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Una Administración de Loterías / EP

La mendiga que pedía en la calle y ganó la lotería: "No sabía lo que era llorar por estar contenta"

Los loteros señalan en una entrevista al diario 'El País' que lo primero que hizo la afortunada fue comprarse unas zapatillas de estar por casa que valían cinco euros

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El pasado martes el barrio de La Florida de Alicante vivía un momento de película. Una mujer que se pasaba 14 horas al día pidiendo dinero en las puertas de un supermercado y de un banco de la zona ganaba el primer premio de la Bonoloto. La premiada percibía un premio de 1.271.491 euros. Hoy, una semana después, descubrimos un poco más quién es Mercedes, la afortunada a la que la vida le ha dado un giro de 180 grados de la noche a la mañana.

“Siempre he estado llorando, no conocía las lágrimas por estar contenta”, le confesó a la lotera después de que el dinero le fuera ingresado en su cuenta bancaria. Este martes, son los propietarios de la Administración de Loterías que han devuelto la ilusión a Mercedes, los que revelan nuevos detalles de esta mujer.

"No sabe leer ni escribir"

Mari Ángeles Torregrosa, y su marido, Eugenio Agorreta, propietario del puesto de azar, junto a su hija Desirée, confiesan en una entrevista al diario El País, que su clienta es una “mujer muy amble y educada”, que no sabe leer ni escribir.

De hecho, Torregosa cuenta que lo primero que hizo Mercedes tras conocer que se había convertido en millonaria fue comprarse unas zapatillas de estar por casa por valor de cinco euros. “Me habéis cambiado la vida”, asegura que les dijo nada más adquirir las nuevas alpargatas y acudir al puesto para enseñárselas.

Unas zapatillas de cinco euros 

Asimismo, Eugenio destapa que la afortunada reside en una vivienda humilde, que linda con el muro que separa la línea del ferrocarril de los edificios en Ciudad de Asís. Se trata de uno de los barrios más obreros, vulnerable, de la capital de la conocida como Costa Blanca que está encajonado entre la Avenida de Orihuela y la antigua carretera de Madrid.

Allí, reside junto a su pareja y a los cinco hijos que tienen en común. Horas antes de que Mercedes supiera que era rica, seguía con su rutina habitual. Incluso, varios vecinos del barrio señalan que estuvieron hablando con ella después de esto. El propietario del bar recuerda que bromeo con ella diciéndole que ahora "ya podía pagar algo". Hoy, una apuesta de un euro le ha cambiado la vida.