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Tossa de Mar, una de las villas marineras de Cataluña / Josep Monter Martinez EN PIXABAY

Las villas marineras más bonitas de Cataluña

Este conjunto de pueblos suponen un atractivo reflejo de las constumbres marinas de la costa catalana

Carlos Losada
6 min

Hace apenas un año que la Agencia Catalana de Turismo (ACT) puso en marcha el distintivo Barrios y Villas Marineras con el objetivo de promocionar a los lugares que formarían parte de un selecto club que tiene mucho sentido en Cataluña, dada su gran tradición marinera.

“La nueva marca Barrios y Villas Marineras está orientada a las poblaciones del litoral que conservan viva la cultura ligada al mar. A las que los paisajes y los espacios naturales marinos, el patrimonio cultural material e inmaterial, les dan identidad y permiten ofrecer experiencias vinculadas a su descubrimiento”, explicaron durante la presentación de una marca que busca promocionar la oferta turística de estos lugares, al tiempo que se promueve su patrimonio.

Las elegidas

Los lugares elegidos fueron Ametlla de Mar, Arenys de Mar, Begur, las Casas de Alcanar, la Escala, Llançà, Palamós, Sant Carles de la Ràpita, Sant Pol de Mar, Sitges, Tossa de Mar y Vilanova i la Geltrú. Todas estas localizaciones se caracterizan por tener menos de 20.000 habitantes, por su apego al mar y por ofertas culturales y festividades relacionadas con su carácter meramente marinero.

De igual modo, en ellas se promueve la gastronomía local, basada en productos del mar (pescados y mariscos) y en recetas tradicionales en las que se aúnan el mar y la tierra. Y claro está, no hay que olvidar un elemento clave para ser consideradas como Barrios y Villas Marineras: su belleza.

L'Ametlla de Mar y Arenys de Mar

Situada en el Baix Ebre, los más de 15 kilómetros de la costa de L’Ametlla de Mar no solo proponen al visitante un paraje de gran belleza, sino que además suponen un paseo por el pasado, cuando en la zona se construyeron torres de defensa para defenderse de la pitarería que había en el Mediterráneo.

Arenys de Mar se caracteriza por su rico patrimonio arquitectónico y por sus tradiciones relacionadas con el mar y la pesca. En esta localidad destaca además su iglesia de Santa Maria, su cementerio, la antigua fábrica de licor Calisay y el Museo Marès del Encaje.

Begur y las Casas de Alcanar

Aunque no es la típica villa marinera, ya que Begur se eleva 200 metros por encima del nivel del mar y cuenta con un castillo de origen medieval, no cabe duda de que su tradición está ligada al Mediterráneo. De hecho, se conservan barracas de pescadores que constatan este pasado.

Otra de las paradas que hay que hacer entre los barrios y pueblos marineros se encuentra en las Casas de Alcanar. Y es que este municipio ofrece atractivos como sus yacimientos arqueológicos, construcciones típicas como una antigua cisterna y una noria, y por supuesto, una suculenta gastronomía en la que destaca el suquet de pescado.

L’Escala y Llançà

La primera de estas localidades se encuentra en el golfo de Roses, muy cerca de las ruinas de Ampurias. Además de por su casco viejo, destaca por sus playas y por la pesca de anchoa autóctona, uno de los tesoros gastronómicos de la zona.

En plena costa Brava también se encuentra Llançà, localidad rodeada por parques naturales y que se encuentra en un entorno envidiable. Por supuesto, sus playas son uno de sus grandes reclamos turísticos.

Palamós y Sant Carles de la Ràpita

No cabe duda de que Palamós es una de las villas más bonitas de la Costa Brava (y una de las más visitadas). Las causas de ello son sus playas, su gastronomía (sus gambas son célebres) y su Museu de la Pesca, entre otras.

Por su parte, Sant Carles de la Ràpita es un destino perfecto para quienes buscan paisajes de todo tipo, una cocina eminentemente marinera (en ella destacan los langostinos) y una arquitectura de gran belleza.

Paisaje de Sitges / Josep Monter Martinez EN PIXABAY
Paisaje de Sitges / Josep Monter Martinez EN PIXABAY

Sant Pol de Mar y Sitges

Si hay un pueblo al que le va perfectamente la denominación de villa marinera, ese es Sant Pol de Mar, en cuyo casco viejo es posible deambular mientras se admiran edificios modernistas, pequeñas casas de color blanco e incluso antiguas escuelas.

Poco se puede decir de Sitges que no se haya contado. Nacida del antiguo pueblo de pescadores Blanca Subur, esta localidad es un referente turístico y cultural en Cataluña.

Tossa de Mar y Vilanova i la Geltrú

Al igual que Sitges, Tossa de Mar es uno de los destinos turísticos por excelencia, habida cuenta que cuenta con algunas de las playas más apetecibles del litoral catalán. Tal ha sido su influencia a lo largo de la historia que se pueden encontrar vestigios incluso romanos.

La última de las villas marineras es Vilanova i la Geltrú, dueña de un hermoso paseo marítimo en el que se pueden ver desde construcciones típicamente marineras, hasta edificios de estilo colonial. Vilanova es uno de esos lugares a los que siempre se desea volver.