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Denzel Washington como uno de los justicieros más expeditivos en The Equalizer / METRO GOLDWYN MAYER

Los mejores justicieros del cine... y los más cutres

Estos implacables personajes no dudan en coger un arma e impartir justicia por su cuenta y riesgo

Carlos Losada
6 min

El cine estadounidense es muy propenso a crear héroes, tipos que son capaces de enfrentarse a quien se ponga por delante para que la justicia triunfe. Eso sí, en ocasiones se les va de las manos y lo que crean son auténticos justicieros de gatillo fácil que no dudan en eliminar a la “escoria” de la sociedad en pos del bien común.

Muchas han sido las películas que han mostrado a un personaje que se toma la justicia por su mano sin ningún atisbo de piedad con todo tipo de delincuentes. Generalmente el formato es el siguiente: alguien muy malo hace algo a un ser querido del protagonista y este, ante la inacción de las autoridades policiales, no duda en tomar las armas (en Estados Unidos es algo sumamente sencillo) y castigar a los malvados por su cuenta y riesgo. Más o menos lo que hacen los superhéroes enmascarados pero sin ninguna intención de mantener a nadie con vida.

Los mejores justicieros

Hay muchos nombres de personajes icónicos que deciden tomarse la justicia por su mano y vengar a sus seres queridos y otros directamente a convertirse en justicieros, entrando de lleno a cortar de raíz el problema de la inseguridad. Un buen ejemplo es Robert McCall en las dos entregas de The Equalizer (El protector). McCall es un ex agente de la CIA que interpreta Denzel Washington. Vive retirado hasta que hacen daño a una joven prostituta que conoce en el bar donde va un rato a leer. Eso desatará su ira… y no dejará títere con cabeza.

La capacidad que tiene McCall de segar vidas es similar a la de Bryan Mill, el protagonista de las tres películas de Venganza. En ellas tiene que defender a su familia, pero no duda en impartir un poquito de justicia cargándose a todo mafioso que se pone por delante sin ningún atisbo de piedad. Y es que este personaje a quien da vida Liam Neeson también tiene un pasado nutrido como agente de la CIA.

Algo falla en el sistema

En estas películas se tiende a considerar que el sistema es demasiado permisivo con los delincuentes y eso lleva al ciudadano medio a tomar cartas en el asunto, algo muy propio de los típicos westerns que tanto arraigaron en el cine hollywoodiense. Uno de esos personajes “normales” que decide vengarse por el asesinato de su mujer es Paul Kersey, un arquitecto interpretado por Charles Bronson en El justiciero de la ciudad, Yo soy la justicia, El justiciero de la noche, Yo soy la justicia 2 y El rostro de la muerte, nada más y nada menos. Además, en 2018 se hizo un remake con Bruce Willis como protagonista, aunque esta vez Kersey era un médico.

Eso sí, no todos son loas a los “héroes” de gatillo fácil. Martin Scorsese mostró la bajada a los infiernos de Travis Bickle, el conductor de Taxi Driver que protagonizó Robert De Niro y que terminaba tomándose la justicia por su mano ante la putrefacción que veía en la sociedad cada noche.

Robert De Niro en Taxi Driver / COLUMBIA PICTURES
Robert De Niro en Taxi Driver / COLUMBIA PICTURES

Policías y asesinos

Por supuesto, en esto de impartir justicia sin importar los medios es muy habitual en las películas donde el peso de la trama recae en un policía harto de ver cómo la delincuencia triunfa. En este caso no hay nadie como Harry Callahan, a quien Clint Eastwood dio vida en varias cintas (destacando Harry, el sucio e Impacto súbito).

Algo así ocurre con los delincuentes (de los buenos), que no dudan en vengarse de los suyos por haberse extralimitado. Y si no, que se lo digan a Jack Carter, interpretado por un exquisito Michael Caine, que va por la vida con una escopeta de caza.

Los peores justicieros del cine

El papel de Caine en Get Carter contrasta con el innecesario remake que tuvo a Sylvester Stallone como protagonista; una prueba de que el actor de Rambo no siempre acierta con los papeles que realiza. Y para muestra no hay más que ver Cobra. En ella un tipo llamado Marion Cobretti, más chulo que un ocho y con una cerilla a modo de palillo, es uno de esos policías que no dudan en repartir estopa cuando lo consideran necesario. Sin duda, una de esos films ochenteros (época de Ronald Reagan) donde no importaba la violencia si era para partir crismas criminales.

Otros justicieros que pueden llegar a ser algo penosos son Max Payne, en la que Mark Wahlberg es un policía que se salta las reglas cuando él considera necesario, o el propio Paul Kersey en alguna de las cuatro secuelas de su trayectoria como juez, jurado y verdugo.