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El guardián de la isla de Budelli, Mauro Morandi / EFE

Un hombre abandona por obligación la isla desierta en la que vivió solo durante 32 años

Las presiones de las autoridades italianas expulsan a Mauro Morandi de Budelli, el enclave en el que actuó como guardián desde su llegada en 1989

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Mauro Morandi es un exprofesor italiano que, a los 81 años, dejará lo que ha sido su hogar estos últimos 32 años: la isla desierta de Budelli. En el año 1989, el hombre decidió trasladarse a este enclave, situado en el norte de Cerdeña (Italia), para huir del consumismo y la situación política de su país en aquél entonces.

Morandi estaba cansado de la sociedad, y quiso aislarse de toda civilización para empezar una nueva vida cerca de la naturaleza. Pero después de muchos años batallando contra las autoridades, la presión ejercida ha podido con él. Por ello, el pasado 25 de abril anunció la decisión de mudarse a un pequeño apartamento en la isla de La Maddalena, muy cercana a su hasta ahora hogar.

El motivo de su vida solitaria

"Siempre he sido un poco rebelde. Estaba bastante harto de muchas cosas sobre nuestra sociedad: el consumismo y la situación política que había en Italia". Así fue cómo Mauro Morandi contó en 2018 a la BBC el motivo de su aislamiento voluntario. Una vida que le obligan a abandonar después de más de 30 años.

Todo empezó lejos de la isla de Budelli, buscaba "una isla desierta en la Polinesia, lejos de toda civilización". Su intención era "comenzar una nueva vida cerca de la naturaleza", pero aterrizó con unos amigos al archipiélago transalpino de La Maddalena con la esperanza de trabajar y ganar dinero para financiar el resto de su viaje. Sin embargo, el exprofesor decidió quedarse allí.

El guardián de Budelli

Mauro Morandi llegó a la isla de Budelli en 1989, y conoció allí al guardián de la isla. El hombre estaba a punto de jubilarse, y el joven decidió sustituirle para cuidar este enclave paradisíaco. De hecho, la isla es un destino muy atractivo para los turistas, especialmente por su famosa playa rosa.

Desde entonces, Morandi recibió varias amenazas para que abandonara el lugar. Con la intención de desalojarlo, este pasado 2020, el presidente del Parque Nacional La Maddalena, Fabrizio Fonnesu, aseguró que el ermitaño llevó a cabo alteraciones ilegales en su cabaña, una antigua estación de radio construida en la Segunda Guerra Mundial. Pero una petición hecha al Gobierno italiano recaudó más de 70.000 firmas para que el hombre se quedara en Budelli, y lo consiguieron hasta ahora.

"Todavía veré el mar"

La presión de las autoridades ha logrado su objetivo, y el guardián de Budelli se verá obligado a abandonar este enclave después de 32 años cuidándolo. Lo anunció el propio Morandi, con un mensaje tranquilizador a todos los que lo han apoyado durante este tiempo.

"Mi vida no cambiará demasiado, todavía veré el mar...", asegura el exprofesor, que se mudará a un pequeño apartamento en la cercana isla de La Maddalena. "Me iré con la esperanza de que, en el futuro, Budelli esté protegido como lo he protegido durante 32 años", reza el comunicado subido a Facebook.