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Interior de una de las cárceles españolas abandonadas y restauradas / CREATIVE COMMONS

Cárceles abandonas de España (para dejarte sin aliento)

Algunas de ellas han sido convertidas en espacios públicos, otras se han quedado a la intemperie. Así son las cárceles abandonadas que se encuentran en nuestro país

Carlos Zapatero
6 min

Algunas de ellas se reconvierten en espacios públicos para la visita de sus ciudadanos, otras simplemente se quedan, durante una buena cantidad de tiempo, olvidadas a la espera de que el paso del tiempo termine escondiéndolas entre la naturaleza.

Las cárceles abandonadas siempre han sido objeto de miradas curiosas. Especialmente para aquellos a los que les gusta el ambiente místico y de incertidumbre que se respira en ellas. Así son algunas de las cárceles abandonadas más famosas de España.

Alcalá de Guadaira, Sevilla

Desde los años 70, la que fue una de las cárceles más conocidas del sur de España lleva cerrada y convertida en uno de los edificios más admirados por parte de sus ciudadanos. Pese a que actualmente los diferentes organismos públicos no se han preocupado por darle una segunda vida a este edificio, está en proyecto convertir a este lugar en un espacio público con el que garantizar la conservación del edifico.

Esta cárcel abrió sus puertas por primera vez en el año 1850 y, antes de actuar como centro penitenciario, fue un Hospital de Sangre para Mujeres durante los siglos que transcurrieron el XVI y el XVIII.

Zamora

La cárcel de Zamora ha tenido un importante impacto en nuestro país, especialmente como consecuencia de haber albergado durante las décadas que permaneció abierta a diferentes sacerdotes, en primer lugar, y miembros de ETA a posteriori. En total, se estima que en sus celdas se llegaron a encarcelar hasta a 100 sacerdotes, la mayoría de ellos vascos.

En el año 2011, y pese a estar ya en desuso, volvió a adquirir relevancia porque fue el lugar en el que se grabó la película Celda 211, premiada por la industria con un total de 8 Goyas. Actualmente vuelve a estar completamente abandonada y sin planes para volver a ponerla en activo de nuevo. 

Broto, Huesca

La cárcel del Broto es uno de los grandes atractivos con los que cuenta esta localidad, en el inicio del Valle del Broto. Inicialmente, el edificio se construyó para que, desde su torreón, se pudiera defender a la ciudad. Sin embargo, el paso del tiempo la convirtió en una de las cárceles de la zona para encerrar a los delincuentes.

Actualmente está completamente abandonada, sin embargo, todavía se pueden leer en sus paredes diferentes mensajes que iban escribiendo sus presos a medida que cumplían su condena. Y que todavía conservan su legibilidad, algunos de ellos, a la perfección. 

La Modelo, Barcelona

En pleno centro de la ciudad de Barcelona se encuentra una de las cárceles que ha sido más importante para nuestro país, La Modelo. Construida inicialmente con el objetivo de demostrar al resto del mundo que las avanzadas y efectivas políticas de reinserción que había diseñado la ciudad de Barcelona para sus presos, pronto se convirtió en uno de los grandes fiascos de su gobierno. Especialmente como consecuencia del exceso de aforo que había en su interior.

Cárcel La Modelo
Cárcel La Modelo / PERE LÓPEZ - CREATIVE COMMONS

Desde el año 2017, cuando cerró sus puertas, se ha convertido en una cárcel museo a la que los habitantes de la Ciudad Condal pueden visitar para conocer a fondo la vida y el día a día que ofrecía esta cárcel a todos sus presos. 

Palma de Mallorca

Ya hace casi 20 años que la cárcel de Palma de Mallorca no alberga a ningún preso. Abrió sus puertas por primera vez en el año 1950 y en sus épocas de máximo apogeo llegó a albergar, en total, hasta un máximo de 1.000 presos. Pese a que su aforo máximo estaba pensado para dar cobijo a no más de 400. 

Fue en el año 2001 cuando las autoridades pertinentes decidieron poner fin a su actividad. Todavía hoy se pueden disfrutar en su interior diferentes camas sin hacer y una gran cantidad de enseres que no fueron recogidos. 

Medieval de Predraza

La cárcel medieval de Pedraza data sus orígenes en el Siglo XIII. Su interior se distribuye en torno a dos espacios. El primero de ellos es el que se encuentra en la primera planta, y quedaba reservado para delincuentes comunes. En la planta baja únicamente se alojaban los criminales más peligrosos. 

Pese a que estuvo una buena cantidad de daños en desuso, en el Siglo XX las autoridades decidieron proporcionarle una segunda vida convirtiéndola en un espacio para el público.