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Imagen del robot Boris presentado por la televisión estatal rusa / MBK MEDIA

La televisión rusa presenta un robot avanzado que resultó ser una tomadura de pelo

El medio alabó las cualidades para bailar de un falso androide que en realidad era una persona disfrazada

3 min

La televisión estatal rusa ha presentado en antena un robot "de alta tecnología" que, para sorpresa de todos, acabó por ser una persona disfrazada. Boris, como así llamaban a este falso androide, era la sensación en un nuevo proyecto sobre tecnología llamado Proyektoria Technology Forum, patrocinado por el gobierno ruso.

Con en el objetivo de entretener a los más pequeños, el robot se puso a bailar junto a los presentadores del evento y demostró sus peculiares habilidades. "Sé mucho de matemáticas, pero quiero aprender a dibujar y a componer música", decía con voz mecánica, mientras el reportero afirmaba que al robot Boris ya le habían enseñado a bailar y no lo hacía nada mal.

Dudas de lo sinternautas

Sin embargo, después de estas imágenes los comentarios en las redes sociales no tardaron en producirse, entre ellos, los que cuestionaban la autenticidad de Boris. Entre los primeros medios en sospechar el fraude se posicionó el sitio web ruso TJournal, que publicó una serie de preguntas relacionadas con el rendimiento del robot con las que se ponía contra las cuerdas a sus supuestos creadores.

Alguna de ellas tenían una lógica aplastante: ¿por qué el robot no tenía sensores? ¿Por qué no había una cobertura en internet sobre la existencia de un robot tan avanzado? ¿Por qué parecía que un ser humano podía caber perfectamente en su interior?

El descubrimiento del fraude

Estas y otras preguntas acerca del robot hicieron que finalmente la verdad saliera a la luz. Boris era en realidad el resultado de un costoso disfraz valorado en unos 3.200 euros fabricado por la marca Show Roboty.

Imagen que refleja al actor poniéndos el disfraz del robot Boris / MBK MEDIA

Imagen que refleja al actor poniéndos el disfraz del robot Boris / MBK MEDIA

El disfraz se comercializaba con el nombre de Alyosha robot, pesaba diez kilos y contaba con accesorios como un micrófono, distorsionador de voz, altavoces e iluminación. La empresa fabricante del traje explicaba en su página web cómo este producto era capaz de crear "una ilusión casi completa de ser un robot verdadero". Algo que para muchos fue cierto, al menos por unos instantes...