Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Niño jugando al fútbol con calzado deportivo / Markus Spiske en UNSPLASH

Errores a la hora de escoger el calzado infantil que puede dañar la salud de los pies

Es importante prestar especial atención a la composición de los materiales y a la talla adecuada para cada niño

Victoria Herrero
6 min

Durante meses el niño ha ido de brazo en brazo y apenas gateaba por el suelo. Es cuando llega el momento de sus primeros pasos y el menor se arranca a andar cuando los padres deben ir pensando en comprar el calzado que más se ajusta a las necesidades de ese pequeño que hace tan solo unas semanas era un bebé.

Una decisión que no puede ser tomada al azar o solo en base a gustos de moda o a una cuestión económica. En juego está la salud de los pies del niño que además ahora está en un constante crecimiento. Para evitar errores a la hora de comprar zapatos o zapatillas para el más pequeño de la casa es importante seguir estos consejos y acudir siempre a un establecimiento especializado para recibir el mejor asesoramiento al respecto. 

Lo barato sale caro

Un dicho popular que en el caso del calzado infantil no solo afecta al bolsillo, sino también a la salud de los pies de los más pequeños. Y es que, en ocasiones no es adecuado optar por comprar el modelo más ajustado de precio sin tener en cuenta si ese zapato es apto para su edad, si le sujetará bien el pie y el tobillo para que no haya torceduras u otras lesiones o si se le estropeará en apenas unos días. Además, muchas de estas prendas más baratas en ocasiones están fabricadas con materiales que pueden ser tóxicos.

En este caso conviene invertir algo de dinero en este aspecto y no dejarse llevar por un calzado con forro sintético que no resulte ni adecuado ni cómodo. El consejo entonces es adquirir prendas hechas de piel, con un contrafuerte armado para que el pie vaya sujeto y permita el desarrollo de esta parte del cuerpo en continuo crecimiento a estas edades. 

¿Qué talla?

Como en el caso de los adultos con cualquier prenda, ya sea de ropa o de calzado, la talla debe ser la adecuada a esa persona. No hace falta recordar el riesgo que tiene, para los más pequeños, que lleven unas zapatillas demasiado apretadas y de un número menor al suyo ya que le impedirá llevar los dedos correctamente estirados. 

De la misma manera, otro error (con esa falsa idea de que les dure más tiempo y ahorrarse algo de dinero) es comprar un modelo demasiado grande. Es cierto que los niños no paran de crecer, pero no por ello hay que elegir un calzado muy amplio donde el pie vaya suelto, le vaya bailando continuamente o se le salga del zapato. Comprar la talla adecuada hará que esta extremidad inferior esté en su sitio en lo referente tanto al talón como a los dedos o al arco del pie. 

Comprar un solo par por temporada

No es necesario llenar todo el armario del niño con decenas de modelos que incluso algunos ni le dará tiempo a estrenar; pero, de la misma manera tampoco se puede comprar apenas un par de zapatos, unos para el invierno y otros para el verano. Si este complemento con el devenir diario se estropea con más facilidad en comparación con otras prendas de ropa, en el caso de los niños ese trote se multiplica considerablemente.

Además, hay que tener en cuenta que el niño debe tener calzado de repuesto por si este se moja, se estropea o se rompe. De la misma manera, no es lo mismo vestir los pies para hacer deporte o pasear por la playa en verano, que para esas ocasiones en las que la familia acude a una cita más formal. Cada momento requerirá un tipo de zapato distinto. 

Botas de niño, un modelo de calzado infantil / Sven Brandsma en UNSPLASH
Botas de niño, un modelo de calzado infantil / Sven Brandsma en UNSPLASH

Heredados de sus hermanos mayores

Otro de los fallos que se suele cometer a la hora de vestir a los niños. No hay ningún problema en heredar ropa que esté en buen estado y haya pertenecido a un hermano mayor. En ocasiones es la mejor opción si el presupuesto es más bien reducido y hay prendas por casa que apenas se han puesto. Sin embargo, no se debe seguir esta máxima cuando se trata de un complemento como el calzado ya que en este caso cada modelo se ajusta a unos pies determinados y necesita, por tanto, una horma distinta. 

Es más, el problema trae consigo el hecho de que se trata de una prenda que en la mayoría de las ocasiones ya estará desgastada y deformada en la zona del talón, el empeine o de la plantilla por lo que puede provocar futuros problemas en la espalda o en las articulaciones de los pequeños, entre otras dolencias. Solo podría heredarse un modelo que haya sido usado en un único momento (por ejemplo, en una celebración religiosa) y siempre y cuando se compruebe que no está deformado, no tiene pliegues en el empeine o en la puntera o el talón no haya desgaste.