Barbuda, una de las islas de ensueño que los viajeros deben tener en cuenta para sus escapadas de 2019 / VIAJEROSPIRATAS

Barbuda, una de las islas de ensueño que los viajeros deben tener en cuenta para sus escapadas de 2019 / VIAJEROSPIRATAS

Curiosidades

Diez islas de ensueño para visitar una vez en la vida (como mínimo)

Enclaves marinos como Roatán, Formentera y Vis destacan por su frondosa naturaleza o la claridad de sus aguas, entre otras características

6 diciembre, 2018 16:00

Relajarse, olvidarse de las preocupaciones y evadir la ajetreada vida cotidiana es lo que tantos quisieran para sus vacaciones. Y mejor aún si el destino en el que se encuentra esa tranquilidad es un verdadero paraíso terrenal.

Como por ejemplo, alguna de las islas de ensueño que los expertos de ViajerosPiratas proponen como destino.

Islas Berlengas (Portugal)

Estas islas están repletas de impresionantes acantilados naturales, recovecos y grutas. Sus características paradisíacas les han hecho ser catalogadas como Reserva Natural por la Unesco.

Berlenga Grande, la única visitable de las tres que componen el archipiélago y situada a 45 minutos en bote del puerto de Peniche, tiene dos rutas señalizadas para recorrer sus escasos dos kilómetros de longitud. Es muy recomendable la visita al faro del Duque de Bragança, en activo desde mediados del siglo XIX y desde el que se tienen las mejores panorámicas de la isla.

Formentera (España)

La menor de las Baleares, separada por sólo doce millas de navegación de su hermana Ibiza, tiene una atmósfera pausada, una exquisita gastronomía y vestigios de su pasado hippie.

Los mejores planes para visitar esta isla son recorrer sus calas, faros y pueblos en bici por los 32 circuitos verdes. Aunque tampoco es descartable relajarse en la tumbona admirando una de las aguas más cristalinas y puras del Mediterráneo. La mejor época del año para descubrirla es primavera o en otoño, cuando la calma retorna a sus espectaculares calas.

Formentera / VIAJEROSPIRATAS

Formentera / VIAJEROSPIRATAS

Formentera / VIAJEROSPIRATAS

Roatán (Honduras)

Rodeada de aguas cristalinas color turquesa y con uno de los fondos marinos más impresionantes de América, esta isla hondureña tiene, además, playas de infarto con arenas increíblemente blancas y un pasado rico en historia: el mismísimo pirata Morgan la usaba como escondite.

Es recomendable alquilar una moto para recorrer la isla desde el West End hasta Santa Elena, ya que los viajeros se encontrarán por el camino con cocoteros, plantaciones de papaya y orquídeas silvestres. Todo un espectáculo natural.

Islas Gili (Indonesia)

Cada una de las tres islas Gili tiene su personalidad propia. La más grande, Gili Trawangan, es la preferida de los más jóvenes por sus numerosos bares y ambiente festivo. Pero los que busquen tranquilidad y lugares más íntimos pueden optar por Gili Meno o Gili Air.

Estas dos últimas islas cuentan con playas vírgenes y espectaculares arrecifes de coral. "No te pierdas el gran columpio que se ha instalado en la isla más occidental, ¡las vistas son alucinantes!", comentan desde el portal.

San Andrés (Colombia)

Es el ersultado de combinar la influencia española, inglesa y de piratas y corsarios. Esta isla de ensueño situada a 700 kilómetros de la costa colombiana tiene una magia inigualable, unos paisajes exuberantes y toda la sabrosura del Caribe.

Sus habitantes bailan al ritmo del reggae, su mar es azul turquesa pero también verde y a veces lila, tiene un fondo marino envidiable y las compras son libres de impuestos. El viajero que visite San Andrés no puede marcharse si ver el hoyo soplador o el cercano islote de Johnny Cay, además de probar sus famosos coco locos

Antigua y Barbuda

Un marcado acento inglés, carreteras estrechas, pintorescas calas y coloridas aldeas es lo que se puede encontrar en este binomio de islas caribeñas. Los adictos a las playas y a los paisajes rebosantes de cocoteros encontrarán el cielo en estos dos pequeños enclaves.

Antigua cuenta con 365 playas --una diferente para cada día del año--, a cada cual más paradisíaca. Barbuda sorprende por el suave tono rosa de su arena y por la apacible soledad que le otorgan sus escasos nueve habitantes por kilómetro cuadrado.

Vis (Croacia)

Situado en el mar Adriático a pocos kilómetros de Split, este enclave marino croata rebosa de playas con aguas cristalinas, acantilados que dejan sin aliento y naturaleza salvaje.

La playa Stiniva de Vis ha sido elegida como el litoral más bello de Europa, escondida entre dos imponentes montañas y sólo alcanzable a pie o en barco. Autenticidad, naturaleza y tranquilidad es lo que ofrece esta isla, que abrió sus puertas a los turistas hace apenas 29 años.

Vis / VIAJEROSPIRATAS

Vis / VIAJEROSPIRATAS

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Contoy (México)

Un verdadero santuario natural, con playas vírgenes y toda la tranquilidad de una isla que aún no ha sido presa de las grandes cadenas hoteleras. Así es Contoy. No tiene ningún hotel y sus visitantes, limitados a 200 por día, acceden a ella en barco desde Isla Mujeres o Cancún.

Bucear entre langostas, crustáceos y relucientes corales, admirar la diversidad de aves marinas o simplemente relajarse en la playa al caer el sol son algunas de las actividades de esta lejana y paradisíaca isla.

Palawan (Filipinas)

Este pedacito de tierra repleto de vegetación y rodeado de arrecifes y acantilados de piedra caliza fue elegido como la porción insular más bella del mundo durante tres años consecutivos. Su capital, Puerto Princesa, es la ciudad más atractiva de Filipinas. A caballo entre lo natural y lo urbano, tiene un coqueto centro colonial rodeado de bellas playas y exuberantes bosques centenarios.

Y no hay que perderse la joya de la corona: el río subterráneo navegable más largo del planeta, una de las siete maravillas del mundo moderno, además de Patrimonio de la Humanidad.

Vieques (Puerto Rico)

Rica en manglares, bosques y playas, Vieques es una de las bahías bioluminiscentes de mayor intensidad en el mundo. Conocida afectuosamente como Isla Nena, es ideal para sumergirse en el estilo de vida isleño, recorrer más de una docena de calas y sumergirse en sus aguas cristalinas.

Aquí, los días se pasan entre arrecifes de coral e historias de piratas. Las noches son fluorescentes gracias a los dinoflagelados, pequeñas criaturas que brillan bajo el agua.