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Kim West y Ben Ford, la madre y el hijo que se enamoraron / REDES

Un hombre le confiesa a su esposa que está enamorado de su madre biológica

Kim West dio a su hijo en adopción y 30 años después se reencontraron y sufrieron lo que se conoce como "atracción sexual genética"

3 min

Una historia de amor de película. Eso es lo que han sentido Kim West (57) y Ben Ford (38) tras 30 años separados. La mujer dio en adopción a su hijo, pero cuando el hombre quiso conocer sus orígenes, le terminó confesando a su esposa que se había enamorado de su madre biológica

La mujer londinense se quedó embarazada a los 19 años, cuando aún estudiaba en California. Pero 29 años después, su hijo se puso en contacto con ella para conocerla y decidieron reencontrarse. Al parecer, la conexión fue tan fuerte entre ellos que desarrollaron lo que se conoce como "atracción sexual genética".

Atracción sexual genética

"Cada vez que tenía relaciones sexuales con mi esposa, me imaginaba que era mi madre, sino no hubiese podido excitarme", describió el propio Ford. Es por eso que le terminó confesando a su mujer que se había enamorado de su madre biológica. De hecho, le reconoció: "Tenemos un sexo alucinante".

Muchos fueron los que criticaron esta relación, incluida la mujer de Ben. Pero ellos lo tenían claro: querían tener una relación e incluso un hijo: "Sé que la gente va a decir que somos repugnantes, que debemos ser capaces de controlar nuestros sentimientos, pero cuando uno es golpeado por un amor que te consume, estará dispuesto a renunciar a todo por él".

Historia clandestina

A ojos legales, esto se puede considerar incesto, algo que es ilegal en en el estado de Michigan. Motivados por la presión y las críticas, la pareja decidió pasar a la clandestinidad y desaparecer. De hecho, desde 2017 no hay datos certeros sobre ellos y se desconoce su paradero actual. 

Poco se conoce sobre la atracción sexual genética, más que se produce entre hermanos, medio hermanos, primos y los hijos adoptados y sus padres biológicos cuando estos se reencuentran después de mucho tiempo. El caso de Kim y Ben. Según los psicólogos, "cuando un adulto-niño y su padre biológico finalmente se encuentran, el cerebro tiene dificultad para asociarse entre sí como familia. Al compartir aspectos físicos similares y gustos, eso se acopla con sentimientos de intimidad y sexualidad".