puedo y, por ejemplo, los miércoles tengo dos horas sagradas que son para el hospital. Todo es poner intención y querer hacerlo.

--¿Cómo ve la situación de las mujeres con el aumento de casos de la violencia de género y el auge de partidos que niegan que exista?

--Es terrible. Yo quiero pensar que cuando la ultraderecha dice que la violencia de género no existe es por desconocimiento y no por maldad, porque no busco los casos, es que pones la televisión y lo ves. Cuando algo es tan obvio no se puede negar, ni siquiera por un tema de ideología política. Es por sentido común, compasión. Los Derechos Humanos deben ir por delante de cualquier ideología política. Negar la violencia de género es una aberración y están haciendo mucho daño no sólo a las mujeres que són víctimas del maltrato sino también a los familiares de las víctimas que ya no están con nosotros. Romper un minuto de silencio por una mujer que acaba de ser asesinada es una de las mayores crueldades que yo he visto en mi vida. Y esto sucedió en las puertas del ayuntamiento de Madrid, donde el mismo alcalde tuvo que llamarles la atención. La gente que hace eso ha perdido los valores mínimos que ha de tener una persona para ser considerada como tal. Todas las víctimas tienen el mismo derecho a la compasión, respeto y empatía que merecen por parte de la sociedad, los políticos y todos los seres humanos.

La actriz Beatriz Rico / CEDIDA
La actriz Beatriz Rico / CEDIDA

--¿Y la situación actual del Sáhara cómo la ve? ¿Comparte la decisión del Gobierno?

--¡Obvio que no! No me muevo por un pack de ideología política. Lo que sucede con los territorios ocupados desde hace casi 50 años en el Sáhara, los 15 años que llevan en Palestina sufriendo la represión y el genocidio... Hay gente que dice que defender eso es de izquierdas y me llevo las manos a la cabeza. ¿En qué se diferencia Siria, Libia o Ucrania del Sáhara o Palestina? Yo no tengo miedo de expresar esto. Lo que ha hecho el Gobierno es la segunda gran traición a nuestro pueblo hermano y amigo que es el saharaui. Recordemos que los niños saharauis en las escuelas aprenden español, "porque los españoles sois nuestra única esperanza", como me dijo la ministra de Cultura cuando estuve allí. Por eso, esto que ha pasado me rompe el corazón y me avergüenza.

--Dice que tiene miedos de expresar lo que piensa. ¿Le ha impactado?

--No. En Twitter siempre hay algún exaltado ya sea porque defiendas Palestina, dices buenos días o lo que sea. Te insultan y no argumentan. No les doy ni la más mínima importancia. No podemos hacer caso a lo que nos dicen en redes sociales, porque hay de todo y se puede decir de todo. 

--No sé de dónde saca toda esa energía.

--De la vocación que tengo. Y yo me comprometo con tantas causas porque al ser una cara conocida creo que tengo un deber. Tener una cara conocida no debe servirnos para mirarnos el ombligo, hacer viajes y subir fotos a Instagram. Una cara conocida es un privilegio para poder dar voz a los que no la tienen. Yo no puedo menospreciar este altavoz para enviar mensajes, porque para concienciar hay que informar y los que tenemos caras conocidas también tenemos un deber moral.