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Pareja dándose un beso / Jenny Marvin en UNSPLASH

Algo más que un acto de cariño: curiosidades que se esconden tras un beso

Este sencillo gesto desencadena una serie de reacciones químicas y físicas un tanto peculiares

Victoria Herrero
6 min

Igual muchos lo desconocen, pero con el simple gesto de dar un beso se activan hasta una treintena de músculos faciales durante esos segundos de completa felicidad. Un tiempo en el que además se transfieren entre esas dos personas que comparten este acto de cariño y amor nueve miligramos de agua, así como 0,45 de sales minerales y millones de pequeños de organismos imperceptibles al ojo humano. 

Estas son algunas de las curiosidades de algo tan cotidiano y repetido como son los besos y que traen consigo no solo una sucesión de sensaciones (en su mayoría enormemente placenteras), sino que despiertan una serie de reacciones químicas y físicas entre las personas que en ese momento están compartiendo ese vínculo afectivo y ese momento tan especial e íntimo. 

Antídoto antiestrés

Una de las curiosidades y beneficios de dar un beso tiene que ver con una acción que provoca que el cerebro de manera inmediata se encargue de liberar endorfinas lo que hace que se combata el estrés, además de mejorar el estado de ánimo. Además, los besos disparan la serotonina y la dopamina, neurotransmisores asociados al enamoramiento y a la adicción. Pero hay más reacciones saludables que se producen a nivel psicológico como apuntan investigadores de la Universidad Wilfrid Laurier de Ontario (Canadá).

Estos científicos constataron que entre aquellas parejas que se despiden con un beso cada mañana hay un menor porcentaje de absentismo laboral, menos accidentes de tráfico y una mayor calidad de vida. ¿El motivo? Comienzan el día con una actitud más positiva y con más energía vital, lo que a la larga repercute en otras esferas de su experiencia vital. 

Es bueno para la salud

Cuando dos personas juntan sus labios con pasión, tal y como se ha demostrado en un estudio de la Universidad de Viena, las pulsaciones cardiacas de ambas se duplican por minuto con lo que se libera adrenalina y se reduce el colesterol. Una intensidad amorosa que incluso puede ayudar a adelgazar ya que se pueden hasta quemar de 6 a 100 calorías por minuto. 

Y para los que piensan que intercambiar fluidos por medio de un beso es un acto cuanto menos poco higiénico, nada más lejos. Ese ir y venir de bacterias de una boca a otra hace que también se refuerce el sistema inmunitario de los dos protagonistas del beso. Por ejemplo, cuando una madre besa a su bebé se lleva consigo algunos gérmenes del pequeño, al tiempo que mejoran las defensas de este. 

Una madre dando un beso a su hijo / Omar López en UNSPLASH
Una madre dando un beso a su hijo / Omar López en UNSPLASH

​Errores al besar

A la hora de hacer este gesto afectuoso que es toda una expresión de amor de forma inconsciente se cometen una serie de errores (sobre todo en las relaciones de pareja) sin que los protagonistas de ese romántico momento se percaten de ello. El primero de ellos tiene que ver con un exceso de saliva en ese juego físico donde entran en contacto también los labios y la lengua. Si la otra persona nota demasiado esa sustancia, no guardará un buen recuerdo de ese momento; por eso lo mejor en este caso es no abrir mucho la boca para conseguir tragarla al tiempo que se besa. 

Otro de errores por los que puede que una persona no quiera besarse con otra es por su mal aliento. Por ello, nada como cuidar la higiene bucal para prevenir una desagradable situación de halitosis. Casi igual de desagradable que excederse en el uso de la lengua; puede resultar de lo más incómodo y ofensivo para la otra parte tal muestra de amor y pasión. 

Cuestión de cultura

Aunque los besos pueden ser considerados como un idioma universal en cualquier parte del mundo, lo cierto es que presenta algunas diferencias según la cultura o país en el que se den. Por ejemplo, de todos es sabido que los esquimales para demostrarse su afecto y amor en lugar de juntar sus labios lo que hacen es aproximar y frotar sus narices de una manera de lo más cariñosa y simpática. 

En una cultura bien distinta, la nipona, los besos más apasionados son los que se dan en el cuello o en las manos (nunca en la boca), mientras en países como Bélgica, Alemania y Suiza es común saludarse con tres besos que empiezan a darse por la derecha. Y lo que puede parecer un gesto de total confianza e intimidad, como es darse un pequeño beso en la boca, es una tradición muy arraigada en Holanda entre los hombres y mujeres que se conocen entre sí.