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Imagen de archivo de unas chicas enfadadas y que podrían tramar una venganza / CG

La venganza ¿existe alguna ventaja?

Unos científicos han investigado en por qué nos vengamos y en el posible placer que puede provocar este acto

Imagen de archivo de unas chicas enfadadas y que p
4 min

La venganza ha formado parte del comportamiento humano casi desde que estamos sobre la Tierra. La literatura la ha usado a lo largo de su historia, desde las tragedias griegas al Hamlet de Shakespeare. En el momento, puede sentirse como una catarsis. Pero, ¿qué nos motiva a buscar la venganza?

Los investigadores están buscando respuestas a esta pregunta y concluyen que la venganza tiene algunas ventajas inesperadas.

La venganza es un detonante emocional poderoso que moviliza a las personas a actuar. “Es una experiencia muy extendida de la vida humana, personas de todas las sociedades entiendes la idea de enfadarse y querer herir a alguien que te ha hecho daño”, asegura el psicólogo evolutivo Michael McCullough, de la Universidad de Miami, que lleva más de diez años estudiando los mecanismos de la venganza y el perdón.

Sin ir más lejos, la venganza potencia el crimen: está asociada con hasta el 20% de los homicidios y el 60% de los tiroteos en las escuelas, según muestran distintos estudios.

Una desconocida para la ciencia

Mientras que el tema de la agresión ha sido estudiado, la venganza está peor comprendida. No es fácil separarla de lo que es un comportamiento violento, haciendo que sea un tema difícil de estudiar.  

David Chester, de la Universidad de Virginia Commonwealth, empezó a estudiar los mecanismos de la agresión, pero se dio cuenta pronto de que con frecuencia hay algo más ates de una interacción violenta.

Se refiere a las emociones asociadas a lo que se conoce como el “intermediario psicológico”: los pensamientos y sentimientos que se producen entre una provocación y el resultado agresivo. La clave, en su opinión, es el deseo de represalias.

Dolor emocional

Junto con su colega Nathan DeWall de la Universidad de Kentucky, descubrió que una persona que es insultada o rechazada socialmente sufre dolor emocional. La zona del cerebro asociada con el dolor se activó más intensamente en los participantes que reaccionaron con una respuesta agresiva tras sentirse rechazados.

En un estudio de seguimiento, Chester se sorprendió al ver que el dolor emocional estaba intrincadamente unido al placer. Aunque el rechazo se siente doloroso al principio, puede rápidamente ser enmascarado por el placer cuando se presenta con la oportunidad de vengarse.

Incertidumbre

Tras varios estudios, el equipo llegó a una conclusión sorprendente: no sólo la venganza puede dar placer, sino que la gente la busca precisamente anticipando esto mismo.

“Se trata de una experiencia de regular emociones”, comenta Chester. Y funcionó. Tras tener la oportunidad de vengarse, los individuos rechazados y analizados en diferentes estudios, obtuvieron la misma puntuación en los exámenes de estado de ánimo que aquellos que no se sintieron rechazados.

Aun así, estos estudios deben tomarse con cautela. No hay en la actualidad estudios de seguimiento a largo plazo sobre cómo se siente la venganza días incluso semanas después del acto. Según Chester, los resultados todavía no publicados muestran que las personas que buscan venganza sólo obtienen un sentimiento de placer momentáneo.