Barcelona es una de las ciudades más turísticas de Europa y la segunda más turística de España. Independientemente de la época, son muchos los turistas que acuden a la capital catalana con el objetivo de admirar la belleza de sus calles, su legado arquitectónico y el amplio patrimonio cultural con el que cuenta.

No obstante, no es Barcelona la única ciudad de Cataluña en la que merece la pena perderse. A menos de dos horas de la capital, son muchos los destinos a los que poder acudir y disfrutar, también en invierno, de toda su belleza. Estas son algunas de las mejores opciones. 

Santa Coloma de Cervelló

Santa Coloma de Cervelló es una de las localidades más próximas a la Ciudad Condal. Pese a que su visita merece la pena por muchos motivos, uno de los principales es la presencia de una de las obras más destacadas de la carrera del artista Antoni Gaudí: la conocida Colonia Güell. Inicialmente el espacio actuó como una fábrica textil que abasteció a una gran parte del panorama nacional.

No obstante, el paso del tiempo ha ido deslizando a esta construcción hasta convertirla en uno de los mejores monumentos a nivel artístico con los que cuenta. Su importancia es tal que su cripta interior fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta localidad se encuentra únicamente a 18 kilómetros de la capital de Cataluña, y es un paraíso para los amantes de la cultura, la naturaleza y lo relacionado con el arte.

Cardona

Cardona se encuentra situado en poco más de 50 kilómetros de Barcelona. Entre los diferentes motivos que hacen recomendable su visita, las minas de sal y el Parque Natural de la Montaña de Sal son sus principales atractivos. Durante muchos años, la Montaña de Sal de Cardona actuó como uno de los principales motores económicos de Cataluña. Con el paso del tiempo, y tras el descenso de su actividad comercial, se convirtió en un impotante atractivo turístico de la zona.

Cardona / Mikipons - CREATIVE COMMONS 2.0

Actualmente, el Parque Cultural de la Montaña de Sal tiene como objetivo divulgar la importancia que tiene la sal para la sociedad, además de dar visibilidad a las características únicas del yacimiento. Este parque se inauguró en el año 2003 y su visita es especialmente recomendada para todos los amantes de la historia del pueblo catalán. 

Peratallada

Peratallada es una de las localidades más famosas de Cataluña gracias a que parece que haya sabido desafiar al paso del tiempo, conformando una de las localidades medievales más importantes de la época. De entre todos sus atractivos destacan la figura del castillo, capaz de centrar toda la atención de lugar, y la plaza de las Voltes, una construcción formada por un conjunto de arcos que actúa de escenario para la celebración de diferentes mercadillos artesanales.

Esta localidad se encuentra situada a 120 kilómetros de Barcelona, conformando uno de los viajes con mayor carga histórica de la región catalana. Sus calles empedradas, el entorno natural en el que se encuentra y la belleza que desprende su casco histórico convierten a la visita en un must para los amantes del ámbito rural. 

Prullans

Situado a 150 kilómetros de Barcelona, Prullans es otro de los lugares más recomendados a los que acudir durante el invierno, especialmente para todos los amantes de la naturaleza, ya que se encuentra situado en un espacio rural de alta montaña capaz de sorprender a cualquiera.

Su proximidad con las pistas de esquí de Font Romeu y de la Molina convierten a este pueblo en uno de los mejores espacios para alojarse para todos los amantes de la temporada de nieve. No obstante, existen muchos otros atractivos que convierten su visita en una experiencia muy especial, como las diferentes rutas senderistas que parten de sus inmediaciones o la visita a las granjas locales del lugar.

Mura

Mura es un pequeño pueblo medieval situado muy próximo a la Ciudad Condal, a poco más de 50 kilómetros. Esta localidad es conocida en la zona por su esencia medieval, con un casco antiguo repleto de calles empedradas y un sinfín de atractivos a nivel arquitectónico que transportarán a sus visitantes a un viaje en el tiempo de decenas de años. 

El aspecto más característico de Mura --y de sus inmediaciones-- es la presencia de las 70 fuentes naturales con las que cuenta, ofreciendo una experiencia muy especial a todos sus visitantes.