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Café / PIXABAY

El aroma del café es un buen aliado para hacer cuentas matemáticas

Según los científicos, su olor produce un efecto placebo que ayuda a mantener la concentración

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El olor del café, aunque no tenga cafeína, es capaz de impulsar nuestras capacidades analíticas. Así lo ha demostrado un nuevo estudio del Instituto de Tecnología Stevens liderado por Adriana Madzharov, profesora de la Escuela de Negocios de esta institución. “No es solo que el olor a café ayude a la gente a desempeñar mejores tareas analíticas, lo que ya es bastante interesante. También les hace pensar que lo harán mejor y esta expectativa es, en parte, responsable de su mejoría”, apunta Madzharov.

La detección del olor a café produce en nuestra mente una especie de efecto placebo, por el que se mejoran nuestros niveles de concentración y de atención a la hora de desempeñar problemas que requieren un planteamiento analítico. Por este motivo los resultados de este estudio son una gran revelación en la investigación de las respuestas cognitivas de nuestro cerebro y sus conclusiones han sido recientemente publicados en el Journal of Enviromental Psychology.

El estudio

Para probar este análisis, la investigadora Madzharov y el resto de su equipo realizaron un test de álgebra GMAT con un total de 10 preguntas a 100 alumnos sin graduar de distintas carreras relacionadas con empresariales. Estos 100 alumnos fueron divididos en dos grupos: uno que realizó la prueba con la presencia del aroma a café y otro grupo en el que no se contó con ningún tipo de conexión con este producto. Al final del test, el primer grupo consiguió notas significativamente más altas que aquel en el que no intervino como potenciador el café.

Posteriormente el equipo realizó una encuesta de seguimiento a 200 nuevos participantes y centró sus preguntas en el vínculo existente entre un aroma y los efectos que puede llegar a producirnos, o más bien, creer que nos producen. Los resultados desvelaron que los participantes creían sentirse más alerta si estaban expuestos al olor del café que si no estaban expuestos a ningún olor. Así pues, una mera suposición como esta era lo suficientemente relevante como para influir en nuestra capacidad analítica.