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La actriz Anna Castillo / CG

Anna Castillo: “Hemos de sentar las bases para no involucionar en materia de libertad sexual”

La actriz estrena la comedia 'Donde caben dos', en la que tiene una relación muy estrecha con un primo suyo

11 min

Anna Castillo (Barcelona, 1993) lleva unos años en el estrellato gracias a su trabajo. La llamada, El Olivo y Paquita Salas son solo algunas de las cintas que le han reportado el reconocimiento de crítica y público.

Tanto en drama como en comedia, la actriz lo da todo sea un papel comedido o de armas tomar. Este 30 de julio, ha llegado a los cines con uno de esos personajes predispuestos a todo. Se trata de Clara, una asidua a un club de intercambio de parejas al que invita a su primo, Miki Esparbé.

Libertad y delitos de odio

“Cuanto más primo más me arrimo”, remarca la catalana en la entrevista con Crónica Directo en la que se muestra muy orgullosa de haber compartido cartel con un elenco tan extraordinario como el de Donde caben dos. El nuevo filme de Paco Caballero cuenta entre otros con Pilar Castro, Verónica Echegui, Carlos Cuevas, Ernesto Alterio, Ana Milán y Álvaro Cervantes.

Todos ellos participan de una fiesta swinger, un canto a la libertad sexual, tratado desde el respeto y el humor, en un momento en que los delitos de odio y la violencia LGTBIfóbica están en auge. La intérprete reflexiona también al respecto en una conversación telefónica en la que defiende el papel de la comedia.

--Pregunta: ¿Cómo llegó al proyecto?

--Respuesta: Yo a Paco lo conozco de Barcelona desde hace años y hace bastante tiempo que conocía el proyecto. Teníamos ganas de currar juntos y quería que mi compañero fuera Miki Esparbé y cuando se acercó la fecha, pasó la cuarentena y me enteré del elenco yo flipaba. Poco a poco nos pusimos a ensayar con él sobre quiénes son estos primos y tener una mochila para generar esa relación familiar y su tensión sexual.

--¿Es una sensación extraña meterse en una relación sexual entre primos?

--No es tan normal que pasen estas cosas, no es tan fácil que pase. Pero cuando da la casualidad de que compartes verano con una persona con la que tienes afinidad, te parece atractivo y con el que vives momentos vitales importantes, puede ser que surja ese vínculo y tensión que te apetezca resolver. Estos personajes la resuelven, otros no lo harán.

--Su personaje además es algo divertido, alocado, sin mucho compromiso, ¿se siente identificada?

--Me siento identificada con ella en el sentido de que no juzga a los demás, no prejuzga a nadie por lo que hace, vive o siente. Tiene tan poco juicio que es algo ingenuo, pero que tiene que ver con una libertad absoluta. Pero por lo demás soy bastante más tranquila que Clara.

--La película llega después de Kiki, el amor se hace, Poliamor para principiantes, ¿hay una revolución sexual nueva como dice un personaje?

--En los 80 hubo la gran revolución sexual. El movimiento trans, el poliamor, las personas no binarias, pansexuales surgió y explotó entonces tras una gran represión, pero no se les puso nombre. Hasta ahora no se llegaron a sentar estas bases y, por culpa de partidos de ultraderecha, ahora lo que se plantea es sentar unas bases para proteger esa revolución y no involucionar. Ahora se ponen palabras a cosas que algo no tenían y es muy importante porque, al final, lo que no se nombra no existe. Es otro tipo de revolución.

--El filme retrata también relaciones que igual no están en el marco mental de muchas personas.

--El placer sexual, la atracción, el juego, el amor, los sentimientos pueden aparecer en sitios que igual no te habías planteado. Todo es lícito cuando son relaciones respetuosas y consensuadas entre adultos y todo está bien.

--Además se estrena en un momento en el que parecen aumentar las agresiones homófobas, simplemente por la tendencia sexual de las personas, ¿cree que puede ayudar a que la gente pueda pensar en otros conceptos de la sexualidad?

