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Expertos analizan los libros envenenados / CREATIVE COMMONS

Hallan tres libros envenenados en una biblioteca de Dinamarca

Las páginas de estos volúmenes estaban cubiertas por arsénico, un compuesto químico muy dañino para la salud

10.07.2018 10:56 h.
3 min

El análisis de tres volúmenes que contenían un sospechoso compuesto verdoso ha revelado que los libros analizados estaban cubiertos con grandes dosis de arsénico, un metaloide tóxico muy perjudicial para la salud. El hallazgo ha ocurrido por casualidad en una biblioteca de Dinamarca, cuando un bibliotecario y un químico examinaban volúmenes antiguos con el fin de encontrar textos inéditos entre aquellos que estuvieran fabricados con materiales reciclados. Para su sorpresa, Jakob Povl Holck y Kaare Lund Rasmussen, los trabajadores y autores que encontraron estos tomos de los siglos XVI y XVII, descubrieron algo totalmente distinto: unos volúmenes envenenados.

Después de intentar sin éxito traducir un texto latino de uno de los libros, que se encontraba cubierto con una especie de pintura verde muy densa entre sus páginas, ambos autores decidieron llevar los volúmenes al laboratorio para someterlos a un escáner de fluorescencia por rayos X. Así, lo que descubrieron acabó por resolver todas sus dudas: la pintura verde era realmente arsénico, un material tóxico y muy dañino para la salud

Veneno natural

El arsénico es reconocido como un potente veneno natural que puede causar graves problemas para la salud dependiendo de las dosis en las que se encuentre. Entre otras, este metaloide es responsable de causar síntomas y enfermedades como: irritación gastrointestinal y pulmonar, lesiones graves en la piel, diarrea e incluso cáncer.

Actualmente este elemento químico está catalogado como una de las sustancias más tóxicas del mundo, y por este motivo los investigadores se preguntan cuál podría ser la finalidad por la que se recubrieron los volúmenes con esa sustancia. Entre las principales conclusiones a las que se han llegado, los autores consideran que el motivo por el que se pudo llegar a tomar esa medida fue para evitar el deterioro de los libros y protegerlos contra las termitas y demás insectos. No obstante, y dado el peligro que puede causar la propagación de estos libros, los autores han informado así del seguimiento que se está llevando con estos volúmenes: “Ahora la biblioteca almacena nuestros tres volúmenes venenosos en cajas de cartón separadas con etiquetas de seguridad en un gabinete ventilado y planeamos digitalizarlos para minimizar el manejo físico”.