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Montaje con fotografías de un tiburón, un oso y una serpiente de cascabel / CG

Un hombre sobrevive al ataque de un tiburón, un oso y una serpiente

Con 20 años de edad, tres de los animales más peligrosos del planeta han embestido al joven estadounidense sin grandes lesiones

2 min

El tiburón, el oso y la serpiente de cascabel son tres animales que podrían acabar con la vida de cualquier persona. Enfrentarse a uno de ellos y sobrevivir puede ser una gesta difícil que solo está al alcance de algunos privilegiados y afortunados. Sobrevivir a los tres animales es algo mucho más difícil. Eso es lo que ha hecho Dylan McWilliams, un joven estadounidense de 20 años.

El pasado jueves, Dylan McWilliams se encontraba en Hawái cuando sufrió el ataque de un tiburón. El resultado fue una herida no mortal que solo le provocó cortes profundos en una pierna que le permitieron volver nadando a la orilla. Posteriormente, su pierna tuvo que ser suturada con siete puntos. Antes de que le atacase el escualo, en los últimos cuatro años, McWilliams ya había sobrevivido al ataque de un oso y a la picadura de una serpiente de cascabel.

Un equipo de emergencias atiende al joven tras ser atacado por un tiburón / FACEBOOK

Un equipo de emergencias atiende al joven tras ser atacado por un tiburón / FACEBOOK

9 grapas en la cabeza

En julio de 2017, este joven de Colorado se encontraba en un campamento cuando recibió el ataque de un oso de más de 130 quilos. Según relataba, el oso le agarró de la cabeza y le pisoteó. Finalmente pudo escapar con el grupo que se encontraba y el animal se asustó. Su encontronazo con el peligroso mamífero provocó que le tuvieran que poner 9 grapas en la cabeza y el cuero cabelludo para curar las heridas.

Otro de sus enfrentamientos con la naturaleza tuvo lugar hace tres años y medio. McWilliams se encontraba en Utah cuando fue mordido por una serpiente de cascabel. De nuevo, la suerte estuvo de su parte y solo recibió una pequeña dosis de veneno que le hizo estar brevemente enfermo.

El propio joven relataba al medio local Honolulu Star-Advertiser cómo se sentía después de haber sobrevivido en tantas ocasiones a peligrosos animales: “No sé si soy afortunado o desafortunado”.