La vida de Meghan Markle ha cambiado drásticamente en solo tres meses desde que pasó por el altar con el príncipe Harry el pasado 19 de mayo. La duquesa de Sussex, lejos de vivir un idílica vida de recién casada junto a su marido, no está pasando por sus mejores momentos. Y es que la relación con su padre y sus hermanos no es la idónea. 

Thomas Markle ha arremetido contra su hija en varias ocasiones en muy poco tiempo, la última vez concediendo una entrevista al diario británico Daily Mail donde volvió a echarle la culpa del distanciamiento de su hija a la casa real británica. 

Dramas familiares

Parece que los dramas familiares de la duquesa de Sussex están influyendo también en su vida amorosa y ha provocado alguna conversaciones tensas en el matrimonio. Según ha contado una fuente muy cercana a la casa real a OK! Magazine, Harry y Meghan están empezando a tener varapalos amorosos. 



El testigo ha contado a la revista que la pareja ha tenido una discusión sobre el orden y la limpieza, ya que el piso de soltero del hijo de los príncipes de Gales, al parecer no es del total agrado para Markle. El apartamento no es para ella como un hogar familiar al tener Xboxes, neveras llenas de cerveza, una pantalla enorme de cine... 

¿Marido calzonazos?

Al principio, Meghan guardó silencio pero pocos días después no pudo aguantarse más, tal y como ha contado la persona anónima: "En los primeros días, Meghan se calló sobre lo mucho que detestaba la falta de limpieza e insipided del lugar. Ella esperaba ir a la 'cueva de hombres de Harry' para darle un lavado de imagen con clase". Después comentaba como a su marido no le gustó la propuesta y como "se sentía un marido calzonazos".



Según la misma fuente, después de la pelea, la ex actriz de Suits habría decidido viajar a Toronto para ver a sus amigos y aclarar su mente. Parece que la luna de miel ha terminado para ellos y han visto que en la vida de casados hay altibajos, tanto si eres de la realeza como si no.