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El 'influencer' francés Cyril durante su reto con las bolas de gel / TWITTER

Un 'influencer' atasca las tuberías de todo su pueblo con su último reto

El ayuntamiento lo denunciará tras lanzar miles de bolas de gel por el desagüe y taponar hasta el alcantarillado del municipio

6 min

El tiempo pasa, las cosas cambian y, con ello, los influencers y los aspirantes a serlo. Mientras antes esperaban los retos o se movían por hashtags, ahora se retan a ellos mismos a cometer las estupideces. Uno de ellos ha sido un influencer francés llamado Cyril, al que su último reto se le ha ido de las manos con consecuencias catastróficas.

La necesidad de sobresalir del resto para captar la atención y a nuevos seguidores, muchas veces, termina en desastre. Cyril es prueba de ello, tras tratar de llenar su bañera de bolitas de gel para fotografiarse con ellas... y ha terminado atascando las tuberías de todo el pueblo en el que reside, hasta estar pendiente de juicio tras reunirse con el alcalde del municipio.

El experimento salió mal

Cyril empezó el reto llenando un vaso con cuatro perlas mostrando que, al pasar un rato en remojo, aumentaban su tamaño. No tuvo mejor idea que la de llenar su bañera con ellas y sacarse una foto... pero se le atascó. Debió pensar, gracias al comentario de uno de sus seguidores, que lo mejor era tirarlas por el váter.

"El váter lo traga todo", le debieron decir. Pero el resultado fue embozarlo e inundar de agua el baño. Luego encontró la solución: tirarles sal. Pensando que ya lo tenía solucionado, grabó cómo echaba sal en ellas y esperaba, de nuevo, unos minutos a que absorbiera el agua. Tras la espera, mostraba cómo el desagüe funcionaba con normalidad... hasta que éste empezó a escupirle suciedad y bolitas. 

Bolas de gel con su tamaño antes y después de entrar en remojo / TWITTER
Bolas de gel con su tamaño antes y después de entrar en remojo / TWITTER

Cada vez con más problemas

A grandes males, grandes remedios. Si las tuberías no tragan, lo hará el aspirador. Y así trató de solucionarlo, pero no duró ni un minuto en estallar el aparato y empezar a salir humo de su interior: se había quedado sin aspirador. Cuando creía que la cosa estaba ya en lo más bajo, llegaron los vecinos a la puerta.

Una vecina de Cyril habló con él mostrándole las bolitas que salían del desagüe de su casa, otro tiene las tuberías del jardín llenas de las perlas... Hasta arriba de bolas estaba el vecindario. Cyril, ante tal caos, decidió sacar a pasear a su perro por el barrio y airearse, pero terminó derrumbado: su calle, inundada de agua hasta el prado y la alcantarilla a rebosar de perlas de gel.

El pueblo está obturado

Los vecinos, sabiendo que el culpable era él, se sumaron en denuncias y quejas hacia Cyril. Otros optaban por presentarse en su casa para increparlo. Cada día que pasaba aumentaban sus problemas y su desesperación hasta llegarse a plantear el desaparecer. Otra opción era ir recogiendo las bolas una a una, pero a groso modo suponía agacharse unas 250.000 veces...

Pero en uno de sus últimos paseos, con el pueblo ya por completo obturado, le llegó el aviso que más temía: el alcalde del pueblo lo citó en el ayuntamiento. Algo que no ha terminado demasiado bien, puesto que Cyril está a la espera de ser juzgado y él mismo se ve en prisión por lo que ha hecho. Algo que sus seguidores le responden con el humor que buscaba con su insensatez.