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Virus, esferas sigilosas / PIXABAY

¿Qué son las esferas sigilosas?

Este conjunto de virus posee unas características que los vuelve indetectables en nuestro sistema inmunológico

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Un grupo de investigadores del Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos ha descubierto un tipo de virus que es capaz de pasar desapercibido por nuestro sistema inmunológico. A este conjunto de enfermedades es a lo que han bautizado como esferas sigilosas, y su peculiaridad reside en que estas esferas o vesículas conforman un grupo de hasta 40 virus recubiertos de una capa de grasa que el sistema inmunológico no percibe como amenaza, provocando de esta forma que se conviertan en unos enemigos muy peligrosos.

Hasta ahora se creía que el proceso de actuación de un virus comenzaba infectando una célula y que a partir de ahí el proceso de infección se iba volviendo mayor, expandiendo el virus por nuestro cuerpo o por una determinada zona de él. Sin embargo, este nuevo descubrimiento hace temblar los esquemas de este procedimiento. Ahora no sólo se ha encontrado un tipo de virus que es indetectable para el organismo, sino que, además, estos virus viajan en grupo, dentro de estas esferas sigilosas, convirtiéndose en aún más poderosos.

Capa de invisibilidad

Las esferas sigilosas cuentan con la ventaja de que poseen una capa de invisibilidad que hace que el sistema inmune se vuelva vulnerable. Por este motivo, al pasar desapercibidos, los virus consiguen propagarse en grandes cantidades y desarrollan una mayor capacidad de ataque. Después de comprobar sus efectos en animales, así explicó sus conclusiones el doctor Altan-Bonnet: “Los animales que recibieron las vesículas contrajeron la enfermedad mucho más rápido y tenían síntomas mucho más severos. Creemos que estando dentro de las vesículas los virus se vuelven invisibles y tardan más tiempo en ser reducidos por el sistema inmunológico”.

Ahora bien, la gran pregunta de los investigadores pasa por cómo combatir a estos enemigos. Actualmente no existen tratamientos concretos que puedan paliar los efectos de las esferas sigilosas. “Es una duda importante que hay que resolver, pero el hallazgo demuestra lo poco que sabemos sobre algunos de los aspectos más fundamentales del ciclo de vida de un virus”, comenta al respecto Jonathan Ball, profesor de virología en la Universidad de Nottingham.