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Un cráter de la Luna / NASA

La NASA confirma que hay agua en la Luna

Dos nuevos estudios ofrecen datos inequívocos de la presencia del preciado líquido en el lado más soleado del satélite

7 min

La Administración Espacial Aeronáutica de Estados Unidos (NASA, en sus siglas en inglés) confirma que la Luna tiene agua helada en el lado más soleado del satélite. Así lo revelarían los datos inequívocos de detección del preciado líquido.

En la superficie lunar hay numerosos cráteres, incluso muy pequeños, a los que nunca llega la luz solar, donde esta podría estar atrapada de forma estable, lo que puede tener implicaciones para futuras misiones humanas.

Dos estudios

Nature Astronomy publica este lunes dos estudios firmados por científicos estadounidenses del Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA), un avión Boeing 747SP modificado para transportar un telescopio reflector.

Uno de los trabajos confirma la inequívoca detección de agua molecular (H2O) en la Luna, el otro sugiere que aproximadamente 40.000 metros cuadrados de su superficie, de los que un 40% están en el sur, tiene la capacidad de retener agua en las llamadas trampas frías.

Indicios anteriores

Hace dos años ya se habían detectado signos de hidratación en la superficie lunar, particularmente alrededor del polo Sur, concretamente alguna forma de hidrógeno que posiblemente correspondían a la presencia de agua. El problema era que el método empleado no podía diferenciar si se trataba de agua molecular (H2O) o de hidroxiles (radicales llamados OH).

En esta nueva ocasión se tomaron datos del cráter Clavius, cerca de la zona sur lunar, que fue observado por SOFIA en una longitud de onda de seis micras, a la que el agua molecular produce una firma espectral única.

Vibraciones

Los nuevos datos "no tienen otra explicación que la presencia de agua molecular", dice Ignasi Ribas, astrofísico del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC) y del Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC.

El experto indica que el agua, atrapada dentro de granos de polvo o de cristales, cuando es excitada por la luz del Sol vibra y la vuelve a emitir a una longitud de onda de seis micras. "En la práctica, es como si esas zonas de la Luna brillaran más que lo que deberían a esa longitud de onda", agrega Ribas comentando el artículo de la Universidad de Hawai (Estados Unidos).

Cantidad y distribución

Los datos detectados en el sur del satélite revelan agua en concentraciones de 100 a 412 partes por millón, aproximadamente equivalente a una botella de agua de un tercio de litro, atrapada en un metro cúbico de suelo esparcido por la superficie lunar. Ribas apunta que la cantidad de agua es mucho menor que en la Tierra, "pero es más que cero".

La distribución del agua en ese pequeño rango de latitud es resultado de la geología local y "probablemente no un fenómeno global". El científico español recuerda que las condiciones en la Luna son extremas por lo que es difícil retenerla pues se evapora y escapa.

Procedencia del agua

La autora principal de esta investigación de la Universidad de Hawaii, Casey Honniball, afirma que varias fuerzas podrían estar en juego en la entrega o creación de esta agua. Por un lado, podrían traerlos los micrometeoritos que caen sobre la superficie lunar. Otra posibilidad es que podría haber un proceso de dos pasos mediante el cual el viento solar entrega hidrógeno a la superficie lunar y provoca una reacción química con los minerales que contienen oxígeno en el suelo para crear hidroxilo. Mientras tanto, la radiación del bombardeo de micrometeoritos podría estar transformando ese hidroxilo en agua.

Asimismo, hay varios dilemas sobre como se almacena y acumula esta agua. Podría quedar atrapada en pequeñas estructuras en forma de perlas en el suelo que se forman a partir del alto calor creado por los impactos de los micrometeoritos. O bien el agua puede estar escondida entre los granos de suelo lunar y protegida de la luz solar, lo que podría hacerla un poco más accesible que el agua atrapada en estructuras en forma de cuentas.

Trampas frías

El segundo estudio, encabezado por Paul Hayne de la Universidad de Colorado Boulder, examinó la distribución en la superficie lunar de zonas en un estado de oscuridad eterna. Es allí donde el hielo podría ser capturado y permanecer estable.

"En las trampas frías las temperaturas son tan bajas que el hielo se comportaría como una roca", si el agua entra ahí "no irá a ninguna parte durante 1.000 millones de años", asegura el líder del citado trabajo.

Expediciones de confirmación

Hayne asevera que la única forma de confirmar que existen dichas trampas con reservas de hielo "sería ir allí en persona o con rovers y cavar", pero los resultados "son prometedores". Futuras misiones podrían arrojar aún más luz sobre los recursos hídricos de la Luna.

El estudio evalúa una gama de posibles tamaños de trampas frías, las cuales podrían ser mucho más comunes en la superficie lunar de lo sugerido en investigaciones anteriores. Según sus indicadores el satélite se parece a “una pelota de golf", repleta de pequeños hoyos. Algunos de un tamaño no superior a un céntimo de euro, las más numerosas, otros pueden tener varios kilómetros, y se pueden encontrar en ambos polos.