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Pastillas dulces / PIXABAY

Una pastilla de menta reduce las ansias de comer cosas dulces

La planta utilizada para crear este compuesto es conocida en la medicina india tradicional como "destructor de azúcar"

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Muchas personas que buscan mejorar su dieta se enfrentan al mismo problema: cuanto menos dulces se deben comer, más ganas tienen de hacerlo. El azúcar es adictivo, está comprobado, pero el ser humano está cada vez más cerca de encontrar una manera para reducir esta necesidad física. Y lo mejor: la solución podría proceder de un remedio natural

Los investigadores de la Universidad Massey (Australia) han realizado un estudio sobre una pastilla de sabor a menta cuyas conclusiones son toda una noticia esperanzadora para los adictos al azúcar: aseguran que los que utilizan este método muestran una reducción significativa de las ganas de dulces a nivel estadístico. 

Pastillas contra los dulces

El producto en cuestión se llama Sweet Kick, realizada por la empresa del mismo nombre cuyo fundador es el famoso entrenador personal estadounidense Harley Pasternak. La pastilla está compuesta --entre otros productos-- por ácido gimnémico, un componente de la familia de los glúcidos (a la que también pertenece la glucosa) aislado a partir de las hojas de la especie Gymnema sylvestre. 

Esta planta crece en las zonas tropicales de Asia --de hecho, no tiene nombre en castellano-- y es utilizada en la medicina tradicional India. Es un fuerte supresor del apetito de dulces y, de hecho, su nombre en hindi podría traducirse como "destructor de azúcar", según la web Alimente. 

El azúcar no sabe tan bien

Los resultados del estudio indican que los que consumieron esta pastilla antidulce comieron una cantidad menor de alimentos con azúcar en comparación con aquellos que consumieron un placebo. Además, señalan que el producto redujo la calificación de agradable en referencia a la ingesta de dulces, incluso en aquellas personas que admitían su gran atracción por ellas. 

Este concepto es de gran importancia, ya que en muchas ocasiones el propio sabor de los productos es el que potencia las ganas de seguir ingiriendo comidas similares, ya que el cambio de gustos se hace más extremo y, por lo tanto, menos apetecible