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Joven montado en un hoverboard / OctavY en PIXABAY

Recomendaciones antes de comprarse un hoverboard eléctrico

La DGT califica estos aparatos como vehículos de movilidad personal pero sin motor

Victoria Herrero
7 min

La Navidad y los regalos llegan en unas pocas semanas y es el momento perfecto para ir pensando en esos detalles para la familia. Y, en el caso de los más jóvenes, uno de los artículos que no fallan desde hace unos años, y que seguro encantan al destinatario es comprar un hoverboard. Un capricho tecnológico que seguro  aparece en alguna que otra lista de deseos para recibir esos días tan especiales del año. 

Eso sí, en este punto y como recomendación para aquellas personas que vayan a comprar este artículo, es importante recordar que no se trata de un juguete y sí de un vehículo de movilidad personal, como lo certifican desde la Dirección General de Tráfico. Por tanto, no son catalogados como vehículos a motor por lo que no es necesario contar con un permiso de conducir ni tampoco contratar un seguro obligatorio. Eso sí, esto no quita con que se deban seguir una serie de consejos tanto en su compra como en su posterior uso para evitar riesgos. 

Calidad y seguridad 

El precio, en algunos casos elevados, lleva a muchos compradores a pensárselo dos veces antes de adquirir un regalo de este tipo para regalar a un menor de edad. Sin embargo, en este caso no solo hay que tener en cuenta el desembolso asociado a la compra de un hoverboard sino que hay que fijarse, es casi más importante, en si ese modelo cumple con la normativa vigente y ofrece una calidad contrastada. Una calidad que a posteriori redundará en la seguridad de dicho vehículo sobre todo en relación a la parte eléctrica del mismo.

Y es que no hay que olvidar que se trata de un producto (no un juguete) que sirve para moverse y para ello se vale de una serie de baterías que van en su interior; las cuales deben haber pasado las pertinentes homologaciones de seguridad para evitar riesgos como el incendio de las mismas. Algo que ocurriría si se compra un hoverboard de dudosa calidad y en un establecimiento que no cuenta con las garantías suficientes.

Extras y equipamiento

Una vez se ha comprobado que el modelo que se desea regalar cumple con la normativa vigente para este tipo de aparatos tecnológicos de movilidad, es el momento de fijarse en las prestaciones y el equipamiento que ofrece el elegido. Es el caso de saber qué tiempo de carga precisa para que la batería esté al 100%, qué velocidad máxima alcanza (algo primordial si se tiene en cuenta que quien lo va a usar en algunas ocasiones es un menor), la autonomía de funcionamiento, así como el peso, si cuenta con apagado automático, altavoces o conectividad Bluetooth.

Por último, una premisa esencial que determinará la compra o no de dicho aparato es tener en cuenta que un hoverboard se usa sobre todo como elemento para el ocio, no tanto para trasladarse de un sitio a otro. Y en este punto conviene resaltar que su manejo no resulta del todo sencillo ya que no cuenta con ningún manillar o sistema para agarrarse y guiarlo. Todo depende de la pericia y el equilibro de cada uno para no caerse al suelo. Precisamente, para evitar este tipo de riesgos hay que tener mucho cuidado al subirse a uno de ellos. 

¿Cómo aprender a usarlo?

Una vez comprado ahora llega una de las partes más importantes: aprender a usarlo para evitar lesiones que pueden llegar a ser complicadas e incluso graves. Este sistema eléctrico de movilidad funciona por medio de un giroscopio incorporado que se ajusta al centro de gravedad de la persona que lo está utilizando. Por eso, siempre se ha de montar en este aparato con confianza, seguridad, con cierta precaución y tomando el control en todo momento de la dirección que se quiere seguir para que el hoverboard "responda" igualmente. 

Con la práctica se irá cogiendo el truco pero para las primeras veces, es primordial probarlo en un terreno llano y contando con alguna superficie de apoyo para ir consiguiendo poco a poco la estabilidad y el equilibrio. Así pues, primero se sube un pie y una vez que este se mantenga estable, se sube el otro. El truco, aunque todo es cuestión de práctica, está en inclinarse un poco, separar las piernas, situarse en el centro del aparato y equilibrar la presión en cada pie. Al principio y hasta que se domine conviene llevar protección: casco, coderas, rodilleras y muñequeras.

Uso responsable

Una vez que ya se tiene dominada la marcha en este tipo de vehículos de movilidad personal que no llevan motor, desde las autoridades recuerdan que es obligatorio hacer un uso responsable de los mismos. Así pues, la normativa establece que no se puede circular por la calzada con este tipo de artículos, salvo que se trate de zonas, vías o partes de éstas que estén especialmente destinadas para ello.

Acera, por donde puede ir un hoverboard respetando las señales / Barthelemy en PIXABAY
Acera, por donde puede ir un hoverboard respetando las señales / Barthelemy en PIXABAY

En el caso de la acera, la velocidad no debe ser mayor que el paso de una persona. Por último, es importante respetar al resto de peatones y vehículos que comparten la calle con una persona que lleva hoverboard, no saltarse las pertinentes señales obligatorias (por ejemplo, al cruzar con un semáforo en verde) y hacer un uso lúdico con responsabilidad de este tipo de regalos.