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Volcán La Palma

El misterio de la necrópolis de la Palma: huesos humanos quemados y restos óseos en trozos de lava

El yacimiento de La Cucaracha fue hallado hace más de 50 en el municipio de Mazo y todavía hoy se desconoce cómo se originó

3 min

Una investigación arqueológica trata de esclarecer uno de los principales enigmas de la isla de La Palma: el origen de la necrópolis que fue hallada en el municipio de Mazo y que fue bautizada como La Cucaracha, hace más de 50 años.

Se trata de un yacimiento en el que se encontraron vasijas, huesos humanos quemados y trozos de lava mezclados con restos óseos. Un descubrimientmo inédito sobre el que todavía hoy existen muchos interrogantes sin resolver. El más trascendental, cómo se originó. 

Erupción de la Malforada

A finales de la década de los 90, la datación por medio del Carbono 14 reveló que todos los restos encontrados en el terreno tenían más de mil años. De este modo, se desmontaba la posibilidad de que en la zona se hubiera producido una erupción volcánica que hubiera sepultado lo que parecía ser un núcleo de asentamiento, varios miles de años atrás.

Tras descartar esta hipótesis, se planteó también que la actividad eruptiva de La Malforada, que data del siglo XI en la zona del Parque Nacional del Cumbre Vieja, fuera la causa de los fragmentos encontrados. No obstante, entre 2014 y 2015, nuevas excavaciones el yacimiento encontraron varios fragmentos de lava con huesos. Algunos de ellos de tamaños diminutos. Estos nuevos hallazgos de dimensiones mucho más reducidas que los anteriores hacen pensar que es prácticamente imposible que los benahoritas, primeros habitantes de la isla, se dedicasen a trasladarlos de un lugar a otro de la isla, tal y como también se llegó a plantear. 

Nueva expedición al yacimiento 

De hecho, otra de las opciones que barajan los investigadores es que los restos humanos hallados fueron quemados en el mismo lugar en que fueron encontrados. El estudio del vulcánologo Juan Carlos Carracedo y Hervé Guillou glosa: "Aunque hay evidencias significativas de que los restos óseos incrustados en las escorias basálticas corresponden a víctimas humanas causadas por la erupción, también podría ocurrir que se tratase de huesos de un enterramiento anterior".

Por todo ello, y con motivo de esclarecer cuál fue el origen de esta necrópolis, y saber si realmente hubo una erupción no documentada, el arqueólogo y jefe de la Sección de Patrimonio Histórico y Arqueológico del Cabildo insular, Felipe Jorge Pais, y el geólogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Stavros Meletlidis, se trasladaron hasta el yacimiento hace varias semanas para abrir una nueva línea de investigación.