--Es que parece que sea una película moderna que habla de relaciones sexuales atrevidas, pero se llevan dando desde hace décadas. Lo que pasa es que llega en un momento en el que parece que vamos un poco para atrás y es un buen momento para recordar que las opiniones de la gente que oprime y que hacen daño a la libertad de los demás no deberían ser válidas.

--Usted ha sido víctima de algún tipo de agresión o ataque de este tipo?

--Yo he sentido mucho más miedo a lo largo de mi vida por el hecho de ser mujer que porque ahora tenga una relación con una mujer. Pero estoy en una situación bastante privilegiada. Yo nací siendo y sintiéndome mujer y antes de tener ciertos privilegios hemos pasado por ciertos sitios y nos ha pasado eso.

--Y como mujer, ¿cómo ve ese conflicto y rechazo de un sector del feminismo acerca de la ley trans?

--Yo, que no formo parte del colectivo trans, lo único que puedo hacer es escuchar y respetar a los que sí forman parte. Al no vivir esa realidad, siento que he de dar un paso atrás para escuchar, respetar y apoyar. Puede que luego yo no tenga toda la información para tener una opinión clara, pero espero tenerla en algún momento.

Miki Esparbé, Anna Castillo y Carlos Cuevas / FILMAX
Miki Esparbé, Anna Castillo y Carlos Cuevas / FILMAX

--Volviendo a la película, que habla de estas diferentes maneras de ver y vivir la sexualidad, ¿cree que el formato comedia ayuda a darle visibilidad?

--La comedia es una vía de comunicación muy efectiva en todos los sentidos. No solo para dar mensajes sociales y políticos, es una vía de comunicación muy directa. Y en este caso, la película nos dice que siempre es importante recordar que está bien ser quien eres y amar a quien ames. Es un recordatorio que está bien tener.

--¿Cómo ha sido rodar con tantas estrellas del cine español juntas?

--Muy bien, pero no pude coincidir con todas y es una pena, pero con la promoción nos hemos ido juntando y ha sido muy divertido. Y sobre todo estoy muy contenta de formar parte de un elenco como este.

--¿Fue muy complicado el rodaje debido a la pandemia?

--La verdad es que no. Creo que todos teníamos previsto que podría pasar algo, pero con las medidas de seguridad todo fue muy bien, porque fueron bastante estrictas: distancias de seguridad, tests… A mí me sorprende lo rápido que nos adaptamos a todos, pero fue fácil. Además, para los actores rodar una fiesta con tantos besos, sexo y contacto fue bastante un oasis.

--¿Y en el ámbito profesional le ha afectado?

--Yo no he parado, porque en el primer confinamiento sí se pararon algunos proyectos que tenía, pero luego se juntaron todos y no he parado hasta ahora. Se me juntó todo de golpe, pero no se me cayó ningún proyecto, que hubiera sido una pena.

--¿Cómo valora la gestión cultural de la pandemia?

--A mí me da pena cómo se ha tratado a las salas de cine, pero, sobre todo, las de teatro, porque han cerrado teatros importantísimos. Se están jugando muchísimos puestos de trabajo mientras ves gente juntándose en trenes, aviones, macrobotellones… Hay algo de cierta impotencia y mucha rabia.

--Ahora está de vacaciones, pero ¿tiene algún proyecto a punto?

--Lo que tengo pendiente es estrenar lo que estuve rodando tras la cuarentena. Ahora se estrena Donde caben dos, luego vendrá Mediterráneo, una película que rodamos en Grecia. También se va a estrenar La vida era eso, una película maravillosa de David Martín de los Santos con Petra Martínez. Y el año que viene, si todo va bien, se estrenará Los girasoles silvestres de Jaime Rosales e Historias para no contar de Cesc Gay. Así que a ver qué tal.

--¡Grandes nombres del cine español! ¿Cómo ha sido trabajar con ellos?

--Para mí ha sido un placer, un honor, Creo que este ha sido uno de los años en los que más he aprendido a nivel profesional. Currar con gente a la que admiro y de la que he aprendido tanto ha significado mucho para mí. Y me lo he pasado muy bien también, la verdad