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Fuente de partículas en agujeros negros supermasivos / CREATIVE COMMONS

El increíble hallazgo de las 'partículas fantasma' del espacio

Su origen proviene de un blazar cósmico situado a más de 4.000 millones de años luz de distancia

4 min

El observatorio IceCub, situado a dos kilómetros de profundidad del hielo de la Antártida y encargado de detectar neutrinos –partículas subatómicas en el espacio–, ha conseguido descubrir una fuente de este tipo de partículas, también llamadas partículas fantasma, que podrían ser toda una auténtica revelación para la ciencia debido a la lejanía de su procedencia. El origen de los neutrinos ha sido un asunto pendiente para científicos de todas las partes del mundo puesto que estas partículas circulan a sus anchas alrededor del Universo y atraviesan los cuerpos celestes, entre ellos la Tierra, haciendo que sean muy difíciles de identificar.

La fuente de partículas ahora detectada se trata de un blazar cósmico llamado TXS 0506 + 056, situado en la constelación de Orión, a más de 4.000 millones de años luz de distancia. Los blazares son un tipo de cuásar, es decir, galaxias gigantescas características por tener un agujero negro en su centro, el cual absorbe y escupe energía. Este blazar se trata, según los científicos, del origen de una gran cantidad de partículas fantasma que apuntan hacia la Tierra.

El misterio centenario de los rayos cósmicos

Hasta este momento, el IceCub de la Antártida había sido capaz de detectar multitud de neutrinos que circulaban por el espacio, con una masa casi cero y que no interactuaban o apenas interactuaban con el resto de materia –de ahí su nombre de partículas fantasma–. Sin embargo, de la fuente ahora detectada manan partículas con mucha más energía, lo que significa que deben haber viajado distancias muy lejanas.

Detector de partículas de la Ice Cub en la Antártida / CREATIVE COMMONS

Detector de partículas de la Ice Cub en la Antártida / CREATIVE COMMONS

En este sentido, el descubrimiento del equipo del IceCub, junto con el apoyo de telescopios e investigadores de todas las partes del mundo –entre ellos el Telescopio MAGIC de Canarias–, es un estudio clave para ayudar a resolver el misterio centenario del origen de los neutrinos y los rayos cósmicos.

Así lo explica Marcos Santander, profesor de la Universidad de Alabama (EEUU): “Los rayos cósmicos tienen carga eléctrica y sus trayectorias son desviadas por los campos magnéticos, de manera que al llegar a la Tierra no apuntan en la dirección de la fuente que los emitió. Esto hace que, aunque conocemos de la existencia de los rayos cósmicos desde hace más de 100 años, todavía no sabemos a ciencia cierta de donde provienen”. Por este motivo, el hallazgo de estas partículas en la constelación de Orión podría ser un primer e importante paso en el desarrollo de esta extensa investigación.