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Un hombre que realiza un viaje de negocios con su maleta / PIXABAY

¿Quién dijo que los viajes de negocios no pueden ser también de placer?

Unn rutinario viaje de negocios puede convertirse en una experiencia inolvidable con estos cuatro consejos

25.07.2018 14:15 h.
5 min

Los viajes de negocios son todavía convencionales y poco estimulantes para muchos profesionales, sobre todo si caen en una rutina monótona y apresurada. Hacer la maleta, correr al aeropuerto, asistir a una reunión tras otra, comer y dormir en lugares poco inspiradores y volver a casa. Sin embargo, hay pequeñas cosas que se pueden hacer al margen de esta rutina que pueden ayudar a mejorar la experiencia y a dejar un buen recuerdo.

¿Acaso hay gente que todavía piensa que los viajes de negocios no pueden ofrecer infinitas oportunidades para saciar la sed de aventura de los viajeros? Sólo hay que seguir estos consejos que nos ofrecen desde Booking Business para que este verano puedas convertirte en un viajero de negocios más intrépido.

Bajar la guardia y mirar a tu alrededor

Al viajar por negocios es fácil decantarse por la ruta más rápida o conocida entre los lugares de reunión y el alojamiento, con la idea de volver a este último cuanto antes una vez terminadas las reuniones. Para disfrutar del destino hay que olvidar las prisas y echar a andar.

Busca información sobre los distintos barrios de antemano, para identificar lugares de interés y elegir un camino de regreso más largo, dando pequeños rodeos imprevistos. Planifica lo básico, deja margen para la improvisación y aléjate de los recorridos más habituales.

Pedir recomendaciones a los locales o a otros viajeros

Recopila información sobre el destino preguntando a gente que viva allí. ¿Cuál es el mejor sitio para probar la gastronomía local después de una reunión de trabajo? ¿Cuál es el bar más elegante de la ciudad? ¿Hay algún lugar con buenas vistas?

Es fácil olvidar que a menudo el personal del hotel es de la localidad y la conoce en profundidad. Aprovecha esta oportunidad. Pídeles, por ejemplo, que te recomienden un restaurante cercano para comer. Si bien es probable que otros viajeros no tengan más información que tú, sí pueden ser buena compañía para cenar y desconectar después del trabajo.

Salir de la zona de confort

La mayoría de los viajeros de negocios están acostumbrados a comer solos en el restaurante del hotel o en su habitación. Sin embargo, viajar sin compañía no tiene por qué implicar, necesariamente, cenar solo. En lugar de eso, ¿por qué no dejar de lado la timidez y atreverse a buscar una experiencia única?

Siéntate en la barra en vez de en una mesa sin acompañantes. Así podrás mezclarte con la gente de la localidad o con otros clientes, escuchar los consejos del camarero y aprovechar la ocasión para probar algunos de los restaurantes más populares de la ciudad.

Atreverse a relajarse

Después de un largo día de reuniones, tener tiempo para ti, para relajarte o hacer ejercicio, puede ser una necesidad. Aunque muchos alojamientos disponen de gimnasio o spa (o al menos una esterilla para hacer yoga), buscar una opción más atrevida que sólo esté disponible en ese destino puede resultar en una experiencia más interesante y ayudarte a sentirte “uno más”.

Clases de yoga en Bryant Park en la ciudad de Nueva York o una sesión en el rocódromo Arch Climbing Wall de Londres, con sus casi 3.000 metros cuadrados para practicar escalada, pueden saciar tu apetito aventurero y ayudarte a abordar las reuniones del día siguiente con más energía.