Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Un cementerio romano aparece con tumbas de fetos abortados y el nombre de sus madres / EFE

Escándalo por la aparición de tumbas de fetos abortados con el nombre de las madres

Las mujeres denuncian que los responsables de estas acciones violan los derechos humanos y su privacidad

3 min

Francesca, una mujer de 36 años, no pudo creer lo que vio la semana pasada en su visita al cementerio romano de Prima Porta. En una cruz estaba escrito su nombre y bajo ella estaban enterrados los restos del feto de una hija nonata, tras haber abortado en 2019 después de que los médicos le dijeran que habían malformaciones y que no sabían si el bebé podría sobrevivir.

La sorpresa ha sido aún mayor cuando se ha descubierto que unas 100 mujeres se han encontrado con una situación similar y en distintas partes del país. Todas ellas, se han unido y con el grupo activista Differenza Donna han presentado una denuncia ante la Fiscalía de Roma.

Sin consentimiento

La denuncia reporta cientos de tumbas con restos de fetos abortados, un hecho que viola los derechos humanos y la privacidad de las mujeres. Aunque la ley italiana permite el entierro de estos si se producen después del tercer mes de gestación, las afectadas reclaman que no pongan los nombres de las mujeres que han tenido que pasar por este momento.

Algunas denunciantes, como Francesca, aseguran que los hospitales donde se les practicó el aborto les habían dicho que habían tirado el feto a la basura. Otras, incluso firmaron un papel en el que pedían explícitamente que no se llevara a cabo el entierro de los nonatos. Y aún así, el cementerio de Prima Porta cuenta con una zona llamada Jardín de los ángeles, donde estan algunos de esos fetos enterrados junto a niños fallecidos.

Nombres y fechas falsas

Las mujeres que se han encontrado con esta situación lamentan que alguien también les haya puesto nombre a los fetos o fechas de nacimiento, cuando nada de eso sucedió. Por su parte, los responsables del camposanto alegan que ellos no han dado ningún permiso para que se llevara a cabo esta práctica, aunque admiten que algunas personas, con el paso del tiempo se arrepienten y escriben sus nombres en las cruces.

No es la primera vez que pasa un hecho así en Italia. En 2001, una situación similar se reportó en cementerios de Turín y otras localidades del norte de Italia donde se descubrió que se realizaban entierros de fetos abortados sin el consentimiento de las mujeres.