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Imagen de un plato con alimentos de la dieta Atlántica / Big Dodzy en UNSPLASH

Dieta atlántica: en qué consiste y cuáles son sus principales beneficios

Los pescados y mariscos son los protagonistas de esta rutina que ayuda a la salud cardiovascular

Victoria Herrero
6 min

Puede que algunos lectores consideren el titular de esta noticia erróneo y que la idea inicial era poner las bondades de la dieta Mediterránea, tan saludable y conocida. Pero no, en este caso no se trata de explicar esta afamada pauta de alimentación, sino de ahondar en la denominada Atlántica. Una dieta que podría ser considerada como la prima hermana de la anterior por su coincidencia a la hora de incluir grupos de alimentos muy beneficiosos para el organismo. 

Pescados y mariscos, como no podía ser de otra manera con esa denominación, copan el protagonismo de la dieta Atlántica que también da paso a otros ingredientes como es el caso de verduras o frutas; además de hidratos de carbono, lácteos y piezas de carne. Sí, en esta rutina alimentaria se puede tomar carne; eso sí, con moderación. Dicho de otro modo, vitaminas, minerales o ácidos grasos omega 3 que se obtienen cocinando estos productos de forma muy natural y sin apenas grasa. Nada que ver con la siempre recurrente fast food. 

Ejemplo de fast food, todo lo contrario a la dieta atlántica / Taylor Harding en UNSPLASH
Ejemplo de fast food, todo lo contrario a la dieta atlántica / Taylor Harding en UNSPLASH

¿En qué consiste? 

Buena parte de los principios básicos de esta dieta aparecen muy bien explicados y promulgados por la Fundación Dieta Atlántica que forma parte de la Universidad de Santiago de Compostela y que como organismo oficial se encarga de trasladar las bondades de este tipo de alimentación. Una rutina en la cocina y en la mesa que, como se ha mencionado anteriormente, tiene como protagonistas a las especies de las aguas del Atlántico. Pero hay más.

En este tipo de dieta, que a priori no veta ningún alimento (como sí puede suceder en otras dietas que son menos saludables), contempla también la ingesta de cereales, legumbres y patatas para beneficiarse de la fibra y los hidratos de carbono complejos; además de todo lo que sean frutas y verduras de proximidad y de temporada. Los lácteos están permitidos, y son aconsejables, así como acompañar las recetas con el sano aceite de oliva. Por último no hay que olvidarse de tomar algo de carne a lo largo de la semana; eso sí, mejor las que sea magra y como guarnición. 

Salud en tu plato

Entre las buenas noticias de la dieta Atlántica para el correcto funcionamiento del organismo, estos expertos mencionan que gracias a su bajo índice glucémico resulta adecuada para controlar el peso, además de ayudar a prevenir la diabetes. Aparte, la fibra que aporta el consumo de ciertos alimentos resulta adecuada para combatir el estreñimiento y regular el equilibrio de la flora intestinal.

Por si fuera poco, las grasas saludables de los protagonistas de esta pauta, sobre todo pescados y mariscos, se traducen en firmes defensoras del sistema cardiovascular. Por último, el consumo de los nutrientes antioxidantes de las frutas, verduras y del aceite de oliva resultan buenos compañeros para hacer frente al envejecimiento y al paso del tiempo. 

Sus adeptos

Si la dieta Mediterránea se asocia al imaginario colectivo de países como España, Italia, Grecia o alrededores (por cuestiones lógicas), la dieta Atlántica no es para nada algo novedoso. Se trata de una dieta que, como muchos adivinarán, ha formado parte de las mesas del norte de España, así como de países como Portugal, Francia o Reino Unido.

Millones de personas que ha visto cómo manteniendo esta dieta Atlántica su salud se ha visto favorecida. Sin embargo, el consumo de mariscos con este tipo de alimentación hace que no sea muy aconsejable para aquellos pacientes que tienen alto el colesterol. En este caso hay que tener cuidado. 

La cocina gallega

Los platos más tradicionales de la cocina de la comunidad autónoma gallega son un buen ejemplo de lo que es una perfecta dieta Atlántica. Es el caso de recetas como el caldo gallego, las lentejas, las conocidas berzas con grelos, el arroz caldoso, una deliciosa empanada de mejillones o de cualquier otro marisco, la col, su famoso cocido de garbanzos o su caballa a la plancha con verduras.

Propuestas todas ellas donde al gusto por los alimentos de toda la vida se une un cocinado sin prisas, lento y aprovechando todas las propiedades nutricionales de los alimentos, con especial predilección por los métodos de toda la vida como la cocción, el guisado y la brasa. Dicho de otro modo, esta pauta alimentaria no solo pone el énfasis en las mejores materias primas. También en la importancia de aprender a cocinar y comer bien