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Estatua del tamborilero de El Bruc / Jordiferrer EN CREATIVE COMMONS

Descubriendo El Bruc y la historia del famoso tambor

La leyenda del tamborilero es el mayor atractivo de este municipio, pero no el único para el visitante

Carlos Losada
6 min

A unos 47 kilómetros de Barcelona y a una altitud de 452 metros sobre el nivel del mar se halla el municipio de El Bruc, un lugar conocido por la famosa leyenda del tamborilero, la cual se gestó al comienzo de las invasiones napoleónicas de la España de 1808.

Como no podía ser de otro modo, todo lo relativo a este pasaje histórico más o menos verídico conforma uno de los grandes atractivos turísticos de esta población situada bajo la impresionante montaña de Montserrat. Sin embargo, no es el único.

Las batallas del Bruc

Para saber de dónde viene la leyenda del tambor del Bruc o Tamborilero del Bruc hay que viajar hasta comienzos de 1808, cuando el ejército francés entró en Cataluña y los subordinados de Napoleón Bonaparte comenzaron a gobernar la zona. Esto no gustó nada a los catalanes de la época, que vieron cómo se resentían sus actividades económicas y no eran muy amigos de las ideas revolucionarias que llegaban del país vecino.

Así que en junio de 1808, un mes después del levantamiento popular que se dio en Madrid, los ánimos estaban lo suficientemente caldeados como para hacer frente al ejército francés. Y eso sucedió el 6 de junio, día en el que se libró la primera Batalla del Bruc, la cual cayó del lado español, cuyo ejército estaba formado por voluntarios somatenes catalanes y profesionales de origen suizo.

La leyenda del tambor

La segunda de las refriegas se produjo el día 14 de junio. En esta ocasión los francesse no iban a ser sorprendidos en una emboscada, sino que sabían que se enfrentarían a combatientes decididos a derrotarlos. Y lo volvieron a hacer. A pesar de estar comandadas por el experimentado general Joseph Chabran, sucumbieron al empuje de los españoles, con los tercios de Lleida y Tárrega al frente.

Claro que cuenta la leyenda que las paredes de Montserrat tuvieron mucho que ver en que los franceses se batieran en retirada. Y es ahí donde entra el famoso tambor, ya que fue un muchacho llamado Isidro Llusá y Casanovas quien con su infatigable aporreo hizo creer a las tropas napoleónicas que se estaban enfrentando a un gran número de catalanes.

El chico de Sampedor

Isidro solo tenía por entonces 17 años (moriría en 1809) y su figura es la más importante en El Bruc. No en vano, este tamborilero nacido en Sampedor (Barcelona) cuenta con una estatua en el municipio, la cual es uno de los atractivos turísticos que todo conocedor de la leyenda desea visitar cuando acude a esta población.

Es tal el interés que ha suscitado a lo largo de los dos últimos siglos que en el año 2013 un grupo de investigadores pertenecientes a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona estudió la zona y llegó a la conclusión de que el Timbaler del Bruc asustó a las tropas francesas justo bajo el cerro de Les Torres de Can Maçana, el cual se encuentra junto al macizo de Montserrat.

Vista panorámica Desde Montserrat / Alexandar Vujadinovic EN CREATIVE COMMONS
Vista panorámica Desde Montserrat / Alexandar Vujadinovic EN CREATIVE COMMONS

Qué ver en El Bruc

Además de la citada estatua, el viajero que se acerca a esta localidad barcelonesa suele acudir al Museo de la Montaña de Montserrat del Bruc, donde encuentra todo lo relacionado con la leyenda y diversas colecciones sobre la escalada montserratina, uno de los grandes atractivos del macizo montañoso.

Asimismo, también resulta recomendable hacer un recorrido por la Iglesia Parroquial de Santa María, la cual destaca por su campanario románico, por su ábside y por las pinturas románico-góticas que alberga; y por la Torre del Telégrafo, también llamada Castillo Ferran, un lugar con una gran carga histórica por situarse en una zona de paso estratégica.

Senderismo en El Bruc

Finalmente, una de las actividades más populares de la zona donde se asienta El Bruc es el senderismo, dada la proximidad del macizo montañoso y la gran cantidad de rutas a pie que se pueden realizar desde el propio municipio. Una de ellas es el Camino de las Batallas, cuyo nombre deja bien claro el área que se va a recorrer.

El trayecto comienza en el edificio de Can Casas, lugar donde se halla el ayuntamiento actual, y termina en Can Maçana, a 715 metros de altitud. Durante el recorrido, el caminante podrá comprobar las zonas en las que se desarrollaron las famosas batallas e incluso imaginarse el sonido del tambor que el joven Isidro hizo tocar hace más de 200 años para ahuyentar al poderoso ejército francés, invicto en nuestro territorio hasta la fecha.