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El barro, como el de esta olla, también se emplea para hacer planchas / Jade Scarlato en UNSPLASH

Las ventajas de cocinar en una plancha de barro (y en otros recipientes de este material)

Una vuelta a las recetas y los sabores de antaño en unos enseres que resisten al paso del tiempo

Victoria Herrero
6 min

Las cenas al aire libre son las reinas del verano; y sobre todo las relacionadas con barbacoas y planchas donde se preparan deliciosas recetas de carne, pescado o verduras que estarán listas vuelta y vuelta en un par de minutos. Y para deleitar a los presentes, nada como hacerlas con los mejores electrodomésticos de cocina. Y es que ya se sabe que todo buen cocinero debe contar, además, con ingredientes de calidad y las mejores herramientas en cada caso. Y entre esos utensilios de cocina, un aparato que igual sorprenda a más de uno, es una plancha de barro.

Una superficie, normalmente hecha de terracota, que alguno que otro habrá visto en otras elaboraciones como cazuelas para hacer guisos de legumbres o bien atreverse con unas sencillas y clásicas natillas de toda la vida preparadas al horno. Lo nuevo en cocina es una plancha de barro (que como las más convencionales también funciona conectada a la corriente eléctrica) donde los alimentos recuerdan a ese saber hacer de antes, al tiempo que se cocina de una manera más sana y saludable

Brocheta de verduras lista para preparar en una plancha de barro   Rita E en PIXABAY
Brocheta de verduras lista para preparar en una plancha de barro / Rita E en PIXABAY

Uso del barro en la cocina

A la hora de emplear todo tipo de enseres de barrio para cocinar, se busca sobre todo que los alimentos tengan ese sabor tan especial cuando se preparan en estos recipientes, que además tienen entre sus bondades el hecho de que son sencillos de limpiar tras su uso y son muy resistentes tanto al desgaste como al paso de los años. Además, el barro es un material que no se agrieta con facilidad por lo que se puede tener años y años en la cocina para usar tantas veces como se quiera. 

Además, como ocurre con otros sistemas de cocción tradicionales como por ejemplo los hornos holandeses (ollas con forma cilíndrica de hierro o cerámica que suelen ir revestidas con o sin esmalte y llevan una tapa hermética), todo el recipiente se calienta en su totalidad con lo que ese cocinado es mucho más uniforme en todos los alimentos que contienen por esas temperaturas que se reparten. Eso sí, esto trae consigo una advertencia: hay que tener cuidado al manipularlas ya que hasta los laterales y la tapa también pueden quemar al cogerla al principio. 

Lo último en planchas

Volviendo a las planchas de barro, estas están hechas de manera artesanal y natural, recubiertas con un barniz adecuado para ese uso alimentario y donde el calor se reparte de manera homogénea por toda la superficie. Una temperatura que va subiendo de manera gradual y que permite tener esta plancha lista en unos 10 o 15 minutos para ir disponiendo sobre ella los alimentos que se vayan a preparar para esa apetecible cena o comida al aire libre en los meses de verano. 

Incluso se puede apagar antes de la corriente eléctrica, un gesto responsable, ya que mantiene el calor durante otra media hora para que los alimentos se terminen de hacer del todo sin hacer un mayor consumo de energía. Las más rústicas (las que no cuenten con una carcasa adicional para manejarlas con más seguridad) se pueden incluso poner encima de una lumbre o brasas sin problema alguno. En ambos casos, la resistencia de este material hace que se puedan usar cuchillos y tenedores directamente sobre ella ya que no se raya ni se pega la comida. 

Precauciones de cocinado

Una vuelta a la cocina de antaño pero que, como se ha adelantando en líneas anteriores, debe emplearse con una serie de recomendaciones para evitar algún que otro susto a la hora de preparar la comida. Así, por ejemplo, cuando se use por primera vez y para mejorar el rendimiento de este recipiente o plancha es bueno no colocar sobre ella alimentos que estén congelados o demasiado fríos (por ese cambio brusco de temperaturas). Lo más adecuado entonces, si vienen de la nevera, es sacarlos un rato antes para que se atemperen al ambiente

Una vez que la receta está lista y repartida en los platos, o bien se deja sobre la superficie donde se ha cocinado (por ejemplo si es una plancha de barro con una carcasa alrededor) para que se enfríe o bien si se trata de una olla o una bandeja de barro sola se coloca en una tabla de madera o un soporte para platos calientes. Además, nunca se lavará sin antes comprobar que ya no quema nada y conviene usar diferentes opciones si se preparan platos salados y dulces. Y es que al tratarse de un material poroso, se puede dar una cierta mezcla o transferencia de sabores