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Joan Albà, días después de su trasplante de corazón en el Hospital Clínic /CD

Joan Albà: Vivir con el corazón de otra persona

Vive gracias al trasplante de corazón al que fue sometido hace tres años y medio; asegura que es la 12ª oportunidad que le ha dado la vida

10 min

Joan Albà nació en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) hace 52 años. Su historia descubre el sufrimiento y el esfuerzo de toda una vida luchando por y contra su corazón. Desde el momento en que nació fue diagnosticado de una cardiopatía hipertrófica. A los 17 años, su corazón le dio un primer susto. Desde entonces, su enfermedad se agravó: otro colapso, de tres a cuatro microinfartos diarios y dos muertes súbitas. Solo se contemplaba una opción: un trasplante.

Hoy, tres años y medio después, califica de “milagro” lo sucedido y le da las gracias a los profesionales sanitarios del Hospital Clínic y a la familia del fallecido que donó el corazón que le ha dado la vida.

--PREGUNTA: ¿A qué edad te diagnosticaron la enfermedad?

--Al nacer. Nací con una cardiopatía hipertrófica. He estado controlado toda mi vida y aún así, a los 17 años, sufrí mi primer colapso. Intentaron operarme a corazón abierto para quitarme una parte de la musculatura del corazón que estaba agrandada. La operación tenía un riesgo de muerte del 90%, así que se descartó e intentaron controlarme mediante fármacos.

--RESPUESTA: Colapso. ¿A qué te refieres?

--Se habla de colapso cuando una persona sufre un desmayo, una arritmia, que en ese momento no se ha diagnosticado. Yo me desmayé, pero me recuperé al poco rato. 

--¿Cómo era tu vida?

--Mi vida ha estado siempre muy limitada. "Joan no puedes hacer esto", "Joan no puedes hacer lo otro..." En 2013, me diagnosticaron que tenía de tres a cuatro microinfartos al día. Para colmo, a mi hija pequeña se le descubrió que tenía la misma enfermedad. La cardiopatía hipertrófica, causada por el gen mih7. Un gen que también ha heredado mi hija mayor. Aunque ella no ha desarrollado la enfermedad.

--A partir de entonces, ¿qué pasó?

--A los 15 días tuve otro colapso. Me desmayé en la calle por culpa de un microinfarto. Estuve tendido en el suelo durante cinco minutos, pero me volví a recuperar. A raíz de ese momento, se me planteó implantarme el desfibrilador para cubrirme si se diera el caso de una muerte súbita.

--¿Cuándo se pone sobre la mesa la posibilidad de un trasplante de corazón?

--Cuando me implantan el desfibrilador. No obstante, me dijeron que estuviera tranquilo, que el desfibrilador me cubriría en caso de muerte súbita. Además, tenía que someterme a numerosas pruebas y a otros tantos chequeos de salud para reducir las posibilidades de rechazo. Una semana antes de los últimos exámenes, sufrí una parada cardiorespiratoria de 49 segundos. El desfibrilador consiguió reanimarme. A raíz de esta primera parada, fui ingresado en el hospital Clínic de Barcelona.

--¿Hubo más?

--Sí. Los médicos decidieron ponerme en lista para trasplante. Desde ese momento se abría un plazo de 12 meses en el que, en cualquier momento, iba a recibir una llamada diciendo que había un corazón para mí. Viví con esa ansiedad de no saber cuándo llegaría esa llamada. Pasaban los meses. No encontraban ningún corazón que se pudiese adaptar a mi organismo. Llegó la segunda muerte súbita. Duró seis segundos. Llevaba 18 meses en lista de espera y los médicos empezaron a sufrir. Estaba en las últimas.

Desfibrilador en un centro público
Desfibrilador en un centro público

--¿Tenías miedo a la intervención?

--No, en absoluto. Era una nueva puerta que se abría para seguir viviendo. Si tenemos en cuenta las fibrilaciones auriculares, los microinfartos y los dos disparos del desfibrilador, el trasplante era la oportunidad número 12 que me ha dado la vida. Soy un privilegiado.

--¿Cómo fue esa llamada?

--Llegó el 19 de setiembre de 2017. Dos años y cinco días después de entrar en lista de espera. A las 11 de la noche recibí una llamada del Clínic. "Joan, tenemos un posible corazón para ti".

--¿Cuánto tiempo pasa desde que te llaman hasta que entras en quirófano?

--Dos horas. Con mi familia nos habíamos organizado para que cuando nos llamaran, avisaríamos a una ambulancia para ir hasta el Clínic. Pero, eran las 11 de la noche, y mi mujer cogió el coche. A las 23:45h estábamos en el hospital y pocos minutos después de la 1 de la madrugada ya estaba en quirófano. El corazón llegó a la misma hora que yo entraba en quirófano.

--¿Cuántas horas duró la intervención?

--Alrededor de cinco horas. A las seis y pico de la mañana avisaron a mi mujer y a mis hijas de que todo había ido bien.

Puerta de acceso al Hospital Clínic / EP
Puerta de acceso al Hospital Clínic / EP

--¿Cuándo pudiste ver a tu familia?

--A las 7 de la mañana entraron a la uci. En ese momento, me retiraron una pequeña cantidad de anestesia para poder contestarles apretándoles la mano. A las 5 de la tarde me retiraron la sedación. A las 6 de la tarde me desintubaron. Los milagros existen y este fue uno.

--¿Cuáles fueron tus sensaciones?

--Al entrar y al salir del quirófano, alegría. Me desperté con la sensación de que mi corazón funcionaba constantemente. Como una máquina. Antes cada latido era diferente. Antes del trasplante, había gente que no entendía lo que era un trasplante me decía: "Ostras, Joan pero qué están pasando", me decían. Yo no podía pedir que nadie que nadie se muriese para darme a mi la vida. Esta familia que ha donado el órgano ha perdido al familiar que más querían. Todo mi respeto y mi cariño a estas familias que en su peor momento, nos regalan la vida.

--¿Cómo es tu vida después del trasplante de corazón?

--Mi vida cambio desde ese momento del trasplante. Tengo mucha voluntad y eso me hizo salir adelante. Me iba poniendo metas. Al tercer día ya me podía sentar, al quinto ya caminaba por el pasillo. Al décimo, anduve 2,5 km por la planta del Clínic. A la tercera semana ya me dejaron salir a caminar. Descubrí que caminar es increíble y que no me cansaba. A fecha de hoy, 3 años y medio después de trasplantarme, todavía no sé lo que es cansarme. Nunca había tenido esta calidad de vida. Me permite jugar a tenis, salir a caminar quilómetros. Además, la calidad de vida y la tranquilidad que ha ganado mi familia.

--¿Vives con limitaciones?

--Con cuidados. Tengo que prestar especial atención a la comida. Debo evitar comer cosas crudas y de hacerlo, tienen que estar previamente congeladas. Si como frutas o verduras tengo que lavarlas previamente con amukina. Los trasplantados estamos inmunodeprimidos: tomamos medicación y cortisona para tener las defensas lo más bajas posibles para que el cuerpo no genere rechazo al órgano trasplantado. Antes tomaba 22 pastillas y no podía hacer nada, ahora tomo otras tantas y puedo hacer lo que quiera.

--Formas parte de un grupo llamado Cremallera

--Sí, un grupo de gente que está en Facebook y Whatsapp que o bien ha sufrido un trasplante o bien está en lista de espera. Aquí nos hacíamos todas las preguntas que no hacíamos a los médicos. Recuerdo que cuando llegas a casa después del trasplante eres como un bebé, no sabes cómo actuar.