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Puntos que conectan gentilicios en el mundo / TheAndrasBarta EN PIXABAY

Estos son los gentilicios menos conocidos del mundo

La forma de denominar a los habitantes de un lugar puede ser tan curiosa como los ejemplos que te mostramos a continuación

Noelia Hontoria
5 min

La RAE explica qué es un gentilicio con tres definiciones: “Que denota relación con un lugar geográfico”, “Perteneciente o relativo a las gentes o naciones” y “Perteneciente o relativo al linaje o familia”. Normalmente, en la práctica relacionamos esto con la forma de llamar a los residentes o naturales de un lugar concreto, una ciudad, un pueblo o un país. Catalanes de Catalunya, valencianos de Valencia o madrileños de Madrid, son un ejemplo de ello.

Estos gentilicios suelen llevar una lógica a la hora de formarse y habitualmente contienen el inicio del nombre de la ciudad con el sufijo -ense, -eño o -ino. Pero, en otros casos, su formación no responde a ninguna norma ortográfica y es mucho más difícil averiguarlo si no se tiene previamente en conocimiento. Algunos de los menos conocidos del mundo están formados a raíz de palabras totalmente diferentes. Y, aunque normalmente responde a algún motivo histórico o cultural, pocas veces se conoce la historia que hay detrás de ellos.

Gentilicios raros de España

En este sentido, en España es posible encontrar multitud de gentilicios de lo más peculiares y sorprendentes. Por ejemplo, una persona de Almuñécar (Granada) se denomina sexitano. La lógica de esta denominación reside en el primer nombre que recibió la ciudad en sus orígenes, Sexi. Algo similar a lo que sucede con los naturales de Lugo, lucenses, derivado de Lucus Augusti, el nombre romano de la ciudad.

Pero, además de esto, también hay graciosos que pueden dar lugar a una sonrisa. Por ejemplo, los trabuqueños de Morón de la Frontera (Sevilla), los trasquilados de Yunquera de Henares (Guadalajara), los conejeros de Villaconejos (Madrid), los chichilindris de Arroyo de la miel (Málaga) o los callosinos de Callosa del Segura (Alicante) son algunos de los raros y poco comunes de España que, siga o no una lógica etimológica o cultural, son sin duda muy curiosos.

Manos del mundo / Stokpic EN PIXABAY
Manos del mundo / Stokpic EN PIXABAY

Gentilicios raros del mundo

Pero abriendo las fronteras y mirando fuera de España, también hay otros poco conocidos, no necesariamente graciosos o curiosos, pero que viene bien apuntar para no meter una patada al diccionario si en alguna ocasión existe la necesidad de designar del modo correcto a los habitantes de dicho lugar. Por ejemplo, es fácil apostar y ganar a que poca gente conoce los de Jerusalén, Madagascar o Sri Lanka, debido precisamente porque no sigue la lógica del sufijo -ense, -eño o -ino.

En estos tres casos concretos que se acaban de comentar, la respuesta se ofrece a continuación. Los malgaches son los habitantes de Madagascar, los jerosolimitanos son aquellos naturales de Jerusalén y los ceilaneses son los procedentes de Sri Lanka. Más ejemplos: los neerlandeses proceden de los Países Bajos, los kazajos de Kazajistán, los lusos de Portugal, ridzenes de Riga, los antiguanos de Antigua y Barbuda y los conejeros de Lanzarote, un buen ejemplo de que en España también hay gentilicios raros.

Lo más populares

Pero, aparte de los nombres oficiales, en muchas ciudades y países se les denominan a sus habitantes o naturales con que, sin ser oficiales, se siguen utilizando a menudo de manera coloquial. Por ejemplo, los gatos de Madrid, debido a la relación de la ciudad con este animal. Los catrachos son los naturales de Honduras, un nombre que viene del pasado de las tropas xatruches asociadas al general Florencio Xatruch que estuvo en el país en el siglo XIX.

También en América del Sur se encuentran unas denominaciones similares, como los boricuas de Puerto Rico, llamados así por la isla Boriken, honorífica del dios de la cosecha. Lo curioso en este caso es que boricua es el nombre oficial, pero se suele llamar a sus habitantes simplemente Puerto riqueños. Es decir, en este caso sucede al contrario de lo habitual. Los cachacos, por su parte, son los naturales de Bogotá (Colombia), que viene de la época antigua, cuando se utilizaban dos denominaciones para los bogotanos: rolos a quienes no tienen padres naturales de la ciudad y cachacos a quienes sí tenían sus raíces 100% puras.