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Cinturón de asteroides alejados de la Tierra / UKT2 EN PIXABAY

¿Cuáles son los dos últimos misterios que pueden afectar al futuro de la Tierra?

Se han descubierto indicios de que podría haber vida extraterrestre y de que un asteroide de gran tamaño viaja a la deriva

Carlos Losada
6 min

El año 2020 no está dispuesto a despedirse sin dar noticias de toda índole, incluidas la posibilidad de que alguien o algo envíe señales de radio desde un planeta lejano o de que haya un gran asteroide pululando por el Sistema Solar sin saber dónde está o a qué lugar se dirige.

Ambos misterios han levantado suspicacias en la última semana y tienen muy entretenidos a quienes observan con anhelo la bóveda estrellada cada noche.

La señal de radio

Sin duda el más emocionante de los dos es el referente a la señal de radio que se ha detectado durante más de un año, ya que alimenta el deseo de muchas personas de constatar que hay vida extraterrestre y que, además, esta es inteligente.

Sin embargo, no hay ningún indicio que demuestre esto, al menos por ahora, ya que simplemente se trata de una señal sin ningún repeticiones u orden que demostrara que detrás de ella están seres alienígenas.

Bastante “cerca”

Al parecer, dicha señal tiene su origen en la estrella más cercana al Sol, es decir, Próxima Centauri, enana roja que se encuentra a 4,24 años luz, una distancia que el reactor más rápido de la Tierra tardaría en recorrer unos 9.000 años. Por lo tanto, ese “cerca” se refiere a si se compara con la inmensidad del cosmos.

Según ha informado el periódico The Guardian, se trata de un haz de ondas de radio de 980 MHz, las cuales están asociadas a una fuente natural o, en el caso de nuestro planeta, humana. Y ese es precisamente el argumento al que se aferran los más esperanzados en que sea la clave para saber si hay vida extraterrestre.

Representación de uno de los planetas / Lumina Obscura EN PIXABAY
Representación de un planeta / Lumina Obscura EN PIXABAY

Dos planetas

Cabe señalar que Próxima Centauri tiene dos planetas orbitando y que uno de ellos podría tener las condiciones para ser habitable (lo que no es sinónimo de que esté habitado). No obstante, según recogen algunos científicos, se hace complicado pensar que las dos únicas civilizaciones que se conocieran en una galaxia de 400.000 millones de estrellas fueran vecinas.

Asimismo, la señal de radio puede deberse a cualquier otro fenómeno que no fuera tecnológico o que se trate de alguna interferencia que llega de algún modo. Por lo tanto, no hay que lanzar las campanas al vuelo, ya que las probabilidades de que sea una comunicación de seres de otro planeta parece, cuanto menos, poco probable.

El asteroide perdido

Por otro lado, parece ser que por el Sistema Solar podría estar moviéndose un asteroide de grandes dimensiones. Esto es lo que han descubierto después de analizar durante más de una década los restos de un meteorito que cayó a la Tierra hace doce años.

Denominado como Almahata Sitta, se precipitó en el desierto de Sudán destruyéndose en más de 600 fragmentos. Y ahora han llegado a la conclusión de que podría ser parte de un asteroide mucho mayor.

Igual que Ceres

Los científicos se han aventurado a señalar que podría tener el tamaño de Ceres, un planeta enano que se halla en el cinturón de asteroides que hay entre Marte y Júpiter. Sin embargo, aún no lo han localizado, ya que resulta muy complicado dar con un cuerpo de esas características en la inmensidad del Sistema Solar.

Es más, también podría haberse dado el hecho de que se hubiera terminado por desintegrar y que ya no existiera, de modo que, como resulta obvio, sería imposible dar con él.

¿Cómo lo han sabido?

Al parecer lo que les ha hecho pensar que se trataba de un meteorito distinto fue su composición mineral, ya que era única, dado que esos minerales solo se habían podido formar a temperaturas y presiones de nivel intermedio, algo que suele suceder en los asteroides pero no en los planetas. Es más, en su composición encontraron anfíbol, un componente que podría describirse como cristales hidratados que no están presentes en otros meteoritos que han caído sobre la superficie terrestre.

Sea como fuere, ninguno de los dos misterios que han llegado en las postrimerías de este 2020 parece tener una solución a corto plazo: por un lado, por la dificultad que entraña conocer el origen concreto de la señal de radio; y por otro debido a las complicaciones de detectar un cuerpo que no emite energía en el espacio exterior. Quizás en 2021 lleguen las respuestas...