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Crema catalana / PIXABAY

Todos los secretos para conseguir una crema catalana perfecta

La receta del postre estrella en la gastronomía de Cataluña tiene ciertos detalles que destacan la calidad del repostero

Noelia Hontoria
5 min

Conseguir una crema catalana perfecta no es cuestión de magia o de suerte, sino que implica tener algo de técnica y saber reconocer los aciertos y los errores a la hora de crear un postre a la altura. No son pocos los que, al intentar crear el postre estrella de la gastronomía de Cataluña, terminan por hacer natillas. Es cierto que las recetas son muy parecidas, pero la textura debe ser diferente si se quiere conseguir la verdadera crema catalana.

La sencillez de esta receta se inicia en sus cuatro ingredientes: huevos, leche, maicena y azúcar. Se recomienda añadir condimentos aromáticos al gusto, sin excederse para no monopolizar el sabor dulzón de este postre. Los más frecuentes son la piel de limón o la canela. Un toque de vainilla también le puede ir bien. Pero lo más importante es no quedarse corto con la maicena, el gran secreto de la crema catalana.

La clave está en la maicena

La maicena aporta la cremosidad a este postre catalán, por lo que la textura quedará demasiado líquida --más parecida a unas natillas que a una crema catalana-- sin la proporción justa de este ingrediente. Para preparar un postre para cuatro personas, lo habitual es añadir 40 gramos de maicena. Pero no solo la cantidad es importante, también cuándo y cómo incorporarla.

Si se añade a la leche, se corre el riesgo de que aparezcan muchos grumos. Lo mejor es añadirla a las yemas de los huevos y batir todo bien con varillas, hasta que se integre. Ojo, porque una vez se añada la leche, lo ideal es cambiar las varillas por una lengua pastelera, que evitará que salgan burbujas. Hay que remover constantemente hasta que no queden grumos, por eso es importante estar pendiente mientras que se prepara esta receta.

La coagulación del huevo

Otro error frecuente en esta y en otras recetas es poner un fuego muy alto. La preparación puede estar lista en menos tiempo, pero no se conseguirán los resultados deseados. En el caso de la crema catalana, si al momento de añadir la mezcla al fuego lo ponemos demasiado alto, se puede quemar. Pero, incluso si no se quema, el proceso de ebullición no le sienta nada bien a esta receta. Es mejor un fuego bajo para que el huevo se vaya coagulando poco a poco para lograr un resultado de sobresaliente.

En cuanto a la coagulación del huevo, otro punto importante a tener en cuenta es que se deben batir cuando la leche ya esté infusionada. De esta forma no permanecerá la mezcla del huevo con el azúcar mucho tiempo hecha y no se coagulará. Conseguir el punto perfecto del huevo es importante para que la textura de la crema catalana quede bien ligada y con el punto exacto de densidad.

Una crema catalana demasiado quemada / Free-Photos EN PIXABAY
Una crema catalana demasiado quemada / Free-Photos EN PIXABAY

El toque final

Una vez que la crema catalana esté lista y apartada del fuego, hay dos pasos importantes que no se deben olvidar para que el resultado quede perfecto y parezca hecha por la mejor pastelería de la ciudad. El primero de ellos es el quemado de la capa superior. Sin él, no hay crema catalana. Aunque hay muchas formas de lograrlo, el más sencillo para un uso doméstico es utilizar un pequeño soplador de cocina. No se debe acercar demasiado para evitar que el tono se ennegrezca. Con una pasada rápida debe bastar.

Una vez se tiene ya todo preparado, hay que cuidar la temperatura posterior. La crema catalana debe reposar un poco para que temple y después meterla durante un par de horas en la nevera o hasta que esté bien fresquita. Nunca se debe congelar ni poner a enfriar en el frigorífico recién sacada del fuego ya que estos cambios bruscos de temperatura no solo afectarían al sabor, también podría hacer que el postre --o cualquier otra comida-- se pusiera en mal estado.