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Persona haciendo un gran desperdicio de alimentos / UNSPLASH

La quinta parte de los alimentos del mundo se desecha

La ONU ha publicado un estudio que muestra esta desastrosa cifra que no solo afecta a la nutrición de las personas, sino también al medioambiente

6 min

Uno de los males endémicos que se repiten en las estadísticas mundiales de cada año es la cantidad de comida que se desperdicia en todo el mundo, que de acuerdo con el informe que ha dado a conoce el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) se sitúa casi en una quinta parte de los alimentos que están preparados para consumir.

En números globales, esto equivale a unos 1.000 millones de toneladas, o lo que es lo mismo, en unos 74 kilogramos por cada persona que habita en el planeta; cifras que habría de catalogar como muy preocupantes.

Voz de alarma

No cabe duda de que el informe de la ONU supone un jarro de agua fría a las políticas que se vienen solicitando desde los organismos supranacionales, en las que se insta a los diferentes países a poner en marcha iniciativas que hagan disminuir la cantidad de alimentos desechados.

A fin de cuentas son muchas las personas que aún sufren desnutrición o directamente hambruna en el mundo. Y resulta casi insultante que el 17% de los alimentos que llegan a restaurantes y tiendas terminen siendo desechados.

Casi un tercio

Si a eso se le suman aquellos alimentos que se pierden en las granjas o que dejan de ser adecuados en su periplo por las cadenas de suministro, la ONU llega a la conclusión de que un tercio de los que se producen o cultivan en todo el mundo, no llega a consumirse; dibujando un panorama aún más desolador.

Y es que no es sencillo aceptar que la tercera parte de la comida que se puede consumir en el planeta termine en el cubo de la basura, si además se tienen en cuenta las desigualdades que hay entre unas y otras zonas, así como las dietas poco saludables a las que se ven abocadas muchas personas.

Más contaminación

Por otro lado, esta sobreproducción o mal aprovechamiento de los alimentos trae consigo otro problema que resulta cada vez más relevante: el impacto medioambiental. Sumidos como estamos en un cambio climático que puede acarrear consecuencias desastrosas, cualquier medida que se tome para que desciendan las emisiones contaminantes resulta esencial.

Así pues, si se tiene en cuenta que tanto la pérdida de alimentos como la generación de desperdicios causan alrededor del 10% de esas emisiones, conviene poner freno a la agricultura y ganadería intensivas que además de aumentar los niveles de contaminación, amenazan a la biodiversidad y a los ecosistemas.

Un paisaje de viñedos se convierte en árido a causa del cambio climático / FOTOMONTAJE CG
Un paisaje de viñedos se convierte en árido a causa del cambio climático / FOTOMONTAJE CG

Tercera potencia mundial

El documento de la ONU hace hincapié en que si la contaminación que genera el desperdicio de alimentos fuera equiparada a un país, solo Estados Unidos y China contaminarían más, lo que da una buena muestra de lo que supone el problema que acucia a los más de 7.500 millones de personas que hay en el mundo.

Y son precisamente cada una de estas personas las que deben empezar a poner su granito de arena para evitar que el problema se siga acrecentando. Es decir, no solo los gobiernos o las organizaciones no gubernamentales han de trabajar en arreglar tal desaguisado, sino que es labor de todos y cada uno de nosotros, tal y como aseguran en Naciones Unidas.

Afecta a todos

Una de las conclusiones a las que llega el estudio del PNUMA es que esta problemática no solo afecta a los países más ricos y desarrollados, sino que se repite incluso en los que cuentan con menor riqueza, aunque en estos casos tienen menos datos recabados por cuestiones de capacidad para extraerlos. Por lo tanto, en cualquiera de los estados es necesario poner en marcha medidas que frenen tan mala tendencia.

“Reducir el desperdicio de alimentos reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero, ralentizaría la destrucción de la naturaleza a través de la conversión de la tierra y la contaminación, mejoraría la disponibilidad de alimentos y, por lo tanto, reduciría el hambre y ahorraría dinero en un momento de recesión mundial", asegura en el documento Inger Andersen, directora de la ONU y jefa del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Unep).

Coronavirus

En este punto hay que comentar que durante el periodo de confinamiento y de restricciones de movimiento provocado por la pandemia de coronavirus, se ha producido una mejora al controlar mucho más el consumo en el hogar.

No en vano, en Reino Unido llegó a reducirse la tasa de desperdicios hasta en un 20% durante este periodo, dejando claro cuál podría ser el camino.