El peluquero y empresario Pascual Iranzo ha fallecido a los 92 años, tal y como han informado este martes desde su empresa de peluquerías que llevan su apellido. "Hoy es un día triste. Lamentamos anunciar el fallecimiento de nuestro fundador y maestro Pascual Iranzo", reza una publicación en su Instagram.

Nacido en 1930, la peluquería era una profesión que le venía de familia. Su padre fue barbero y estaba al frente de un pequeño negocio en el barrio de Sants de Barcelona. A finales de los años 40, después de que su progenitor perdiera un brazo y cayera enfermo, el empresario laureado asumió las riendas de la empresa familiar.

Dar prestigio a la profesión

Revolucionó el estilismo y, especialmente, los peinados masculinos. En una época en que la profesión estaba más que denostada, logró darle el prestigio que se merece y se ganó el respeto de sus clientes y del resto de peluqueros, que le solían copiar como él mismo se quejaba.

Un claro ejemplo de ello es que ya en 1959 fue galardonado con la Rose d'Or en el Festival Internacional de París. Fue uno de los muchos premios que recibió a lo largo de su carrera profesional. La Generalitat lo reconoció con la Creu de Sant Jordi en 1998 y en 2023 se hizo con el XXXII Peine de Oro Vallina.

Negociado

Su talento y su visión de futuro le dieron un sello propio. Por sus manos pasaron escritores como Gabriel García Márquez durante su estancia en Barcelona o estrellas de la canción como Joan Manel Serrat. Son sólo algunos de los nombres conocidos que han confiado en su estilo. Su buena relación y trato con los clientes y su calidad atrajo hasta su salón a un nutrido número de representantes de la burguesía catalana. 

Su reconocimiento lo llevó al mundo empresarial desde muy pronto. Abrió varias peluquerías en la ciudad condal y otra en Madrid. En 1962 publicó el libro Nueva visión de la peluquería masculina, al que le seguirían Un ser que se peina (1974) y Hacia la seducción (1994).

Visionario

Iranzo también impartió conferencias y clases magistrales y fue de los pioneros en extender su negociado en el mundo de la estética con el desarrollo de líneas de cosmética exclusivas para hombres, tan de moda estos días. En su día, la idea pareció revolucionaria y todo un atrevimiento, el paso del tiempo parece que le dio la razón.

El anuncio de su muerte supone un duro golpe para el sector. Su reconocimiento y su trato le hicieron ganarse a sus clientes y el respeto de los suyos. El mundo de la peluquería está de luto.