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Los langostinos son un marisco de consumo común / PIXABAY

Cómo tomar y mantener el marisco en buen estado durante verano

Para asegurar la seguridad al consumir este tipo de alimentos deben tenerse en cuenta una serie de factores relacionados con el tiempo y la temperatura

4 min

Los productos de mar son un recurrente de la época veraniega, especialmente en las zonas costeras y de playa. Entre ellos, el marisco es un clásico. El consumo seguro de este tipo de alimentos siempre va ligado a su correcto tratamiento y mantenimiento, especialmente cuando las altas temperaturas veraniegas pueden afectar  a su estado.

Para evitarnos una indigestión (o algo peor) al tomar marisco en verano, es importante tener en cuenta factores como su frescura, su procedencia y el proceso que lo ha llevado desde el mar a la mesa.

Optar por mariscos frescos

Para consumir marisco sin poner en riesgo la salud, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ofrece una guía para reconocer las piezas más frescas de los puntos de venta, un dato que reduce las posibilidades de que se encuentren en mal estado.

Esta institución aconseja observar las etiquetas para comprobar que los productos comprados han pasado controles de seguridad. Respecto a los bibalbos, como almejas, mejillones y ostras, recomienda inspeccionar las conchas. Las rotas o agrietadas no se deben comer porque pueden poseer bacterias en su interior. Además, explica que si se golpean ligeramente y se mueven o cierran, están vivos y frescos; si no, pueden estar muertos y en mal estado. Las langostas, cangrejos y mariscos similares más frescos son los que están vivos o se mueven aún. Si mueren, las patas dejan de moverse y su carne se descompone y empeora.

Cuidar la cadena de frío

El marisco siempre se tiene que mantener a baja temperatura y el calor del verano pueden ser un problema para ello si se dejan fuera de la nevera demasiado rato. Por ello es conveniente mantener la cadena de frío hasta el momento de su consumo y no que no pasen varias horas sin refrigeración si no se van a consumir.

Si están congelados, se pueden descongelar en el propio frigorífico para que no se atemperen demasiado por el calor al aire libre. Es muy recomendable dejarlo en la parte más baja de la nevera para que se descogenle lentamente y mantener, así, sus propiedades y sabor.

Usar los sentidos

Para garantizar un consumo de mariscos sin riesgo en verano, se pueden usar diferentes sentidos para percibir si están en buen estado.Se recomienda asegurarse de que tengan un color vivo, no apagado, que en caso de moluscos tengan cáscaras brillantes y también que estén cerradas de forma hermética o se cierren al tocarlas.

Además, el líquido que sale de ellas debe ser claro, abundante y con un ligero olor a mar, que no sea intenso o rancio. Si se toman en un restaurante y han sido previamente aderezados con limón u otros cítricos conviene vigilar que no se haya hecho esto para empañar su olor original.