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Imagen en la que la sonda Voyager 2 cruza la heliosfera / EUROPA PRESS

Voyager 2 consigue viajar hasta el espacio interestelar

Esta sonda de la NASA se ha convertido en el segundo objeto inventado por el hombre capaz de viajar fuera de la helioesfera

3 min

La sonda Voyager 2 de la NASA acaba de hacer historia al conseguir salir de la heliosfera para adentrarse en el espacio interestelar, como ya hizo en el año 2012 su hermana gemela Voyager 1. Según ha informado la NASA en un comunicado, la nave, que viaja a una velocidad de más de 54.000 km/h, se sitúa ahora mismo a unos 18.000 millones de kilómetros de la Tierra. De esta forma, los datos que envía a nuestro planeta tardan en llegar casi 17 horas, un dato muy significativo teniendo en cuenta, por ejemplo, que la luz tarda unos ocho minutos en recorrer la distancia entre la Tierra y el Sol. 

Después de cruzar la heliopausa, nombre con el que se conoce al límite exterior de la heliosfera, el aparato ha dejado atrás la zona protegida por el campo magnético del Sol. Sin embargo, la noticia más reveladora es que a diferencia de su compañera, la Voyager 1, que actualmente se encuentra situada aún más lejos (a unos 20.000 millones de kilómetros de la Tierra), esta sonda tiene funcionando un instrumento conocido como el Plasma Science Experiment (PLS), que dejó de operar en la Voyager 1 hace casi cuarenta años.

Importancia del PLS

El PLS a bordo de la sonda Voyager 2 utiliza la corriente eléctrica del plasma para detectar la velocidad, densidad, temperatura, presión y flujo del viento solar. El pasado 5 de noviembre, el PLS de este objeto observó un fuerte descenso en la velocidad de las partículas del viento solar, lo que hizo suponer a los científicos que la sonda había conseguido salir de la heliosfera.

Sin embargo, aunque las sondas Voyager 1 y Voyaguer 2 hayan cruzado esta frontera y entrado en el espacio interestelar, esto no significa que hayan abandonado por completo el Sistema Solar. Únicamente han atravesado una de las zonas más complejas y de las que más conocimiento tienen los científicos. De hecho, según sus propias investigaciones, la estimación sobre la posible salida por completo del Sistema Solar no se producirá hasta dentro de al menos unos 30.000 años.