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Puesta de sol / PIXABAY

Así fueron los violentos inicios del sol según la hibonita, un hermoso cristal azul

Un grupo de científicos ha analizado unos pequeños cristales atrapados en un meteorito para confirmarlo

08.08.2018 14:47 h. Actualizado: 08.08.2018 15:01 h.
3 min

Los primeros días del sol fueron muy violentos, según ha podido revelar un equipo científico de la Universidad de Chicago, en EE.UU. Este grupo de expertos ha llegado a esta conclusión gracias al estudio de unos antiguos cristales azules llamados hibonitas, incrustados en diversos meteoritos y que se formaron en la nube de polvo y gas que creó el Sol.

Philipp Heck, uno de los principales autores del estudio e investigador en la Universidad de Chicago, ha explicado que “el Sol era muy activo en sus primeros años de vida, tuvo más erupciones y emitió una corriente más intensa de partículas cargadas". "Por así decirlo, era como mi hijo de tres años”, bromeaba.

El análisis de la hibonita

No es la primera vez que se realiza un estudio de este material para recopilar datos sobre la formación de la estrella solar. Sin embargo, nunca antes se habían conseguido unas evidencias tan concretas. “Los nuevos resultados dan además, una evidencia clara de que los materiales del disco solar fueron irradiados directamente", señaló Levke Kööp, coautor del estudio.

Entre las principales revelaciones conocidas por este estudio, la hibonita hallada contiene grandes trazas de helio y neón, lo que supone la primera evidencia de la fuerte agitación de la etapa inicial del sol, un hecho que hasta ahora desconocíamos.

Nacimiento del sol

En concreto, el sol surgió hace más de 4.600 millones de años, es decir, unos 50 millones de años antes de que se originara la Tierra, por lo que resulta muy complicado encontrar indicios de cómo fue la formación de esta estrella. Ahora, se ha comprobado que las hibonitas pueden revelarnos más sobre este acontecimiento, gracias a la información que puede extraerse de la composición de estos cristales azules. 

Según los científicos, estos cristales reflejan que el origen del sol tuvo que ser muy agitado, puesto que sus características responden a un conjunto de reacciones químicas que únicamente pudieron producirse si el sol escupió una gran cantidad de partículas de energía al formarse.