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Ojo con una de las lentillas puesta / Siora Photography en UNSPLASH

Estos son los riesgos de hacer un mal uso de las lentillas

Entre los malos hábitos están el no limpiar las lentes con las soluciones específicas o llevarlas puestas demasiado tiempo

Victoria Herrero
6 min

Según el Libro Blanco de la Visión en España en todo el país unos tres millones de personas usan lentillas o lentes de contacto para corregir algún problema visual como puede ser miopía, el astigmatismo o la hipermetropía y poder ver con claridad. Una manera más cómoda de no perderse ni un detalle y sin tener que llevar las gafas puestas. Usuarios que prefieren estas lentes curvas transparentes por cuestiones de estética y por ofrecer un mayor campo visual. 

A la hora de colocarse las lentillas todo es cuestión de practicar para poder poner correctamente esta lente de contacto sobre la película lagrimal que cubre la superficie del ojo. Tanto esta colocación como su posterior retirada y los cuidados necesarios deben ser lo más escrupulosos posible para evitar futuros riesgos que puedan poner en un aprieto la salud de los ojos

Joven usando gafas en lugar de lentillas / Melanie Kreutz en UNSPLASH
Joven usando gafas en lugar de lentillas / Melanie Kreutz en UNSPLASH

Mal uso de las lentillas

Infección de la superficie ocular suele ser el riesgo más frecuente cuando no se usan las lentillas como deberían. Una mala práctica que se puede concretar en estos errores comunes. Uno de ellos es no cambiarse las lentes cuando correspondan (lo más aconsejable es hacerlo cada día) y no usar de vez en cuando las gafas para dejar descansar los ojos y la vista. Esto es especialmente importante cuando uno se va a dormir, de ahí que para el descanso es mejor que esa persona no lleve las lentes de contacto puestas. 

El mismo protocolo debe seguirse a la hora de limpiarlas como se debe, lo mismo que el estuche donde se guardan cuando no se echa mano de ellas. Para esa higiene, nada de usar el primer producto que uno pille por casa. Es necesario usar en este caso la solución limpiadora específica para las lentillas y nunca reutilizar esta. Y nada de usar agua convencional o saliva. De la misma manera, las manos deben estar perfectamente limpias y sin rastro de gérmenes cuando se manipulen las lentes (al quitarlas y ponerlas especialmente) y evitar así que haya un riesgo de infección.

Posibles riesgos asociados

Si se cometen todos estos malos hábitos, lo más seguro es que tarde o temprano la salud del ojo se resienta en forma de enrojecimiento, picor, dolor, sequedad ocular y lagrimeo; así como visión borrosa y una sensación de presencia de un cuerpo extraño en el ojo.

Entre las infecciones más graves se encuentra la queratitis producida por la acanthamoeba que, si no se trata, puede derivar en un daño grave en la córnea que afecte de manera más que significativa a la visión. Un riesgo que se da en mayor medida en el caso de aquellos modelos de lentillas que son blandas. Estas están fabricadas con una combinación de agua y un material hidrofílico que atrae y retiene ese parte acuosa por lo que la lentilla se asienta en el ojo de una manera más estable y con mayor comodidad. 

Más complicaciones oculares

Pero, las consecuencias del uso indebido de las lentillas no se quedan ahí como recuerdan en Sanitas donde también hablan de otro tipo de complicaciones oculares que pueden hacer que sea necesario dejar de usar las lentillas ya sea de forma temporal o bien, para siempre. Es el caso de una úlcera que resulta muy dolorosa y que es el paso previo a la aparición de una posterior infección en el ojo o la conocida como anestesia corneal que provoca que se pierda sensibilidad en la misma de tal manera que la persona que lleva lentes no lo detecte hasta tiempo después.

También se puede dar el síndrome del ojo seco que se agrava con un uso inadecuado de las lentes, la conjuntivitis crónica (una infección en los ojos que se suele localizar en la conjuntiva que es la parte situada bajo el párpado superior y que desencadena molestias persistentes y enrojecimiento) o la vascularización de la córnea periférica. En este último ejemplo los pequeños vasos sanguíneos invaden la parte de la córnea en contacto con la conjuntiva, lo que hace que se resienta la primera. 

Precauciones de uso

Además de las recomendaciones antes descritas, entre las precauciones de uso de estos elementos visuales para su correcta utilización están consejos como no bañarse con lentes de contacto, siempre que sea posible, en la playa, en la piscina o en la ducha de casa; así como tener cuidado con algunas actividades físicas que requieran un gran movimiento ya que pueden llegar a caerse.

Por último, es aconsejable guardar las lentillas en su estuche apropiado con líquido desinfectante y cambiar ese estuche a menudo, además de desinfectar correctamente una lentilla si esta ha tocado una superficie como el lavabo o el suelo.